El fenómeno Ricardo Fort más vigente que nunca

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“Persona o cosa amada o admirada con exaltación”, reza la definición de “ídolo” según la RAE. Los ídolos tienen algo inexplicable que hace que la gente los ame, los siga y los venere. Pero, ¿por qué hay ciertas figuras que se convierten en fenómenos recién a partir de sus muertes?

Desde que comenzó a aparecer en los medios, Ricardo Fort siempre generó amores y odios, seguidores y detractores. Su figura nunca pasó desapercibida. Sin embargo, a partir del 25 de noviembre del 2013 su imagen cambió y se convirtió en un fenómeno que hoy es recordado y querido por todos.

Aunque pasaron cuatro años de su muerte, “el Comandante”, como lo apodaron sus fans en las redes sociales (post mortem), está más presente que nunca.

Sus posteos, días antes de morir, tienen comentarios recientes de sus seguidores. Es normal que se generen memes con su cara o con sus frases, incluso hace poco salió una versión del hit de Maluma Felices los 4 cantada por el chocolatero, gracias a la magia de la edición.

Cuando se corta “la looooz”, quién no se acuerda de Ricky retando a su mamá por meter un “cutu cuchillo” en la tostadora o de él diciendo “basta chicos”, desde su querido “Meameee”.

En Mercado Libre se venden todo tipo de productos con su imagen, desde remeras y tazas, hasta máscaras, medias, almohadones y cortantes para galletitas.

“Antes del fenómeno post mortem hay que pensar en la historia de él. Ya era un fenómeno antes, hay una forma de abordar la realidad y la historia a partir de la sociedad de consumo. La opulencia para él, resultó ser un canal de acceso”, explicó el sociólogo Gustavo Cervantes.

Para el especialista, luego de que la gente lo conoció, Fort ingresó en otra etapa: “Una vez que encontró su posicionamiento, el público entendió que la ostentación era solo un portal. Es interesante pensar en ponerse en los zapatos de él, ¿qué canal uno podría encontrar si el objetivo es estar en los consumos masivos?”, agregó el especialista, que también resaltó la importancia de las redes sociales, donde se generó un fenómeno aparte y se sostuvo la imagen.

Luego de su temprana partida, el chocolatero se enalteció aún más fuertemente: “Eso pasa porque la muerte posiciona la figura y silencia la crítica, lamentablemente para el que aspira a ser ídolo”.

El hecho de que luego también se conociera sobre el sufrimiento físico de Ricardo, también puede haber colaborado para resaltar su imagen: “El dolor está asociado a cierto sentimiento de culpa. Con él, la crítica no deja de existir, pero se silencia mediática mente”, cerró Cervantes.