La piedra en el zapato

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Los hechos: Carrió se indigna por un supuesto aval del presidente a un acuerdo Nosiglia – Angelici en la CABA que habilita la introducción de Losteau a un Cambiemos porteño (que aún no existe). En esa pelea logra la adhesión de Rodríguez Larreta que no quiere al ex ministro de economía de Cristina en su parcela. En el medio de todo eso, ella aprovecha para marcar diferencias ideológicas, como las advertencias que realiza respecto a la aplicación de la ley de glaciares y una supuesta connivencia con el lobby minero.

El trasfondo: Carrió no quiere perder su rol de fiscal ética de la coalición y quiere tener derecho a debatir la fórmula presidencial de 2019, además de otros espacios de poder. La lógica verticalista de Macri cree que esa pretensión no tiene posibilidades. La líder de la Coalición Cívica siente que en la mesa chica macrista consideran que ella ya cumplió su rol, y por lo tanto “hasta la vista baby” (diría Terminator).

Qué puede pasar? Veamos 3 escenarios posibles, del menos al más probable:

1.    Carrió se calma, y posterga todo tipo de pretensión para más adelante y no colabora a producirle al gobierno crisis políticas internas. Poco probable por la personalidad del personaje y porque ella cree en pegar para correr la línea 20 metros y ahí negociar (curiosamente muy al estilo Néstor Kirchner). Cuando ella crea que se la quiere desplazar de los debates centrales, arderá Troya (de manera pública o privada).

2.    Carrió sube el volumen, incluso al riesgo de una ruptura: no es imposible, pero eso no sucederá por ahora. Con la potencia que está teniendo el gobierno, ella –que es mucho más calculadora que lo que quiere demostrar- no se bajará del tren en este momento, creyendo que puede condicionarlo al presidente tarde o temprano, guiada por su sentimiento de “la elegida de Dios”.

3.    Carrió pega y sale de la escena para mostrar todo el tiempo su poder de fuego: es lo más probable por varios de los comentarios realizados más arriba. Sin embargo, eso debe ser bien calibrado y dosificado, ya que los socios se pueden cansar antes de tiempo (y en eso, ella está más aislada que acompañada).

Cuál es el problema de este intríngulis? Que Carrió probablemente tenga razón en sus sospechas acerca de que la mesa chica –salvo Horacio- crea que ella ya ha cumplido una etapa, y que ahora la deben limar para que tenga menos incidencia sobre la suerte del proyecto Cambiemos.

Por supuesto que esta película recién empieza. Hay muchos actores con poder para hacerle pasar malos tragos a “la fiscal de la república”: Nosiglia, Angelici, Majdalani, Sanz, Durán Barba, y siguen las firmas.

Como decía Perón: “ojo porque si se juntan todos los heridos…”.