Cinco viajes en tren imperdibles

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El Transiberiano

El Transiberiano es un viaje en sí mismo. Méritos no le faltan. En su recorrido se atraviesan 7 husos horarios, 3 países y más de 9 mil kilómetros. La distancia que existe entre Tierra del Fuego y Colombia.

Este tradicional tren nació hace más de un siglo con la intención de unir Moscú con la ciudad portuaria de Vladivostok, en la costa pacífica. Una travesía que, antes de la llegada de los convoyes, se realizaba en trineo, carros o a caballo, con temperaturas que en invierno pueden alcanzar los -50 Cº.

Dispuesto a renovar la leyenda, cada dos días, este tren se despide de Moscú y se adentra con su traqueteo metálico en las misteriosas tierras siberianas, preparado para atravesarlas una vez más.

El Tren de las Nubes

A pesar de ser uno de los trenes más altos del mundo, su nombre no responde a la sensación de sentirse cerca del cielo sino a una película. Décadas atrás, cuando este ferrocarril todavía era a vapor, dos tucumanos filmaron un viaje en este convoy. Al llegar a La Polvorilla la máquina emitió vapor.

La niebla tardó en disiparse y quedó flotando como si se tratara de nubes. La filmación se transformó más tarde en un documental que se tituló “Tren a las nubes”.

En nuestros días, el tren conecta San Antonio de los Cobres con el viaducto de La Polvorilla, donde los rieles ascienden a 4.200 metros sobre el nivel del mar. Una vista panorámica que, año a año, deslumbra a miles de viajeros, mostrando el paisaje salteño desde una óptica que sólo el Tren de las Nubes puede dar.

California Zephyr

Este tren metálico, de esos que recuerdan a las películas de Hollywood, une los 3.924 km entre Chicago y San Francisco. Una travesía que, en 51 horas, lo pasea -casi- de una costa a la otra de Estados Unidos.

La distancia permite apreciar una geografía cambiante que se transforma a medida que este gusano metálico avanza. La nave atraviesa el horizonte plano de Nebraska, cruza el río Colorado, asciende hasta los 3 mil metros y atraviesa las Montañas Rocosas, uno de los puntos culminantes de la travesía.

El Maharajá Express

Desde su decoración que conmemora la influencia inglesa en la India colonial, hasta su nombre que significa el “gran rey”, el convoy une Nueva Dehli con Bombay. En total 1.400 km a través de la región de Rajasthan, al norte del país.

Al igual que el Transiberiano, el Maharajá Express propone diferentes rutas. El pasajero puede elegir entre cinco itinerarios con una duración de tres a siete días. Eso sí, el lujo es el denominador común de todos los recorridos.

Conocer el Taj Majal, ser testigo de un partido de polo con elefantes, visitar templos milenarios u observar encantadores de serpientes, son algunas de las opciones que se ofrecen en sus paradas.

Hiram Bingham

El trayecto se inicia en la estación de Poroy, en las afueras de Cusco y durante 90 kilómetros pasea al viajero a través de la selva peruana.

PUNTO BIZ