Cambiemos apuesta a la división del peronismo

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La orden de detención de Cristina Kirchner y el pedido de desafuero sumó incertidumbre al destino de la reforma previsional en el Congreso. El plan del Gobierno era sacar dictamen la próxima semana, pero a las deliberaciones del PJ dialoguista y de diputados de Cambiemos, con Elisa Carrió entre ellos, se sumó una situación que logró unir en defensa de la institucionalidad y la política a peronistas que venían enfrentados. Aunque sea circunstancial, voceros de Cambiemos admitían anoche que “no es un buen clima para consensuar leyes como la reforma previsional”, y hasta dudaban de que pueda aprobarse. Tal vez, reconocían, pueda votarse en Diputados con cambios “e intentar que los senadores ratifiquen el texto original”, al tiempo que los incomodaba la estrategia de CFK de plantear al pedido de detención como una respuesta a su posición frente a esta ley y otra.

Los números estos días no ayudan. Un diputado menos en la votación de leyes clave que requieren un esfuerzo para el consenso, hace la diferencia. Lo lamentaban en la sesión preparatoria en la que juraron los nuevos diputados y Cambiemos quedó con 106 integrantes ante la insistencia de la porteña Joanna Picetti por querer jurar a pesar de una denuncia en su contra por presunto maltrato infantil. Picetti apeló a la Justicia y espera una resolución de la Cámara Nacional Electoral por lo que ni ella ni su suplente, Jorge Enríquez, pueden aún ocupar la banca. Por eso son 106 y no 107 y sus pares lo lamentan.

Tal vez ese voto se pueda recuperar pero los tiempos apremian. Tras el llamado a extraordinarias, el Gobierno aspiraba a debatir en comisión esta semana la Reforma Previsional y hasta tal vez llevarla el miércoles al recinto. Otros visualizan ese escenario para la semana siguiente o votar el 27. Más fácil es el destino de las otras leyes del paquete acordado entre gobernadores y Casa Rosada, las de Consenso Fiscal y Reforma Tributaria. O lo era hasta el día antes de las detenciones ordenadas por Claudio Bonadio.

En el Ejecutivo no quieren correr riesgos y, alertados por las dudas expresadas en voz alta por propios y posibles aliados, se convocó para el próximo lunes a una reunión en Casa Rosada con el Presidente. El objetivo: ajustar una estrategia que prevenga deserciones disimuladas en la forma de ausencias de último momento o abstenciones que pongan freno al avance de la reforma previsional. La pregunta es si el lunes tendrán que recalcular.

En el Senado, a pesar de la incomodidad que generaban, hasta los peronistas alineados con Miguel Ángel Pichetto votaron a favor de los cambios en las jubilaciones que una parte de la oposición quiere frenar y una parte del oficialismo analiza con dudas y planteos. “¿Por qué no miran la rebelión interna de Cambiemos?”, preguntaba el diputado Diego Bossio a los que iban casi en procesión a preguntarle qué hará.

Graciela Ocaña, de Confianza Pública y primera diputada electa por Cambiemos en Buenos Aires, expresó sus dudas unos minutos antes de jurar. Dicen que no quiere votar a libro cerrado y apenas unos días después de asumir, que quiere conversar un poco más. “Hay que analizarla, hay que estudiarla”, es todo lo que responde desde hace varias semanas. Una observación similar fue la que hizo Martín Lousteau que con Evolución (comparte espacio con Carla Carrizo) está analizando los números de la reforma con sus asesores.

De todos modos, en línea con el enojo de meses atrás, la Coalición Cívica de Elisa Carrió se encuentra en estado deliberativo y ayer anunciaron que votarán a favor en general pero discutirán en particular. “Se comenzaron a estudiar cuestiones relativas al momento en que empezaría a funcionar la nueva fórmula de cálculo, a efectos de entender si se produce o no un desfasaje. También, se considera que la nueva fórmula da más seguridad y previsibilidad ya que se toma el número de la inflación y los salarios como variables de actualización con un ajuste trimestral”, afirmaron los diputados nacionales de la CC-ARI a través de un comunicado.  Casi todos, especialmente Ocaña, hicieron campaña este año con visitas a centros de jubilados y prometiendo defender sus derechos. Ella además fue titular del PAMI durante el kirchnerismo.

El miércoles hubo varios gobernadores en la bandeja de Diputados, como Sergio Uñac, Gerardo Zamora, Juan Schiaretti, todos firmantes del pacto con Nación. En el Senado empujaron la votación a favor pero ahora se teme que pese la autonomía de muchos diputados. En Pasos Perdidos los cordobeses aclaraban que ese pacto debe mantenerse y que se debe votar el paquete de leyes consensuadas, reforma previsional incluida.

Lo mismo respondió el jefe de Gabinete Marcos Peña a Infobae al ser consultado sobre su pronóstico para la ley: el Gobierno da por descontado que los gobernadores cumplirán más allá de que en Diputados la realidad no es la misma que en la Cámara alta donde los legisladores se alinean a las provincias. Y elogió a un sector del peronismo por el apoyo a los cambios impulsados. Eso sí, espera que se repitan.

“Los diputados representan a los ciudadanos y los senadores a las provincias, este es un cuerpo deliberativo”, respondía el vocero de un diputado oficialista que tiene dudas para votar el cambio jubilatorio que calcula el ajuste previsional en detrimento del bolsillo de la clase pasiva.

Unidad Ciudadana tiene una posición inclaudicable en contra. El Frente Renovador se posiciona por ahora en la misma línea. “Así como está no la votamos”, coincidieron varios diputados del bloque mientras Marco Lavagna aseguraba que si le piden cambios, enseguida hace la lista y empieza por no quitar a la Anses los $ 80.000 millones que se destinarán al reparto entre las provincias. Mirta Tundis, referente de los derechos de los jubilados, Facundo Moyano y Felipe Solá ya fueron contundentes en este sentido.

Alertado por las voces disidentes, un importante diputado de Cambiemos con perfil económico, admitió a Infobae que “si no sale así, si no hay manera, algo tendremos que hacer”. Pero aseguró que agotarán las instancias para no modificar el proyecto y convertirlo en ley tal como llegó del Senado.

La división del peronismo es la esperanza de Cambiemos. Con un Frente Renovador disminuido, apuntan a los 19 diputados del Bloque Justicialista que llegan a 35 si suman todo el Interbloque de Argentina Federal donde pesa la palabra de los mandatarios provinciales.

Cuando terminó la sesión preparatoria, con jura de los recién llegados y elección de autoridades, a la vista de todos pero con pocos curiosos como testigos, en el recinto se juntaron varios legisladores, entre ellos Emilio Monzó, presidente de la Cámara; Nicolás Massot, jefe del bloque del PRO; Diego Bossio y Pablo Kosiner, flamante jefe del bloque Justicialista. Cuando terminaron, uno se fue rápido, otro dijo que sólo se felicitaban mutuamente y un tercero no quiso contar de qué trató la conversación.

“Voy a votar en contra de los cambios jubilatorios que propone el Gobierno”, repitió Bossio a Infobae, luego de esa charla y con las mismas palabras que había expresado a través de las redes sociales. “Debemos mejorar crecientemente la situación de nuestros jubilados. El déficit del sistema previsional sólo se corregirá con mayor crecimiento y aumentando la cantidad de trabajadores formalizados”, agregó por esa vía mientras en el Congreso se decía que el flamante interbloque Argentina Federal, por ahora, podría votar dividido.

El jefe del bloque Justicialista, Kosiner, advirtió que la ley previsional sólo se debate porque es parte del acuerdo fiscal y que puede ser cuestionada jurídicamente. Pero, aclaró, “como venimos trabajando con los gobernadores no vamos a hacer nada que perjudique ese nivel de diálogo y acuerdo que se viene celebrando”.  También apuntó al Gobierno como responsable: “Si quisiera modificarla y evitar riesgos sobre esta ley sería una buena oportunidad su modificación pero no vemos mucha voluntad de defender esta ley por parte del oficialismo, son muy pocas voces las que en la Cámara hablan para justificar esta ley”.

Para peor, la voz que se alzó esta semana en contra no fue la de un dirigente opositor sino la de Susana Giménez que dijo que “es inhumano hacer una reforma previsional para sacarle plata a los jubilados”. Esa opinión, para Mauricio Macri, puede pesar más sobre la opinión púbica que la de todo el Congreso.