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13-11-2017 | TURISMO Y EVENTOS | TURISMO EXTREMO

Un desayuno en el Everest

Los chefs de Noma y Ledbury de Londres construyeron el restaurante pop-up más alto del mund

En diciembre, los chefs de Noma y Ledbury de Londres construyeron el restaurante pop-up más alto del mundo en el campamento base del Monte Everest, en Nepal.

Suena como una oportunidad única en la vida y, de muchas maneras, lo es. De hecho puedes ir al Everest a desayunar cualquier día del año. Solo tienes que conocer a la gente adecuada.

Catherine Heald de Remote Lands ha estado organizando viajes rápidos al Everest para sus huéspedes. Viajan en helicóptero desde Katmandú hasta el campamento base Sur, donde exploran los alrededores durante una visita de 15 minutos (eso es todo lo que un viajero que no está aclimatado puede aguantar a más de 5,000 metros de altura). Después van hasta el pico adyacente de Kongde Ri, donde está situado el Yeti Mountain Home, el albergue de lujo más alto del mundo. Ahí tiene unas mesas para hacer un picnic privado acompañado de champán y unas exclusivas vistas del Everest. Nicola Shepherd, de The Exploration Company., también coordina estos viajes por la mañana, aunque no hace una parada en el campamento base por riesgo de avalanchas.

Las dos empresas trabajan con el mismo alpinista para dirigir la aventura: Tashi Tenzing Sher, el nieto del sherpa Tenzing Norgay, quién con Edmund Hillary dio los primeros pasos sobre el Everest en 1953.

"Él mismo ha subido a la cima del Everest un par de veces. Así que mientras estás volando te va contando de primera mano todo lo que implica la gesta", recuerda.

La logística

Tanto Shepherd como Heald suelen organizar desayunos como parte de un programa de diez días a través del Nepal, aunque la experiencia se puede reservar por separado. Heald cobra USD 10,000 por grupos de hasta tres personas; Shepherd cobra USD 7,163 por dos viajeros. La aventura completa de diez días cuesta unos USD 25,000 (todo es barato en Nepal menos los helicópteros).

Dos cosas son clave. Primero es la salud: aunque no estés mucho tiempo en una altitud elevada, aquellas personas que sufren del corazón o del pulmón pueden tener problemas. Respecto al hotel, lo mejor es comenzar en Katmandú, donde un helicóptero AS350 te recogerá a primera hora de la mañana, como a las 6:30 aproximadamente dependiendo de las condiciones climatológicas. Desde allí, tardas unos 45 minutos en volar hasta el Everest y aterrizar en Kongde Ri, sin incluir la parada opcional al campamento base del sur.

La mejor comida de tu vida

El desayuno en realidad es una comida privada de mantel blanco con huevos, bacon y salchichas, croissants y mermelada de frutas del Nepal, además de mucho Moët & Chandon servido por un equipo de sherpas. No estás aquí por la comida sino por las vistas que jamás olvidarás.

"Esto es lo más cerca que puedes estar del Everest sin estar en él", comenta Shepherd sobre el hecho de estar en Kongde Ri. "Nadie puede estar más cerca", remarca.

Heald coincidió en eso y agregó que en el vuelo puedes ver cuatro de los seis picos más altos del mundo: Lhotse, Makalu, Cho Oyu y Everest. No te preocupes por sentarte al aire libre con un clima súper extremo. Te darán la ropa adecuada.

Más allá del Everest

Nepal es un país que necesita los dólares del turismo. Después de un terremoto de 7.8 grados de magnitud que dejó casi 9,000 muertos y 22,000 heridos en 2015, el país ha realizado un increíble (y exitoso) esfuerzo para reconstruirlo. Sin embargo, los visitantes aún no han regresado. Eso significa que es un buen momento para ir al país del Himalaya. Serás recibido con mucho calor, estarás en lugares para ti solo y apenas verás un rostro europeo.

Tanto Shepherd como Heald hablan sobre el Reino Prohibido de Mustang, un territorio salvajemente dañado, situado a más de 500 kms al noroeste de Katmandú. Conducir hasta allí puede llevarte 11 horas debido a las difíciles condiciones del terreno, pero Shepherd también organiza salidas en helicóptero para acortar el viaje a tan solo una hora (aunque los fuertes vientos pueden detener los vuelos de regreso por la tarde). "Debes quedarte en Dwarikas Dhulikhel y disfrutar de los alrededores" recomienda él. El complejo es perfecto para montar a caballo a lo largo de la meseta tibetana y tomar clases de cocina de Nepal.

En el mismo Katmandú podrás hacer una parada en Bhaktapur, un templo lleno de arte. Muchos locales, sin embargo, prefieren ir al concurrido templo de monos de Swayambhunath Stupa o disfrutar de los trabajos de restauración en la Plaza Durbar, cuyos templos se remontan al siglo XII. Puedes explorar estas tierras a pie o en bicicleta porque, sino, puedes quedarte atrapado en un tráfico terrible.

Para una última dosis de lujo, puedes completar tu visita con unos días en el Parque Nacional de Chitwan.


IB

 

Fuente: SM
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