Juicio contra cinco españoles acusados de abuso en San Fermín

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Una joven de 18 años fue víctima de una violación grupal por cinco hombres que se autodenominan “La Manada”. El hecho fue en julio de 2016, durante los festejos de San Fermín, la clásica celebración española. El relato de la mujer durante el juicio que se sigue a los agresores, uno de ellos un guardia civil, es escalofriante. Según declaró, conoció a los acusados en la calle. Cuando quiso marcharse, se ofrecieron a acompañarla. En el camino la metieron en la entrada de un edificio y la agredieron sexualmente, varias veces, mientras filmaban el hecho.

El testimonio de la víctima, protegida de las cámaras y de los miembros de “La Manada”, se conoció el martes y ya dio la vuelta al mundo. La chica mantuvo su versión original, que el año pasado conmocionó a la opinión pública española y reabrió el drama de agresiones sexuales en los Sanfermines.

Los cinco hombres de entre 27 y 29 años, se declararon inocentes, excepto uno de ellos que reconoció el robo del celular a la denunciante. Piden una pena de 22 años de cárcel para cada uno de los acusados que se encuentran en prisión preventiva desde el año pasado.

Sin embargo, la polémica en torno al trato que recibió la joven, promete marcar un antes y un después para futuros casos similares en España.

Revictimizar a la víctima

El juicio contra los miembros de “La Manada” empezó la semana pasada en el Palacio de Justicia de Pamplona, en el norte de España, y está previsto que se prolongue hasta el 24 de noviembre. Se celebra a puertas cerradas para preservar la intimidad de la chica violada.

Ella mantuvo su relato original sobre los hechos, que está refrendado por las cámaras de seguridad de la ciudad y por los videos -de unos 90 segundos de duración- que grabaron los propios agresores.

 

Sin embargo, en el exhaustivo interrogatorio de cuatro horas, uno de los abogados preguntó por qué solo presentaba lesiones leves y por qué no presentó más resistencia física. La joven respondió que estaba en “estado de shock” y que solo quería que la situación acabara cuanto antes, según citó el diario “El País”.

La defensa admite solo el robo del teléfono móvil de la joven y asegura que la relación fue consentida. Presentó para ello pruebas como que la chica colgó una publicación “festiva” en redes sociales días después de los hechos o una foto de otra persona con una camiseta con el lema “Hagas lo que hagas, quítate las bragas”.

El caso

La madrugada del 7 de julio de 2016 los cinco amigos que participaban de las clásicas festividades de San Fermín, en Pamplona, España, atraparon a la joven y la obligaron a entrar a la puerta de un edificio, para luego obligarla a realizar actos sexuales con todos ellos. Los acusados grabaron y tomaron fotografías de los hechos. Después le robaron el teléfono móvil y se fueron.

Según el escrito de la acusación, los imputados le taparon la boca, la rodearon, le bajaron su ropa interior y le obligaron a realizar felaciones a los cinco, y la penetraron, uno de ellos anal y vaginalmente, sin usar ninguno preservativo y “valiéndose de su superioridad física y numérica” y de la “imposibilidad” de la joven de “ejercer la más mínima resistencia”.

Mientras todo esto ocurría, dos de ellos “de común acuerdo con el resto, pero sin el conocimiento ni consentimiento” de la chica, hicieron grabaciones de vídeo y fotografías con sus móviles, “con la intención de vulnerar la intimidad de la víctima y posteriormente mostrarlos, enviarlos y difundirlos a su grupo de amigos”.

Cuando “se dieron por satisfechos” y antes de abandonar el lugar, según el escrito, se vistieron y se apoderaron del móvil de su víctima, con lo que se aseguraban de que “no pudiera solicitar auxilio”.