Aníbal Fernández: “Cristina Kirchner debe conducir el peronismo”

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Aníbal Fernández había criticado a Cristina Kirchner por no haber defendido a Julio De Vido tras su detención. Sin embargo, el ex jefe de Gabinete volvió a encolumnarse detrás de la ex presidenta y aseguró que ella “es la única dirigente que puede” ordenar al peronismo.

A través de una carta que publicó en su cuenta de Facebook, Fernández dijo que “Cambiemos viene por el peronismo. Y hay algunos dirigentes que, uno supone que son peronistas, que le están haciendo el juego”. En ese sentido, subrayó que Cristina “es la única dirigente que puede ordenar esta suerte de neo sainete criollo en el que se ha transformado el peronismo, después de la derrota de 2015”. Además, sostuvo que si bien eso es una decisión personal de ella, también “es una demanda que le hacemos los peronistas que creemos que debe hacerse cargo de la conducción. Es una necesidad que expresa buena parte del pueblo argentino”.

En otro pasaje de la misiva, Aníbal Fernández aseguró que “cuando alguien como Cristina alcanza responsabilidades mayúsculas y un destino tan inmenso, debe de alguna manera tomar distancia de las pasiones mínimas, de los ímpetus triviales y de las cuestiones menores. Ella puede. Nosotros queremos”.

El exfuncionario apuntó contra los que dudan de un peronismo conducido por la expresidenta y les dedicó un párrafo. “Y los que hoy por hoy no quieren, pueden cambiar ese sentimiento porque sólo un cuadro político de la dimensión de Cristina Fernández de Kirchner, sólo una dirigente con la ascendencia que ella tiene sobre sus seguidores, es capaz de armar esa montura que necesitábamos para cabalgar la Historia”.

De todas formas, recordó que esa decisión solo la puede tomar la exmandataria y que tomar las riendas del peronismo “no será fácil”. “Insisto: es su decisión. Íntima, personal, solitaria y difícil. Pero… ¿quién dijo que esto iba a ser fácil? Cristina ha probado con creces su talento, su capacidad y su liderazgo político.Bueno… Ahora debe conducir al peronismo”, sentenció.

Las palabras de Aníbal Fernández llegan luego de meses de tensión en el seno del kirchnerismo. Cristina había asegurado que no pondría las manos en el fuego por Julio De Vido y que sólo lo haría por sus hijos. Ante esto, dirigentes kirchneristas salieron a cuestionar su decisión. Luis D”Elía había criticado con dureza su posición y había afirmado que no podía hacerse “la pelotuda”. Guillermo Moreno, por su parte, había sostenido que tendría que “haber puesto las manos por De Vido y por todos”. Y el exjefe de Gabienete, si bien fue el último en hablar, había considerado: “Hoy hay leales que están presos por leales. Y no se puede ignorar el fuego amigo”.

La carta completa


Liderazgo o Conducción

“Cuando llegué a la Presidencia, encontré a un Pueblo desorganizado”, contaba Juan Perón. No una economía en crisis. No un país desfinanciado ni una “pesada herencia” … Era un pueblo desorganizado y para organizar aquello, nada mejor que el motor del trabajo: las organizaciones libres del pueblo, sí, pero, sobre todo, la organización sindical, los gremios, las Federaciones, la CGT… Todo lo que Cambiemos se ha propuesto destruir, para destruirnos. Porque a no dudarlo, Cambiemos viene por el Peronismo. Y hay algunos dirigentes que, uno supone que son peronistas, que le están haciendo el juego.

Lo he dicho tantas veces, pero… lo voy a repetir: Cristina es la única dirigente que puede ordenar esta suerte de neo sainete criollo en el que se ha transformado el peronismo, después de la derrota de 2015. Pero siendo una decisión personal, es una demanda que le hacemos los peronistas que creemos que debe hacerse cargo de la conducción. Es una necesidad que expresa buena parte del Pueblo argentino.

Y en este sentido, su mejor oportunidad es hacer peronismo: Atreverse a “conducir a los mejores”, como reclamaba Juan Perón. Ordenar. Deponer amores y rencores. Reconstruir su liderazgo a la vez que genere alternativos. Convocar. Volver a llamar. Hablarnos a todos uno por uno. Hablarle al Conjunto. Promocionar nuevos dirigentes. No olvidar a los de siempre. Sugerir roles. Escuchar ideas. Acercar a los que están enfrentados. Separar a los que andan siempre juntos como Ortega y Gasset. Proponer acciones. Tomar iniciativas. Exigir lealtad. Ofrecerla. Articular consensos. Organizarse, organizarnos… Conducir.

Esto es: Conducir sin concesiones. Sin que el amor o el dolor le velen el camino de su destino final que vuelve a ser al decir de Juan Perón (siempre lo es), la “felicidad del Pueblo y la grandeza de la Patria”. Y en esto apelo al sabio consejo, eternamente vigente, de Juan Perón: Para ajustar su Conducción, Cristina debe darse cuenta de lo generado para mal, por las “mulas del Mariscal de Sajonia”. Porque por mucho que quiera a esas mulas, por lo poco/o mucho que le hayan servido a lo largo de los años, está claro que nunca van a aprender de política, ni de estrategia, mucho menos de conducción.

La anécdota citada en “Conducción Política”: “decía que el mariscal de Sajonia hizo todas sus campañas durante veinte años montado de una misma mula, y que a pesar de haber hecho durante veinte años todas las campañas, la mula no aprendió nada de conducción”.

Esa anécdota -de las tantas que utilizaba Juan Perón como artilugios didácticos-, nos deja claro que las mulas siempre serán mulas. No importa que sean jóvenes, no importa que sean físicamente fuertes. No importa que sean ferozmente fieles. Si son mulas, servirán para tirar del carro, movilizar, llenar colectivos, exhibir una teórica fidelidad … y pocas cosas más.

Cuando alguien como Cristina alcanza responsabilidades mayúsculas y un destino tan inmenso, entiendo que debe de alguna manera, tomar distancia de las pasiones mínimas, de los ímpetus triviales, de las cuestiones menores. Una enseñanza que nos han legado nuestros próceres, los que depusieron tantos asuntos personales para hacernos la Patria.

Ella puede. Nosotros queremos. Y los que hoy por hoy no quieren, pueden cambiar ese sentimiento porque sólo un cuadro político de la dimensión de Cristina Fernández de Kirchner, sólo una dirigente con la ascendencia que ella tiene sobre sus seguidores, es capaz de armar esa montura que necesitábamos para cabalgar la Historia.

Insisto: es su decisión. Intima. Personal. Solitaria. Difícil. Pero… ¿quién dijo que esto iba a ser fácil?

Cristina ha probado con creces su talento, su capacidad y su liderazgo político.

 

Bueno… Ahora debe conducir al Peronismo.