Comenzó la demolición de la ex Sociedad Rural

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El predio que durante años perteneció a la Sociedad Rural, en el parque Independencia, parece por estos días territorio arrasado. Las topadoras están terminando de demoler y desmantelar los viejos galpones que hasta los ochenta albergaron ferias agrícolas y eventos sociales. También empezó a caer el muro de cemento que rodea todo el terreno, recortándolo del resto del espacio público. Según se espera en la Secretaría de Planeamiento municipal, las tareas finalizarán en menos de dos meses. Entonces, el parque más antiguo de la ciudad sumará otras cuatro hectáreas.

La transformación de ese sector del parque Independencia forma parte de un proyecto mucho más ambicioso de puesta en valor de ese espacio público que incluyó, entre otras obras, la recuperación del Rosedal.

 

Ahora las obras se trasladaron al extremo sur del parque donde ya está casi completa la demolición de una sucesión de tinglados y galpones que se extendían sobre el fondo de los antiguos terrenos de la Sociedad Rural.

 

En forma paralela, en algunos sectores comenzó también la demolición de los paredones que, a lo largo de 600 metros, cubrían el acceso al predio ferial.

 

La empresa Marcos Fernández SRL ganó la licitación para la demolición de los muros, limpieza y nivelación del terreno y la colocación de nuevas rejas. Los trabajos tienen un presupuesto de 6,4 millones de pesos y un plazo de ejecución de 90 días.

 

Según estiman en la Secretaría de Planeamiento, se prevé que las obras estén concluidas al comienzo del año próximo.

 

La apertura del predio tiene como objetivo sumar mayor espacio público al centenario parque y, según explicó el titular del área Pablo Abalos, obedece a la necesidad de revitalizar “zonas desaprovechadas y sujetas a malos usos”.

 

Sólo los históricos

 

Del predio ferial ya se convirtieron en escombros casi la mitad de las estructuras levantadas sobre la década del setenta.

 

Restan aún algunas estructuras que se levantan por 27 de Febrero, como el tradicional Salón Naranja.

 

De los edificios existentes se recuperarán sólo los que tienen valor patrimonial. Bajo esta protección se encuentran los que flanquean el ingreso por bulevar Oroño, que serán preservados y restaurados con el objetivo de buscarles nuevos usos.

 

Estas construcciones datan de 1910 en adelante y fueron diseñadas con el estilo ecléctico de la época, ornamentados con detalles art-noveau, academicistas y pintoresquistas.

 

Según se destaca en el proyecto elaborado por el municipio, fueron símbolo durante todo el siglo XX del poderío económico del sur de la provincia.

 

El área a preservar abarca el portal de ingreso y las boleterías, los edificios construidos a ambos costados de la calle principal, el picadero y sus tribunas. Cada uno de los pabellones lleva el nombre de los animales que se exponían en las ferias agrícolas: está el de toros, el de aves y conejos, las caballerizas y la casa de los socios de las entidades agrícolas.

 

Todas estas construcciones suman unos 6 mil metros cuadrados cubiertos.

 

Allí, en una segunda etapa, se proyecta la concreción de un predio para la realización de ferias y eventos, a través de un esquema de articulación público privado.

 

El proyecto incluye también la renovación de las instalaciones eléctricas y de alumbrado. Se habilitará la red contra incendio, y construirán una calle interna de más de 900 metros. Se ejecutarán desagües pluviales, colocarán cestos, bancos de hormigón y un bebedero.

 

Del predio, que se extiende en unas 8 hectáreas y media se retirarán también más de 50 árboles, en su mayoría eucaliptos, que están secos y con peligro de caída inminente. Los que no estén en peligro serán podados.