Comienza el juicio por el crimen de Melina Romero

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Pasaron 1.185 días de la última vez que su familia la vio. La noche del 23 de agosto de 2014 Melina Romero salió de su casa en José León Suárez; iba a un cumpleaños. Tenía 17 años. Nunca volvió. Los últimos que dijeron haberla visto la ubicaron la madrugada siguiente saliendo de un boliche. Un mes más tarde encontraron su cuerpo. Había sido lanzado de un puente. Estaba a la vera de un arroyo, a 15 kilómetros de la discoteca.

Desde este martes, y durante al menos cinco días, un jurado popular conformado por 12 ciudadanos (mitad mujeres, mitad hombres) escuchará  en los Tribunales de San Martín testimonios, explicaciones, análisis y, en base a las pruebas (o la falta de ellas) definirá el destino del único imputado por la muerte: Joel “Chavito” Fernández, de 20 años.

No será un juicio sencillo. Para la fiscalía, la acusación contra Fernández no tiene sentido. Por eso, y por primera vez desde que existen juicios por jurados en la Provincia, no habrá fiscales en las audiencias, ya que la investigadora del Ministerio Público Fernanda Billone desestimó la imputación a “Chavito” por falta de pruebas mientras investiga el crimen por otros cauces.

La acusación sólo la mantiene la querella, conformada por la familia de la víctima. Para Marcelo Biondi, abogado de la mamá de Melina, Fernández participó junto a al menos dos personas del asesinato. Según su hipótesis, “Chavito” estaba obsesionado con Melina y junto a probablemente dos personas la sacaron del boliche, la llevaron a una fiesta, le convidaron drogas y alcohol y abusaron sexualmente de ella. Producto de la situación, la chica murió de un paro cardíaco y los hombres descartaron el cuerpo.

Biondi presentó una lista de 55 testigos para el juicio. Luego la bajó a 20. Entre ellos estará el testimonio de la adolescente M., que primero declaró contra Fernández y otros imputados (finalmente sobreseídos) y más tarde se desdijo. La chica está procesada en otra causa por el delito de falso testimonio agravado. Espera fecha para un juicio en su contra.

Así las cosas, se presume que no será fácil para Biondi dejar demostrada su hipótesis. El abogado sostiene que se presentará dos testigos clave que relatan que “Chavito” les contó sobre el episodio y les marcó dónde habían tirado el cuerpo de la adolescente. También confía, a pesar de todo, en lo que cuente M., quien conoce a Fernández desde que eran niños.

Mientras se buscaba a Melina, M. señaló a los investigadores un arroyo donde estaba el cuerpo, pero uno distinto al donde la víctima fue encontrada: ella habló del arroyo Morón (a la altura del cartel de 3M que está en el ingreso a Hurlingham) y apareció cerca del arroyo Marrón (en las proximidades del predio de la Ceamse del Buen Ayre). Los cursos de agua no se cruzan y además el cuerpo, según consta en el expediente, jamás estuvo en el agua.

La chica también involucró a las siete personas que la Justicia luego no consiguió confirmar en la escena del crimen porque corroboró que estuvieron en otros lados. En esa lista también aparecían el “Pai” César Sánchez y Elías “Narigón” Fernández, quienes fueron imputados y más tarde sobreseídos, ya que la fiscal Billone no encontró pruebas en su contra.

El caso expone una investigación decididamente mala, sobre todo durante el mes que se buscó a Melina. Las consecuencias de esos errores quedarán evidenciados a partir de este martes en los Tribunales de San Martín. En el expediente, y como consecuencia del paso del tiempo hasta la autopsia, ni siquiera está acreditada la causa de la muerte.

Los forenses determinaron “engrosamiento de miocardio”, que es lo que podría haber causado la muerte. Pero no hay señales concretas de estrangulamiento. Por el estado de descomposición del cuerpo al momento de ser hallado, no se hallaron indicios de ningún tipo de muerte. “No se sabe ni de qué murió. Tampoco pudo determinarse si fue violada”, aseguró una fuente del caso que pidió reserva de su identidad.

Producto del tiempo de descomposición tampoco se pudo comprobar si había ingerido alcohol o drogas ilegales. A interpretación de Biondi, en cambio, “la causal de muerte está acreditada como violenta”.

La autopsia determinó que la fecha de muerte fue menor al mes pero no descartó que pudo haberse dado 30 días antes, solo si el cuerpo estuvo refrigerado. ¿Estuvo Melina desde el primer momento de su muerte en el lugar donde apareció un mes más tarde? Es un misterio. Para la defensa de Fernández no es posible. “Es zona de basural y hay muchos animales”.