Beatificaron a Catalina de María Rodríguez

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Este viernes 24 de noviembre llegó a la capital cordobesa el Cardenal Angelo Amato, prefecto de la Congregación para las Causas de los Santos, quien presidirá la Misa de beatificación de Catalina de María Rodríguez (1823-1896), este sábado a las 10 de la mañana.

Desde las 7 de la mañana empezará a llegar la gente al predio del Centro Cívico donde muchos fieles habrán permanecido en vigilia desde la noche anterior. Hasta las 9:45 habrá oraciones y motivaciones preparatorias para la ceremonia.

Asistirán autoridades religiosas y civiles de todo el país. La vicepresidente Gabriela Michetti irá en representación del Gobierno nacional.

Al día siguiente, domingo 26, y como es habitual, tendrá lugar una segunda misa, en este caso de Acción de Gracias por la nueva beata. Será en la Catedral de Córdoba, a las 10:30 de la mañana, y la oficiará monseñor Carlos Ñáñez.

El lunes 27 habrá una procesión que culminará con la entronización de la imagen de la beata Catalina en la Capilla Sagrado Corazón de Jesús.

Los detalles del programa pueden verse en la página oficial de la beatificación, en la cual también se podrá seguir en vivo la ceremonia de beatificación: Madre Catalina de María. 

Catalina de María Rodríguez se inspiró en el ejemplo de los jesuitas, cuya obra y espiritualidad conoció siendo muy joven. Sintió la vocación religiosa, pero no existía en su época la posibilidad de un servicio de esa índole para las mujeres. Al enviudar, muchos años después, puso en marcha su proyecto. Concretarlo le tomó siete años, pero una vez creada la primera congregación de Hermanas Esclavas del Sagrado Corazón de Jesús, en 1872. Desde entonces, la obra se fue extendiendo muy rápido y hoy está presente en casi todas las provincias argentinas, en Chile, en España y en Benin (África).

Fue la primera congregación femenina de vida apostólica -en contraposición con los conventos de clausura- y Catalina priorizó el trabajo con mujeres postergadas y la educación para las niñas, algo que por entonces era muy poco habitual. Ella misma sólo tenía rudimentos de lectura y escritura.

Su camino se cruzó con el de San José Gabriel Brochero, el “Cura Gaucho”, quien pidió a Catalina que hermanas de su congregación se hiciesen cargo de la Casa de Ejercicios y de la Escuela de niñas que él había creado en Traslasierra.

El milagro que le abrió a Catalina de María Rodríguez el camino a la beatificación tuvo lugar en Tucumán en 1997 cuando Sofía Acosta, declarada muerta por los médicos, revivió 40 minutos después con nuevas maniobras de resucitación, pero luego de que su hija invocara a Catalina.

Así fundamentaba la vigencia del mensaje de Catalina, la hermana Silvia Somaré, en charla con Infobae: “Catalina fue una mujer que abrió caminos para otras mujeres llevada por su pasión por Jesús y por la Humanidad. Ella quiso dejar un mundo mejor que el que encontró. Tendió puentes. Su mensaje es muy actual. Vivir el amor y la reparación. Ir a reparar las heridas que se producen por falta de amor. Ver qué cosa está rota, dónde hay una grieta, y repararla. Eso es muy actual”.

Con Catalina de María, los beatos argentinos serán nueve. Además, hay dos santos argentinos y 47 candidatos más a los altares, cuyas causas están en trámite.

Recientemente, monseñor José María Arancibia, arzobispo emérito de Mendoza y Obispo Delegado para las Causas de los Santos, decía que “la Argentina, que estaba bastante demorada, desinteresada de estos temas, en unos cuantos años, ha adquirido una experiencia y una práctica muy interesante materia de canonizaciones”.

De hecho, este es el segundo viaje del cardenal Amato a Córdoba. En 2014, presidió la beatificación de Brochero, canonizado dos años después, en octubre de 2016, por el papa Francisco en plaza San Pedro.

Sobre Catalina, monseñor Arancibia decía en aquella ocasión: “Se la conoce como la fundadora de las Hermanas Esclavas del Corazón de Jesús, que es la primera congregación argentina de vida activa. Hasta ese tiempo, mitad del siglo XIX, sólo había monjas de clausura, dedicadas exclusivamente a la oración y al trabajo recluidas en los monasterios. Catalina de María Rodríguez tuvo la audacia, en la misma época de Brochero, de imaginarse en la Argentina, un poco desconectada del viejo continente, vidas de religiosas dedicadas a la educación, sobre todo de las niñas. Por eso Brochero al poco tiempo de creada la orden se las llevó a Traslasierra, para fundar un colegio de niñas, porque le daba mucha pena que las mujeres no tuvieran educación alguna”.