Villa Mascardi: el juez halló vainas como las de los prefectos

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A unos 1.000 metros de la entrada del territorio ocupado por una comunidad mapuche en Mascardi, ubicada a 35 kilómetros de Bariloche, se encontraron la mayor parte de los alrededor de 30 casquillos y vainas de 9 milímetros -como las utilizadas por los prefectos- recolectadas durante la primera inspección ocular conducida por el juez federal Gustavo Villanueva. No se hallaron armas, que hubieran comprometido la participación de mapuches.

El magistrado estuvo en el predio por espacio de casi 10 horas acompañado por un amplio equipo de la Policía Científica, Policía Federal, peritos de parte, abogados y familiares de Rafael Nahuel. El joven falleció en el predio el 25 de noviembre en el marco de una acción del grupo Albatros de Prefectura Naval.

El juez demoró entre 6 y 7 horas en alcanzar el sector donde todo indica se efectuaron los disparos de los efectivos, puesto que él y sus colaboradores fueron tomando muestras y haciendo observaciones a lo largo del camino que conduce a la zona alta de Mascardi. De acuerdo al informe oficial, los Albatros encontraron a unos 15 a 20 mapuches fuertemente armados escondidos en una vivienda precaria en un área elevada del terreno. Desde esta construcción atacaron a la patrulla compuesta por cuatro integrantes (con los minutos se sumaron otros cuatro en un proceso de avance y repliegue) primero con piedras y después con armas de grueso calibre. Los agentes calcularon que el intercambio ocurrió “a unos 400 metros de la Ruta Nacional Nº 40”, indica el informe dado a conocer por el Ministerio de Seguridad.

Fuentes que participaron del operativo informaron que los especialistas levantaron vainas 9 mm, cartuchos servidos antitumulto y marcas de pintura de proyectiles del tipo “paintball” que podrían ser adjudicadas en principio a los efectivos. También se requisaron lanzas caseras y trozos de prendas de vestir con manchas posiblemente de sangre. Los Albatros reconocen en el documento que hicieron uso de armamento –cargaban metralletas Mp5 con munición 9mm estándar– y elementos disuasivos.

El juez ordenó también tomar muestras de la vegetación en el sector alto que podría albergar algún indicio sobre un posible enfrentamiento. Según un acta confeccionada, no se hallaron huellas de impacto de disparos en los árboles cercanos. Ese mismo documento reflejaría la inexistencia de un tiroteo entre los grupos, algo que debe ser ratificado aun por el magistrado.

“Fue una medida positiva y sobre todo que se haya encontrado evidencia más allá de que se debe esperar las pericias balísticas”, dijo en declaraciones al diario Río Negro la abogada de la familia Julieta Wallace.

Según pudo averiguar este diario los funcionarios de gobierno del área de Seguridad prefieren mantenerse a la espera de una comunicación oficial por parte del juez antes de abrir juicio. La espera de casi dos semanas para ingresar genera dudas en el entorno de la ministra Patricia Bullrich y en las propias fuerzas de seguridad.

El juez Villanueva finalmente aceptó consensuar su ingreso al sector con la Mesa de Negociación a pesar de que fuentes de la justicia federal habían asegurado que el magistrado no se ataría a ningún requerimiento paralelo. Pasaron 12 días en los que ninguna persona no mapuche pudo acercarse al campo ocupado por la comunidad Lafken Winkul Mapu.

Ayer el magistrado entró custodiado por fuerzas de la Policía Federal que no dejaron sus armas afuera ni fueron palpados. El procedimiento se desarrolló en calma y sin altercados, pero a la salida cuando ya comenzaba a anochecer, cerca de las 21,30, grupos mapuches insultaron al juez Villanueva y a los efectivos llamándolos además “asesinos”.