Mejoras productivas en soja

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El experto en nutrición de soja, Ing. Martín Díaz Zorita adelantó algunos detalles sobre las estratégicas de fertilización en la oleaginosa y remarcó que el cultivo se encuentra en una revisión sobre su funcionamiento, que vincula la mejora productiva a través de genética, prácticas de manejo, ajustes de siembra y expansión a nuevas regiones. Se preocupó por los cambios en los niveles de proteína resaltando que hay un deterioro notorio que se proyecta como indicador de una oportunidad para avanzar sobre la mejora en la nutrición.

Según Zorita, a lo largo del tiempo Argentina ha priorizado la eficiencia en el uso de nutrientes, derivando en una agricultura que mostró un crecimiento en las condiciones de suelo con respuesta al agregado de fósforo. “Hoy hacen falta ajuste en las dosis de fertilización, para que el cultivo de la soja encuentre la mejor forma de ganar o mejorar resultados que deberían repercutir en crecimiento, rendimiento y calidad”.

Punto Soja, es una jornada de actualización sobre el cultivo de soja que desarrolla diferentes temas en distintas regiones del país. En este caso se acercarán conceptos a los profesionales que impulsan la tarea de recordarle al productor que el rendimiento se compone a partir de mejoras productivas, que son parte de una decisión de manejo de los sistemas de producción.

El esfuerzo por lograr mayores rindes o el sostenimiento de la producción parte por concientizar que el cultivo de soja -al igual otros granos- en su consolidación del rendimiento consume nutrientes. “Esto permite la estructura del cultivo, el sostenimiento de la producción y repercute en su calidad”, adelantó Martín Zorita agregando que el desmejoramiento de la calidad es un indicador prematuro de un techo en la producción.

“En soja, debemos sustentar el crecimiento evitando pérdidas de producción asociadas a la falta de otros nutrientes. Hacer un buen manejo de fósforo y azufre, propagará el cuidado del crecimiento de la producción sin afectar la concentración de proteína”.

Este especialista, estima que a medida que los rendimientos en los cultivos aumentan, ocurre un proceso que se llama de dilución, es decir menos concentración de proteína en los granos por aumentos relativos de rendimientos que no son sustentados por la cantidad de nitrógeno que ingresa al cultivo.

“En el caso de soja al haber un proceso llamado fijación biológica que toma el nitrógeno del aire en la medida que el cultivo crece y abastece -de esta manera- al cultivo en nitrógeno, debemos apuntar a lograr que el crecimiento no se vea limitado para que el nitrógeno llegue en cantidad suficiente en todas las etapas del desarrollo y formación del rendimiento”, remarcó Zorita.

Al mismo tiempo, recomendó hacer hincapié en recordar que la nutrición de soja es integral y está sustentada por un buen manejo de fósforo y de azufre para acompañar la inoculación y la fijación biológica que se aplica en más de 90% del país.

Por ahora, la decisión de productor por mejorar en fertilizantes lleva como condicionante el factor económico que -actualmente- está siendo más dinámico y discutible, en la relación de insumo producto.

Zorita piensa que al corregir estas deficiencias, el productor se encuentra en una condición muy favorable siempre y cuando se tengan presentes las herramientas de diagnóstico que parten por el análisis del suelo.

Acsoja, presentará un nutrido programa de charlas con referentes y especialistas de la cadena de la soja argentina, en el marco de un proceso de extensión productiva de nuestro país.

ON24