¿Qué es el Daybreaker?

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Era una noche fría y oscura en Brooklyn. Corría el año 2013, y Radha Agrawal y Matthew Brimer se encontraban comiendo un falafel en un localcito de Williamsburg. Estaban cansados de las fiestas de siempre, en especial las que prometían diversión infinita y terminaban en veladas repletas de decepción, con patovicas amargados, gente vomitando y casi nada de baile. De golpe se les ocurrió una idea: ¿podrían llegar a organizar una fiesta a la mañana, sin alcohol, con muchos amigos y buena música? Era sólo una fantasía, pero a los dos meses, en un sótano de Union Square, al refugio de la primera nevada neoyorquina, su sueño se volvió realidad.

Así nació Daybreaker, un prototipo de fiestas modernas que surgió como un experimento y se convirtió en un movimiento global. De Nueva York viajó a otras ciudades estadounidenses. San Francisco, Los Ángeles, Boston, Washington, Chicago, Miami. Más tarde cruzó el océano, y llegó a París, Londres, Shanghai y Ámsterdam. Y ahora la experiencia desembarca en Latinoamérica. Más precisamente, en Buenos Aires.

El 22 de noviembre​ de 6 a 9 de la mañana llega a la Argentina Daybreaker. Para un país en el que la noche y el “boliche” son parte del color, una fiesta a plena luz del día, con yoga, frutas, jugos y cereales quizás no atraiga desde un principio. Quizás hasta levantarse tan temprano parezca absurdo, porque si empieza a las 6 am, eso implica levantarse a las 4 o a las 5 am, dependiendo de qué tan lejos del evento viva la persona.

Pero esta idea propone empezar el día​ de una forma distinta. La primera fiesta se realizará en el edificio WeWork, de la Torre Bellini (Esmeralda 950), en el barrio porteño de Retiro. Luego de una hora de yoga para relajarse, arranca el baile. Serán dos horas de música, con bailarines y diferentes performances, músicos en vivo y varias otras sorpresas que todavía no fueron reveladas. El precio de la entrada (Desde los $400 hasta los $600) incluye consumiciones ilimitadas en el evento. Las barras ofrecen -en vez de tragos, vinos o cervezas- jugos, frutas, cereales, agua y té frío.

Esteban Brenman, socio de la agencia UV Digital Agency y uno de los principales promotores de la llegada de Daybreaker a la Argentina explicó a Infobae que se enteraron de esta tendencia casi por casualidad. “​A través de amigos que viven y trabajan en Nueva York conocimos a la fundadora de Daybreaker. Ella nos invitó a un evento y cuando fuimos -con un poco de escepticismo al principio- quedamos alucinados con la propuesta”.

Traerla a Buenos Aires, entonces, era claramente el paso siguiente. “Creemos que en Buenos Aires también hay gente como nosotros que busca un espacio para disfrutar del baile y empezar el día de la mejor manera y en un ambiente saludable. Muchos estamos ya cansados del ambiente de la noche en donde las cosas empiezan cada vez más tarde, se depende mucho de las sustancias para pasarla bien y mantenerse despierto”.

“Nosotros hablamos de un cuarteto de sustancias que libera nuestro cerebro durante estas experiencias que llamamos D.O.S.E. (dopamina, oxitocina, serotonina y endorfina). Estas sustancias incentivan nuestras relaciones de confianza, la generosidad, la atención, el aprendizaje, la euforia y disminuyen el dolor y el miedo”, afirmó. Daybreaker permite, según el vocero, arrancar el día con una sensación bastante única y que no se parece a ninguna otra cosa. “Si a eso le sumás un desayuno sano (jugos, frutas, frutos secos, cereales y semillas) el resultado es un estado de bienestar y presencia duradero”, agregó.

Brenman resaltó que este tipo de celebraciones es un fenómeno global en expansión, ya que “para muchas personas hay un modelo de diversión que está agotado. ¿Qué es lo divertido de ir a bailar un viernes a las 2 de la mañana después de un día intenso de trabajo, consumir alcohol, estar en un lugar oscuro y acostarse a las 6 para luego sentirse agotado al día siguiente? Para nosotros es mucho mejor plan acostarse temprano, levantarse cuando amanece, arrancar con una clase de yoga y después bailar antes de continuar el día de la mejor manera”.

Es cierto que Daybreaker parece estar enfocado a un grupo particular de personas, aquellos amantes de la espiritualidad y de la vida sana. Sí, pero también significa una innovadora iniciativa para aquellos curiosos que buscan probar algo nuevo. “​Vamos a tener muchas sorpresas”, anticipó Brenman. “Cada 15 minutos sucederá algo que pensamos para emocionarnos y disfrutar más intensamente del evento.​ Bailarines, músicos y muchas otras cosas más”.

“Además, Buenos Aires es única y especial. Al pensar el escenario de esta primera edición quisimos que se pudiera ver nuestro hermoso Río de la Plata al amanecer, por eso elegimos una terraza en un piso 25. También será lindo viajar más temprano de la hora que vamos normalmente a trabajar porque ves a la ciudad despertando”.

Con respecto al rango etario que suele atraer este evento “en general son un 65% de personas entre 20 y 35 años, un 28% de 35 a 50 y más jóvenes y más grandes. El 65% son mujeres. El 90% son universitarios. El 100%, humanos e interesados por tener una vida más sana y más consciente”, bromeó el organizador.

Una semana antes de la fiesta, los organizadores ya habían vendido el 50% de las entradas (normalmente en otras ciudades se vende el 80% la última semana), así que anticipan una gran convocatoria. Desde que empezaron a celebrarse, ya más 350.000 personas participaron de algún Daybreaker en las más de 20 ciudades de todo el mundo en donde se realiza. Éste será un puntapié clave, ya que ya tienen planeado un calendario con 12 ediciones para el 2018.

¿A quiénes creen que va a atraer? Brenman lo tiene muy claro: “​Personas curiosas a las que les gusta bailar, que están abiertas a descubrir nuevas formas de mejorar su vida, de estar más presentes, de sentirse mejor, de compartir y de vivir con alegría”.