La historia del Luzhniki, el estadio de Moscú

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Para Rusia, como país, se activa la cuenta regresiva hacia la Copa del Mundo . A siete meses del comienzo, no hay aún clima de Mundial en las calles. No se ven cartelerías, ni se venden pines alusivos, ni uno se cruza a las mascotas tradicionales del evento, en este caso el lobo Zabivaka. Y en el partido entre la selección local y la Argentina estará Lionel Messi , que es lo que más deseaban los organizadores para la reinauguración del estadio Luzhniki, donde el año próximo se disputará el encuentro inaugural, el 14 de junio, y la final, el 15 de julio. Un lugar histórico, sede de los Juegos Olímpicos de 1980, puesto en valor para otro momento deportivo inolvidable, tras una inversión de unos 400 millones de dólares.

Construido en 1956, se denominó originariamente Estadio Central Lenin. Anoche, mientras el DT Jorge Sampaoli daba una conferencia de prensa, se estaban probando las luces en la parte superior del techo nuevo y podía verse la publicidad de Coca Cola bordeando todo el caparazón. Toda una metáfora para una cancha que llevó el nombre del estratega de la revolución bolchevique, de la que se cumplieron 100 años el lunes pasado. De Lenin quedó sólo una estatua, del lado de afuera.

Inmerso en el Complejo Olímpico, a orillas del río Moscova, que va serpenteando la ciudad, el estadio tiene capacidad para 81.500 personas. El subte tiene una estación a cinco cuadras y es la alternativa ideal para quienes no llegan en auto. Una vez dentro del predio hay bastante por caminar.

Bob Dylan, Michael Jackson, los Rolling Stone y U2 realizaron conciertos allí, en distintas épocas. Ya tenía el techo cuando tocaron ellos, pero las obras de remodelación permitieron que se lo amplíe, aunque no llegue a cubrir todo, e incluyó la quita de la pista de atletismo y la renovación del césped. Incluso, algunos de los equipos de la ciudad lo han utilizado para jugar como local. La reciente fue la tercera remodelación que tiene.

La historia de este estadio también está teñida de sangre. Se la recuerda como “El desastre de Luzhniki”. En un partido entre el Spartak y el Haarlem, de Holanda, por la Copa UEFA, un gol provocó más de 300 muertos. El episodio se produjo cuando cientos de aficionados locales, que ya habían abandonado la única tribuna habilitada ese día (dado que se habían vendido pocas entradas), corrieron de nuevo hacia la única entrada después de que el Spartak marcara un gol en los últimos minutos de juego. La policía intervino para impedir ese regreso de los fanáticos y allí, entre la estampida y las avalanchas, la desgracia fue inevitable.

En un estadio lleno de historia, que se reinaugura hoy, Rusia activa la cuenta regresiva con una fiesta a la que el seleccionado argentino es invitado especial. Ese sueño que tenían desde que se confirmó la sede se cristaliza de la mejor forma, con un partido que sienten que es el de su equipo nacional y Messi, que viajó exclusivamente para tomar parte de este juego, y no se quedará para el del martes próximo, ante Nigeria.

Ex símbolo del comunismo, emblema de los Juegos Olímpicos, sede de grandes festivales musicales y presente en cada recuerdo de quienes vivieron de cerca aquella tragedia, el Luzhniki vuelve a abrir sus puertas. Para seguir sumando capítulos a su historia.