El crimen de Joaquim, un estudiante hijo de argentinos

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Se cumplió un mes desde que Joaquim Tougeron, un estudiante de geografía de 20 años hijo de argentinos, fue apuñalado. El hecho ocurrió en Montpellier, una ciudad al del sur de Francia. Un extraño lo mató después de una discusión callejera. Una ola de dolor, indignación y solidaridad, por parte de los vecinos y amigos, ayudaron a su familia a afrontar la tragedia.

El asesinato, salvaje e inexplicable, tuvo lugar en el centro de la ciudad, cuando las veredas de los cafés estaban repletas. Aparentemente, Joaquim estaba discutiendo con su novia por la calle, alrededor de las diez de la noche, cuando fue increpado por un desconocido. Intercambiaron palabras duras, pero todo parecía haber quedado ahí. Las cámaras de seguridad y las investigaciones policiales determinaron que el hombre fue a buscar un arma, encontró al chico frente a un supermercado y le dio dos puñaladas en el tórax. Llamaron a los bomberos, pero fue inútil. Joaquim murió en el lugar.

Las cámaras registraron el asesinato y la policía detuvo al agresor en su casa. Se trata de un argelino conocido como Momo, el loco, que ya había sido acusado varias veces por agresiones y que había recuperado la libertad en agosto pasado. Según los vecinos, estaba desocupado y pasaba los días tomado. Viajaba periódicamente entre Paris y Montpellier.

Joaquim estudiaba geografía en la Universidad Paul Valery y estaba a punto de irse a vivir solo. Además de que en la facultad hicieron un minuto de silencio para recordarlo, sus compañeros y vecinos convocaron a una Marcha Blanca un domingo a mediados de noviembre.

Un fragmento de un posteo en Facebook de una amiga francesa de la madre de Joaquim dice:

“Imploro a todos los políticos que vuelvan nuestra sociedad más vivible, no como una sociedad del miedo, sino como una donde podamos vivir bien todos, y que nos proteja de este tipo de situación. Tenemos ganas de confiar en el país de los derechos del hombre… Los policías no deben atacar más a nuestros hijos cuando manifiestan sus opiniones. Los prisioneros no deben ser liberados más y actuar como leones cuando salen de jaulas y devastar vidas. El dinero público debe ser invertido en el bienestar de nuestra juventud, la población del porvenir, tan brillante cuando está bien acompañada… Quiero pedirles a los políticos que las personas responsables de actos violentos sean enviadas a prisión y estén acompañadas psicológicamente para que no salgan demasiado rápido, para tener la seguridad de que no dañen más a nadie”.

La marcha silenciosa partió del Boulevard Pasteur, frente al colegio Clemence Royer, donde estudió Joaquim, y luego se dirigió al supermercado donde lo mataron en Saint Guilhem esquina Valfere. Hubo más de mil personas.

Escribieron mensajes de despedida en la pared, hubo flores y vela. Sus amigos y familiares pintaron un graffitti con su nick, Ruako, y una bandera argentina en la persiana cerrada del lugar. Hubo rosas blancas y una skate board rota. El entierro se hizo en el cementerio de Grammont. En una colecta pública, reunieron más de 21 mil euros para ayudar a la familia de Joaquim a viajar desde la Argentina y a solventar los gastos del sepelio.

El texto de la convocatoria

“Los amigos de Joaquim, 20 años, asesinado a Montpellier en la calle St Guilhem el 2 de noviembre 2017, desean acompañar a su familia. Estamos todos desconsolados en este momento tan difícil, y nos parece importante hacer una colecta para poder ayudar con los gastos que derivan de este trágico evento (entierro, viajes de la familia que viven al extranjero, sobre todo en la Argentina, gastos de juicio, … etc). Es importante que toda su familia esté reunida para afrontar esta prueba, que se sientan apoyados y acompañados. Si ustedes pueden contribuir participando o simplemente compartiendo, seria de una gran ayuda y apoyo.  Compartir también es ayudar.  Muchas gracias a todos por sus apoyos.”

Otro golpe para la familia

Pero la solidaridad de los franceses no terminó allí. La hermana de Joaquim, que estudia en Madrid, viajó con su novio, Iván Jankowiec también argentino. El muchacho fue detenido por la policía en Perpignon durante el viaje de vuelta a España por no tener su situación migratoria regularizada. Fue enviado a un centro de detención en Marsella, donde permaneció cuatro días . Una nueva campaña, que incluyó una concentración de apoyo el sábado pasado, reveló los profundos lazos de solidaridad que despertó el drama de la familia argentina radicada en Francia.

Luc Abratkiewicz, abogado representante, expresó: “Esta familia va de injusticia en injusticia. Mientras que el asesino de Joaquim estaba en libertad condicional al momento de los hechos, el compañero de su hermana es arrestado por venir a su entierro. Una locura”.

El homicida está en prisión y será sometido a exámenes psiquiátricos.

Mientras tanto, publicaciones antiinmigración aprovecharon la muerte de Joaquim para reclamar la expulsión de todos los inmigrantes con antecedentes delictivos, mayor control policial y el desmantelamiento de las redes de venta de droga en la zona del homicidio. Aseguran además que el asesinato es un crimen de odio racial hacia un blanco.

Una familiar de Joaquim, que viajó al entierro desde Buenos Aires, sostiene al contrario. Con tristeza pero sin resentimiento, asegura: “Así es la sociedad: un mundo para pocos, cada vez con más excluidos. El Momo el loco es una víctima más de este sistema”.