La depresión aumenta el riesgo de una muerte prematura

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La depresión puede destruir tu ánimo, acabar con tus relaciones y causar dolor físico. Ahora, una investigación basada en 60 años de información sugiere que la enfermedad mental no sólo afecta nuestra manera de vivir, sino también el momento de nuestra muerte: los hombres y las mujeres que han experimentado depresión son más propensos a morir antes que aquellos que no la han padecido, según un estudio publicado el lunes pasado en el diario Canadian Medical Association Journal.

Para el estudio, los investigadores reunieron tres diferentes muestras representativas de la población, en 1952, 1970 y 1992. Cada una de las 3,410 personas que participaron en el estudio respondieron preguntas sobre su salud mental. Para ser diagnosticados como “depresivos”, tuvieron que mostrar signos típicos de depresión anímica así como cambios en el apetito, sueño y actividades cotidianas. Los síntomas debían haber afectado sus actividades cotidianas y prolongarse por lo menos un mes.

Las entrevistas no fueron uno a uno: los investigadores realizaron un seguimiento de todos los participantes, para que la gente que se unió al estudio en 1952 pudiera ser entrevistada nuevamente en 1970 y otra vez en 1992. (Los participantes de 1972 también fueron revalorados en 1992.) Encontraron una fuerte relación entre la depresión y la muerte prematura tanto en hombres como en mujeres. Cuando alguien se había librado de los síntomas por 15 años, el riesgo disminuyó, pero tan pronto como ocurría otro episodio depresivo, volvía a aumentar.

Los investigadores también descubrieron distintas tendencias dependiendo del género. En el primer ejemplo, los hombres deprimidos al momento de la entrevista eran casi tres veces más propensos a morir de forma prematura -de hecho, 10 o 12 años antes- a comparación de los hombres que no estaban deprimidos. La relación se debilitó con el tiempo: en la segunda muestra, los hombres deprimidos tenían el doble de probabilidades de morir antes, y en la última muestra, sólo tuvieron el 52 por ciento. “Entre los hombres, el riesgo de mortalidad asociado con la depresión en los tres periodos fue mucho más pronunciado al principio del estudio y disminuyó sustancialmente a través del tiempo”, escribieron los autores.

Pero para las mujeres, ocurrió una historia diferente. Apenas había relación entre la depresión y la muerte prematura de las mujeres en las primeras dos muestras. Pero esto cambió en el grupo de 1992: el riesgo de muerte prematura para las mujeres deprimidas era 51 por ciento más alto que para aquellas mujeres que no lo estaban. “Cuando observamos un patrón como éste, en el que el paciente cambia durante un largo periodo de tiempo, realmente debemos preguntar, ¿qué otra cosa cambió durante esos años que pueda explicar este fenómeno?”, dice el autor del estudio Stephen Gilman, investigador y jefe interino del departamento de comportamientos de la salud en el Instituto Nacional de Salud Infantil y Desarrollo Humano.

¿Qué ha cambiado en la vida de los años 50 al día de hoy? Por ejemplo, los roles de género. “Los roles de la mujer han cambiado dramáticamente en las décadas recientes”, dice el autor del estudio Ian Colman, profesor de la Universidad de Ottawa. Hoy en día, las mujeres cargan muchas más responsabilidades en el hogar y en el trabajo. Esto representa un gran paso hacia la equidad de géneros, pero podría explicar en parte por qué el riesgo aumentó tanto en los 90. “Podría ser más complicado para las mujeres manejar los problemas con su salud mental”.

Importante es también que la relación persistió después de que los investigadores controlaron otros factores de riesgo como la obesidad, fumar tabaco y beber alcohol. “Estos factores no explicaban el alto riesgo de mortalidad en nuestro estudio”, dice Gilman. “Quisiéramos entender con el tiempo exactamente por qué surge esta asociación, ya que nos dará una mejor idea de cómo podemos intervenir”. Probablemente tenga que ver con la conexión entre la depresión y otros problemas crónicos como el cáncer, la inflamación y las enfermedades cardíacas, añade.

Se han logrado grandes progresos desde mediados del siglo XX para hacer que las enfermedades mentales sean un tema menos tabú. Pero el estigma sigue muy latente. “A pesar de los grandes avances por reducir el estigma relacionado con las enfermedades mentales, el hecho es que una gran cantidad de personas deprimidas no busca ayuda”, dice Colman. No se trata de un problema menor: en 2015, se calculaba que un 6.7 por ciento de adultos en Estados Unidos vivía con depresión, aproximadamente 16.1 millones de personas. Y la gente sigue teniendo problemas para encontrar el cuidado de salud mental que necesitan, ya sea por miedo o falta de acceso.

Los resultados de los investigadores sugieren que la depresión puede acortar tu vida hasta 10 años, asegura Colman. “Conseguir cuidados para la gente con depresión tan pronto como sea posible producir mejores efectos a largo plazo”, añade. “Lo más fácil que podemos hacer como sociedad es apoyar a la gente que lucha con su salud mental y animarlos a buscar ayuda”.

Publicado originalmente en VICE.com

IB