Inseguridad: Crece el uso de alarmas comunitarias

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Antes de fin de año, el programa municipal de alarmas comunitarias llegará a unas 6.500 familias de Rosario. En la mayoría de los casos, los dispositivos fueron colocados en zonas inseguras especialmente solicitadas por los vecinos a través del Presupuesto Participativo (PP). El sistema permite alertar a los habitantes de una barriada sobre situaciones sospechosas y desalentar delitos tanto en viviendas particulares como en la vía pública. A más de un año de su lanzamiento, el municipio detectó que el 9 por ciento de los rosarinos que viven en las manzanas con estos aparatos utilizó el pulsador al menos una vez, lo que marca una creciente utilización del sistema.

“De a poco, los rosarinos se están apropiando del sistema que apuesta a reducir los índices de violencia en base a la participación ciudadana y la solidaridad entre los propios vecinos”, destacó el secretario de Control y Convivencia, Gustavo Zignago.

El funcionario recordó que el esquema de alarmas comunitarias solventadas por la Intendencia comenzó a implementarse en septiembre de 2016 “en respuesta a los pedidos realizados por los vecinos en el Presupuesto Participativo”.

En ese sentido, Zignago resaltó que uno de los barrios que el Ejecutivo designó para colocar los dispositivos “fue Azcuénaga Sur, sin que lo pidieran los vecinos y en la edición de este año del PP los propios habitantes solicitaron ampliarlo. Es un dato auspicioso”.

El titular de la Secretaría de Control apuntó: “En el mes de octubre pasado habíamos notado que el 6 por ciento había utilizado el pulsador. Un mes después esa participación había subido al 9 por ciento”.

Zignago admitió que “este incremento en la utilización del sistema admite una doble lectura. Algunos pueden analizar que aumentaron los hechos de inseguridad, nosotros privilegiamos la lectura de que más gente confió en el sistema y lo utilizó para denunciar”.

Para Zignago, “un componente elemental del sistema es la participación ciudadana, el involucramiento y cómo se van tejiendo lazos de cohesión social a partir de un hecho supuestamente delictivo que genera diálogo entre los vecinos y apropiación del espacio público”.

Además, según destacó el funcionario, “ninguna de las situaciones que surgieron de la activación de alarmas comunitarias derivaron en llamadas al sistema 911 por casos graves, con resolución negativa de los conflictos”.

De todos modos, Zignago fue cauto a la hora de hacer un balance del impacto del uso de las alarmas comunitarias sobre la seguridad ciudadana. “No queremos hacer interpretaciones apresuradas ni análisis lineales y reduccionistas para un tema tan complejo”, sostuvo.

No obstante, apuntó que “se trata de barrios de clase media con indicadores de violencia no tan negativos donde de a poco se notan mejoras como en el resto de la ciudad. Las razones deben ser multicausales y probablemente incluyan esta variable”.

El proceso arrancó a modo de prueba con la instalación de 38 paneles en los barrios Las Heras y Roque Sáenz Peña del distrito sur. Luego se incorporan 19 paneles en Villa Urquiza, barrio del distrito oeste. Y otros en Bella Vista y Avellaneda Oeste.

Esas fueron las primeras experiencias de este sistema que logra beneficiar a más de 2.000 familias actualmente. Unos 12 clubes y vecinales cuentan con esta tecnología instalada en su institución también.

En estos días se sumarán de manera progresiva 4.580 familias de los barrios Azcuénaga y Agote con una inversión de más de once millones y medio de pesos.

Estos dos barrios inicialmente no habían tramitado las alarmas comunitarias en el PP. Fue una decisión adoptada por el municipio para mejorar la seguridad pública.

Ellos, entre tantos otros barrios de la ciudad, fueron elegidos para implementar una serie de reformas urbanas preventivas que contribuyen a la seguridad de los vecinos.

Las acciones incluyeron nuevas luminarias, despeje de espacios públicos, nuevas paradas de transporte urbano, mejor coordinación con policía y organismos de control y equipamiento de seguridad preventiva como las alarmas comunitarias.