Macri removió al director de la fábrica de aviones

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Sin resultados que convenzan a la Casa Rosada, Ercole Felippa deja la conducción de la Fábrica Argentina de Aviones (FAdeA). Las gacetillas dirán que el alejamiento, junto con su vice Fernando Sibilla, fue por propia decisión. Algunas frases de Gustavo Lopetegui, ex CEO de LAN, secretario de Coordinación de Políticas Públicas de la Jefatura de Gabinete, sintetizan la verdad: “Cada dos semanas venía el pibe (por Sibilla) a hablarme de aviación, algo sé del tema. Les decía que hagan los deberes y retornaban a las reuniones sin haberlos hecho, son malos alumnos”. 

Ironías aparte la cuestión de fondo que se le endilga a Felippa y a su management es que la empresa no alcanzó los objetivos fijados en el tablero de gestión: reducir el gasto (planta de personal, gastos operativos). Tampoco logró sacar de la línea de producción los tres aviones IA-63 Pampa serie III comprometidos en su plan de gestión para 2017. 

A favor de Felippa habría que decir que recibir partidas de funcionamiento con gotero pediátrico es casi una indicación a la puerta de salida. No hay empresa que aguante sin un flujo de fondos, máxime cuando ésta no produce y sólo vive de ingresos parciales por servicios de mantenimiento a terceros; la Fuerza Aérea Argentina.

El aire fresco vendría de la mano de Antonio Beltramone, el sucesor propuesto por Lopetegui para conducir FAdeA. Beltramone fue gerente general en la empresa estatal cordobesa por un lapso breve en 2016 cuando la planta estaba a cargo de Cristina Salzwedel, abogada integrante de la estructura radical del senador electo Julio Martínez, entonces ministro de Defensa. Beltramone ex director de administración, control y finanzas de FIAT tiene el perfil profesional que calza en la ola de “reformismo permanente” anunciado por Mauricio Macri. 

“La próxima reunión vení con menos gente y un socio” le había dicho el presidente a Felippa a principios de año. La semana pasada ya con la tarjeta roja de Lopetegui, el titular de la fabril cordobesa pidió a Macri permanecer hasta fin de diciembre. 

No se pudo confirmar si el presidente respondió con el latiguillo; “hablalo con Marcos” (Peña) que usa en desenlaces incómodos. 

Tocará a Beltramone vérselas con la cara oculta de la Luna, las millonarias cuentas pendientes con proveedores internacionales y nacionales, un Excell de la nómina de personal que puede prescindirse, los retrasos en pagos previsionales, las 22 obsolescencias aún no removidas del Pampa versión III, y varias carpetas de propuestas de asociación estratégica entre ellas; Grob Aircraft (Alemania), Paramount Group (Sudáfrica) y Leonardo (Italia). 

La Cámara Argentina Aeronáutica y Espacial (CArAE) agrupa a un centenar de empresas en su mayoría Pymes de alta especialización en el sector aeroespacial. Envió notas al Congreso de la Nación y al subsecretario de Investigación, Desarrollo y Producción del ministerio de Defensa, Mario Frigerio con el diagnóstico y sugerencias para sacar del estancamiento a FAdeA. Dicen: “Vemos indefinición tanto industrial como de recursos económicos que la limitan. No observamos un plan de acción conjunto como política del sector que asegure la producción y continuidad de la empresa. Se definieron fabricaciones de aeronaves o reformas que por falta de análisis y participación terminaron en fracaso o gastos sin producción. Es importante señalar que las provisiones de este sector ya sea en la transferencia desarrollo o producción exigen períodos extensos (promedio entre 6 y 14 meses). Al no tener FAdeA un plan claro y preciso tanto en su fabricación como en los recursos para los próximos dos años, mínimo para una industria aeronáutica, pone en alto riesgo la continuidad del sector y su desarrollo. 

Nuestra Cámara a través de sus asociados y contactos internacionales puede iniciar gestiones comerciales y de promoción para los productos argentinos fabricados por FAdeA. 

Los empresarios reclamaron una ley de offset, herramienta de complemento indispensable en la política industrial. Los acuerdos offset son compensaciones (comerciales, industriales o tecnológicas) que exige el Estado a quien vende un bien (aviones) o un servicio se calcula en porcentaje sobre el monto del contrato. Puede darse como transferencia de tecnología, herramental, contrataciones a las firmas locales, cursos de instrucción y capacitación, entre otros. Señalaron que la carencia de esa norma dejó sin posibilidad de atender los flamantes aviones de entrenamiento Texan T-6 que adquirió la Fuerza Aérea a los Estados Unidos por el mecanismo de FMS (sigla en inglés de Foreign Military Sales).