Mirtha Legrand en “Mujeres que trascienden”

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Cinco líderes inspiradoras revelaron los secretos detrás de su vida y obra en “Mujeres que trascienden”, el evento organizado por Infobae y conducido por Viviana Canosa en la Sala Félix del Hotel Four Seasons. Fueron homenajeadas Mónica Gutiérrez, Vanina Oneto, Graciela Fernández Meijide y Mirtha Legrand, que le puso el broche de oro a la jornada con una charla en la que habló de su fortaleza para superar la adversidad en los momentos más difíciles, y se mostró auténtica ante la soledad que, como a cualquier persona, de vez en cuando la toma desprevenida.

“A nada le temo más que al ridículo”
“Yo puedo con todo”, dijo, al ser consultada sobre su vigencia y energía -y no solo frente a las cámaras de televisión-. Ha recibido innumerables reconocimientos a lo largo de su vida, pero ser una mujer que trasciende, para ella, no es un detalle: “Lo que tengo es empuje y ganas de hacer cosas. La vida es corta y hay que vivirla intensamente. Yo vivo cada minuto, disfruto cada segundo. Ayer me dormí tardísimo y hoy me desperté a la mañana. De aquí me voy a mi masajista, después al kinesiólogo, al dermátologo y mañana me voy en auto a Mar del Plata que se inaugura el Festival de Cine Internacional, donde mi hermano es el presidente”.

“Soy artífice de mi propio destino, esta soy yo de verdad. Nunca hice terapia, jamás. Una vez fui a un psicoanalista y le mentí todo el tiempo y no se dio cuenta. Entonces dije ”no vuelvo más”. Yo hago autoterapia, me analizo a mí misma cuando estoy bien y cuando estoy mal. Me digo ”Chiquita, ¿por qué hiciste esto? ¿por qué dijiste tal cosa?” Hay que hablarse. Pero, ojo, no hablo sola. No estoy gagá”, dijo Mirtha, auténtica, despertando las risas del público.

También habló de sus placeres: “Me gusta la ropa, vestirme y estar elegante, dentro de mi edad, por supuesto… A nada le temo más que al ridículo. Aquellas señoras grandes que quieren hacerse las nenas…No le hago daño a nadie y, además, soy coquetísima”. Y despertó un murmullo de asombro al confesar que su plato preferido es “la pizza con cerveza”, aunque hace ya un tiempo que se priva del alcohol.

Más allá de la pantalla

“Familiera”, es, tal vez, una de las palabras que más repitió a lo largo de la charla. Así se define. Y no es casualidad que le haya dedicado parte de este reconocimiento a sus amigos y a su familia. Principalmente a Goldie, su hermana gemela: “Después de mi programa tengo un té todos los domingos para 14, 15 personas. Todos los domingos. Con amigos, Josecito (su hermano) y Goldie. Ella es mi mi gemela, mi mitad”.

“¿Saben por qué me dicen Chiquita? Yo pesaba 1,200 kgs. cuando nací, y mi hermana me había comido todo en la panza de mi mamá. A ella le decían ”gordita” pero cuando fue adolescente no le gustaba, entonces se cambió a Goldie que es mucho más sofisticado. ¡Pero en el pueblo todavía le dicen ”gordita”!”, bromeó.

Breve repaso por el inicio de su carrera -recordó que su primer trabajo fue a los 14 años en la película Los martes, orquídeas y que los fotógrafos no la reconocieron en el estreno- y párrafo aparte para Daniel Tinayre, el gran amor de su vida, con quien se casó a los 19 años, fallecido en 1994. “Sentí la soledad después de la muerte de Daniel. Una noche salimos con un grupo de amigos – estaban los Calabró, los Rottemberg, los Puig y los Disi- y cuando llegué a mi casa y puse la llave en la puerta me di cuenta de que eso era la soledad: Daniel era un caballero, siempre me abría la puerta. Encendí las luces de la casa y dije ”esto es la soledad””, contó emocionada.

“A veces me siento muy sola y lloro mucho, soy llorona. Me pregunto por qué me habré quedado sola, podrían haberse quedado conmigo más tiempo… Pero digo ”es la vida””.

Según sus palabras, se fue “acostumbrado” a estar sin el hombre que siempre tuvo a su lado, con la ayuda de su carrera: el gran pilar que le permitió salir adelante. “Uno pierde un referente. He estado en casi todos los festivales del mundo y no tengo un referente a quién preguntarle ”¿Te acordás cuando estuvimos en tal festival…?” Me aferro mucho a mi carrera. Gracias a Dios podría no trabajar por el resto de mi vida pero lo hago porque siento que me hace bien, es una pasión, me hace bien al físico, al alma y me entusiasma que me quieran tanto”, indicó.

“Hablabas sobre la soledad de no tenerlo más a Daniel… Esta es una pregunta ”mesaza”. Se te ve espléndida…”, insinuó Canosa. Pero, pícara, Mirtha la interrumpió: “¡¿Te pensás que puedo tener un hombre a mi lado?! ¿Despertarme con una cara extraña a mi lado? No, por Dios, ni me hables de eso. Yo tengo una formación… Esas cosas no van conmigo. Ay, no, un horror me parece. ¿Darle un beso en la boca a un hombre? No, un horror”.

Ante las risas de los espectadores y de la propia conductora del evento, continuó: “Tiene que tener los dientes lindos, buen aliento, que sea buen mozo y con la piel tostada como cuando conocí a mi marido. Sobre todo, lo de despertarse a la mañana con una cara en la almohada, ¡no! Horrible. Yo vivo para mi trabajo, mi carrera pero sobre todo para mi familia”.

No le escapó a ninguna de las emociones por las que transitó la charla. Agradecida por el reconocimiento, se retiró en medio de una ráfaga de saludos y selfies, que aprobó con una sonrisa. Siguiente parada: Mar del Plata, a acompañar a su hermano. Sin escalas, regreso en auto a Buenos Aires porque llega el fin de semana y tiene que hacer sus programas. Pero no se queja. Por el contrario, como ella misma dijo: “Es tan grande la lucha contra el rating, el paso del tiempo, los kilos de más, las arrugas que te va deshumanizando. Pero yo no quiero que mi profesión me deshumanice”.

IB