Detuvieron a un sujeto con antecedentes pesados

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Ayer, en horas de la tarde, en las calles del barrio Sargento Cabral, pesquisas de la Policía de Investigaciones Complejas I de Inteligencia Criminal Estratégica, ejecutaron un allanamiento en una vivienda ubicada en Lavalle al 5000. Allí fue aprehendido el violento delincuente santafesino F.M.C., de 39 años, al que le secuestraron tres balas calibre 38. A su pareja –una mujer de 35 años– le incautaron seis envoltorios que contenían cocaína. 

El allanamiento y la aprehensión fueron ordenados por el fiscal del Ministerio Público de la Acusación, Estanislao Giavedoni, en el marco de la investigación que lo tiene como presunto autor de los delitos de “amenazas calificadas reiteradas y lesiones leves dolosas”, por hechos recientes.

Como consecuencia de la detención, durante la mañana de este jueves fueron allanadas dos viviendas de manera simultánea: una en calle Las Violetas S/Nº de Sauce Viejo, adonde fue secuestrado un revólver calibre 32 con la carga completa y secuestraron proyectiles calibre 38. El otro fue en calle 1° de Mayo al 8200, adonde fue secuestrado un revólver calibre 38 con la carga completa.

F.M.C. recuperó la libertad hace dos años después de purgar casi 20 años de cárcel, ya que fue condenado por un motín carcelario y como autor del asesinato del suboficial penitenciario Marcos Sánchez, ocurrido en 1999.

Quién es Facundo Castro

Se trata de un delincuente santafesino de 39 años, que protagonizó un sangriento motín en la cárcel de Las Flores el 16 de agosto de 1999, cuando fue asesinado con un balazo el suboficial del Servicio Penitenciario Marcos Sánchez. Aquel día, luego de herir de muerte a Sánchez, F.M.C. junto a otro preso llamado Mario Salinas, alias “Cepillo”, tuvieron a dos guardiacárceles de rehenes.

Castro tenía una pistola calibre 9 milímetros en la cabeza de uno de los guardias rehenes, en tanto, Salinas a otro penitenciario con una cuchilla en el cuello. Durante esa jornada se vivieron horas de tensión durante toda la mañana, hasta que en el filo del mediodía, y luego de una intensa mediación de autoridades penitenciarias y policiales de la época, lograron convencer a los reos a entregarse.