Quince años de prisión a Silvio Pereyra por homicidio

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Los fiscales que investigaron el caso fueron Martín Castellano y Guillermo Loyola.

Silvio René Pereyra fue condenado hoy a 15 años de prisión de cumplimiento efectivo como autor del homicidio de Ramón Ismael Vega ocurrido en las primeras horas del domingo 24 de enero de 2016 en la localidad de Bella Italia (departamento Castellanos) Así lo resolvió el tribunal pluripersonal integrado por los jueces Cristina Fortunato, Osvaldo Carlos y Hugo Tallarico, quienes informaron hoy la sentencia en una audiencia celebrada en la Oficina de Gestión Judicial (OGJ) de Rafaela.

Los fiscales que investigaron el caso fueron Martín Castellano y Guillermo Loyola, quienes valoraron que “el tribunal condenó a Pereyra –de 51 años– por la misma calificación delictiva que había hecho la Fiscalía en la audiencia imputativa: homicidio doloso calificado (por el uso de arma de fuego)”. En relación a la pena resuelta por el tribunal, los funcionarios del MPA aclararon que “habíamos solicitado 16 años, no obstante entendemos que se aproxima a nuestro pedido”.

 

Comportamiento

Castellano y Loyola destacaron que “durante el debate del juicio quedó demostrado que Pereyra le disparó a Vega con la intención y la voluntad de quitarle la vida, para lo cual utilizó un revólver calibre 22 largo”.

El homicidio de Vega ocurrió alrededor de las 6 de la mañana en inmediaciones de la intersección de las calles Rivadavia y 25 de mayo de Bella Italia. “Los dos hombres comenzaron a discutir y Pereyra tomó el arma que tenía en su camioneta y disparó contra un grupo de personas. Una de las balas impactó en el cuerpo de Vega y le provocó la muerte de forma inmediata”, relataron Castellano y Loyola.

Los fiscales precisaron que “la discusión comenzó minutos antes, dentro del club Social y Deportivo de Bella Italia, lugar donde se había desarrollado el Festival de Doma”. En tal sentido, hicieron referencia a la habitual conducta de Pereyra. “De lo manifestado por testigos, se desprende que la violencia y la agresividad eran propias del comportamiento del condenado. Además, pudimos corroborar que en 2015, su pareja lo denunció por amenazas y agresión física”, agregaron los fiscales.

“Durante el juicio, tuvo decisiva incidencia la prueba testimonial producida por la Fiscalía. Ademas, entendemos que el relato de los testigos evidenció entidad, coherencia y consistencia y permitió reconstruir el modo en que sucedieron los hechos”, sostuvieron los funcionarios del MPA.

 

Legítima defensa

Castellano y Loyola también se refirieron a uno de los planteos hechos por la defensa de Pereyra. “Uno de los argumentos sostenía que el condenado actuó en legítima defensa. Sin embargo, quedó demostrado que fue él mismo fue quien provocó con su conducta la discusión previa entre él y la víctima, y acudió a medios sumamente gravosos para neutralizar un peligro aparente”, argumentaron. En tal sentido, los fiscales concluyeron que “el accionar del condenado resulta ajeno a la órbita de la causa de justificación de legítima defensa”.