Tres elefantes “contrataron” a un abogado

''

Minnie, Beulah y Karen son elefantes que, durante décadas, han pertenecido a un zoológico de propiedad familiar en Connecticut. Durante este tiempo, también han sido contratados para hacer apariciones en comerciales, películas y bodas.

Hace unos días, consiguieron un abogado, aunque ellos no lo habían pedido. El prominente abogado defensor de los derechos de los animales Steven Wise presentó un recurso de hábeas corpus en nombre de los elefantes, argumentando que son “personas jurídicas” con derecho a la libertad física y pidiendo al Tribunal Superior de Connecticut que ordene su liberación a un santuario.

Wise y su grupo legal, el Proyecto de Derechos No Humanos, han estado defendiendo otros casos, sin éxito, en Nueva York, con chimpancés como demandantes. Al igual que en esos casos, el pleito de los elefantes cita un amplio cuerpo de investigación científica que establece las capacidades cognitivas avanzadas de la especie y las vidas sociales complejas: evidencia de lo que el equipo legal dice es la “anatomía” de los elefantes.

Si el tribunal otorgase un mandamiento judicial, permitiría a los elefantes impugnar la legalidad de su detención y reconocer su “personalidad”. Eso podría marcar el comienzo de cambios profundos en el estado legal de los animales. Pero los críticos afirman que esos cambios también podrían debilitar los derechos de algunas personas.

Tim Commerford, propietario del zoológico de Commerford, que posee los tres elefantes, dijo en una entrevista telefónica que no había visto la demanda y que no tenía conocimiento del proceso judicial. Los animales tienen edades comprendidas entre 33 y 50 años y todos han pertenecido al zoológico durante al menos 30 años, según explicó.

“Son parte de nuestra familia”, señaló.

Personería legal es un término que no está reservado para los seres humanos. Los tribunales de Estados Unidos han determinado que las empresas pueden ser personas jurídicas, y un tribunal de Nueva Zelanda ha extendido la etiqueta a un río. Los tribunales en Argentina y Colombia también han reconocido la personalidad jurídica de los chimpancés y un oso. Pero los intentos previos del Proyecto de Derechos No Humanos en Nueva York se vieron obstaculizados por sentencias que rechazaban la personalidad de los chimpancés basándose en la incapacidad de los animales para asumir responsabilidades legales y deberes sociales.

Recientemente, Wise dijo en una entrevista que los tribunales de Nueva York estaban “claramente equivocados” sobre este punto, por lo que confiaba que la corte de Connecticut lo viera de forma diferente.

“Los jueces pueden vernos de una manera diferente cuando se trata de un animal que no se parece a nosotros, pero tiene muchas de nuestras características”, comenta Wise. Esas características, dijo, se explican en declaraciones juradas de los principales expertos en elefantes, que citan la empatía, la autoconciencia y la memoria a largo plazo de los animales, y Wise añadió otra que merecía especial atención: la capacidad de utilizar llamadas y gestos para debatir, planificar y ejecutar una acción.

“Participan no solo en la resolución de nuevos problemas, sino que se involucran en la resolución cooperativa de problemas. Conocen su pasado, saben que están en el presente y pueden planificar un futuro”, remarca.

Commerford, el dueño del zoológico, estuvo de acuerdo en que los elefantes son inusualmente inteligentes. Pero dijo que Beulah, Minnie y Karen tienen un amplio espacio y suficientes estímulos. Eliminarlos sería como quitarle un gato de compañía que está “cómodo en tu casa”.

“No está bien sacarlos de su familia, de su casa”, dijo. Commerford se refirió a Wise y a su equipo como “extremistas animales” que “nos están atacando y atacando porque somos una pequeña empresa familiar y todo lo que hacemos es por nuestra cuenta”.

Wise enfatizó que sus argumentos son sobre los derechos de los animales, no sobre el bienestar animal, y la petición no se detiene en las condiciones de vida de los elefantes.

Pero Richard L. Cupp, un profesor de la facultad de derecho de Pepperdine que ha criticado la búsqueda de la personalidad jurídica de los animales, subrayó que la forma adecuada de tratar las preocupaciones sobre los animales en cautiverio es a través de leyes de bienestar animal ampliadas.

Extender la personalidad jurídica a los animales podría terminar relajando la definición, según Cupp. Si, por ejemplo, las personas decidieron que en ocasiones era necesario aprobar experimentos invasivos en animales, a pesar de su personalidad jurídica, entonces lo mismo podría preguntarse teóricamente sobre experimentos en humanos.

“Deberíamos centrarnos en la responsabilidad humana, ya sea asegurándonos de que se cumplan nuestras leyes, que a veces no se hace, o ampliando nuestras leyes. Nuestra expansión de las leyes de protección de los animales ha sido espectacular en los últimos 20 o 30 años. Y creo que debería continuar” apostilló Cupp.