Argentina insiste con eliminar los subsidios al agro y la pesca

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La de ayer fue la primera sesión de debates ministeriales de la XI Conferencia de la Organización Mundial del Comercio, que se lleva a cabo en el país hasta mañana, y Argentina volvió a colocarse entre los países de la región y emergentes que insisten en la eliminación de los subsidios agrícolas internos que dificultan sus exportaciones sobre todo a países desarrollados.

Sin embargo, entre las delegaciones de los 164 países que conforman la OMC y que pululaban ayer por el Hotel Hilton -sede de la conferencia- pocos eran optimistas sobre los avances que puedan lograrse en temas de subsidios a la pesca y a la agricultura. La mayoría considera que podría haber algunas incorporaciones de temas nuevos a regular como el comercio electrónico, minipymes, facilitación de inversiones y comercio y el desarrollo, pero escasas concesiones en temas que afectan a los productores locales. Además, los reclamos fueron en sentido inverso a las críticas a la OMC del representante de los Estados Unidos, Robert Lighthizer, que se manifestó contra el esquema de litigios que tiene la Organización y que muchas veces utilizan los países con problemas de acceso a los mercados.

En medio del inicio de las conversaciones que deberían alcanzar algún resultado este miércoles, final de esta cumbre, el ministro de Agricultura Luis Etchevehere destacó como un paso positivo la firma de un documento por parte del Grupo Cairns (que representa a privados y asociaciones de productores y exportadores) que reclamó “acordar un límite global para los pagos de ayuda interna que distorsionan el comercio e incluir límites efectivos al gasto por producto” y recomendaron “garantizar que las notificaciones de políticas y programas de ayuda interna estén actualizadas”, que para el caso de Argentina son sobre todo muy negativas cuando se intenta entrar al mercado europeo.

El documento que tuvo su reunión preparatoria precisamente en la Sociedad Rural Argentina también llamó a “fortalecer el sistema de notificaciones con respecto a los programas de ayuda interna con especial atención a los programas de constitución de existencias públicas para la seguridad alimentaria”. Y sugirió que a los miembros de la OMC “reducir los aranceles consolidados al menos al tipo arancelario aplicado durante el mismo período de tiempo como la eliminación de las subvenciones a la exportación, reconociendo que el trato especial y diferenciado podría aplicarse a un número definido de productos especiales en las economías menos adelantadas”.

Mientras que el presidente Mauricio Macri ha dado órdenes de que la atención de los ministros Jorge Faurie (Exteriores) y Francisco Cabrera (Producción) más Horacio Reyser (el negociador nacional) se concentre en cerrar un acuerdo de libre comercio entre el Mercosur y la Unión Europea, Faurie apareció ayer en el Hotel Hilton donde se llevan a cabo los debates de la OMC y al salir resaltó la prioridad de “persistir en el proceso de reforma del comercio agrícola” y en reducir las ayudas internas, e indicó que “es un requisito necesario para eliminar el hambre y erradicar la pobreza”. Reiteró que la Argentina estaba en condiciones de alimentar a 400 millones de personas.

Faurie también habló de la pesca en su contribución a la “seguridad alimentaria y preservación del medio ambiente”. Argentina es un país severamente afectado por la pesca ilegal que provoca hasta desastres ecológicos. Precisamente una de las misiones que llevaba el submarino ARA San Juan al momento de su desaparición era combatir este flagelo. Poco se conoce que entre los grandes “subsidiadores” del sector se encuentran India y China, los que también fomentan la sobre explotación y en el primer caso tienen abiertas causas por pesca ilegal.

Mariano Mayer, secretario de Emprendedores y Pymes, dijo que la Argentina llegaba a esta reunión de OMC proponiendo junto a casi una veintena de países para que se abriera un grupo de trabajo con un enfoque específico para las pequeñas y medianas empresas, ya que hasta ahora todo el esquema OMC estaba armado para grandes empresas que a diferencia de las pymes “tienen espalda económica” para inclusive liderar con la maquinaria burocrática.