Conmemoran el centenario de la Revolución Bolchevique

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Los comunistas rusos comenzaron el martes una marcha por el centro de Moscú para conmemorar el centenario de la Revolución Bolchevique de 1917, que acabó con el régimen zarista y dio inicio a la Unión Soviética.

Los participantes, convocados por el Partido Comunista de Rusia, se congregaron en la plaza de Pushkin y avanzaron desde ahí en una manifestación con banderas rojas y lazos rojos en las solapas en la que participan comunistas y miembros de organizaciones de izquierda llegados de decenas de países del mundo.

El acto concluyó en la Plaza de la Revolución, cercana al Kremlin y la plaza Roja y donde se encuentra la estatua de Karl Marx, con un mitin.

El evento es uno de los pocos actos que recuerdan en la capital rusa la Revolución de Octubre, un hecho que cambió el rumbo de la historia contemporánea.

El Kremlin se ha mantenido al margen de esta efeméride y no organizó nada oficial para celebrarlo, ante el temor de “ensalzar” un hecho histórico que supuso un cambio de régimen, además de para evitar polarizaciones en una sociedad dividida en torno a la fecha.

Hace cien años, un 7 de noviembre, las fuerzas bolcheviques irrumpieron en el Palacio de Invierno del zar en San Petersburgo, y derrocaron al gobierno de Alexander Kerensky, que había asumido tras la revuelta de marzo que había derrocado a Nicolás II. 

Por la mañana, en la Plaza Roja unos cinco mil militares marcharon el martes para conmemorar el histórico desfile militar de 1941 que tuvo lugar allí, en pleno asedio de las tropas nazis, tras el cual muchos soldados soviéticos salieron directamente hacia el frente.

Este desfile se hace cada año y no responde a una celebración del centenario de la Revolución, sino que se trata de un acto patriótico sobre la llamada aquí Gran Guerra Patria (la II Guerra Mundial), una contienda sobre la que no hay divisiones y en la que el papel de los soldados soviéticos es motivo de orgullo nacional.

Con uniformes y armamento de la época, los participantes en el desfile marcharon el martes frente a la tribuna de honor en la que encontraban veteranos de aquella histórica parada, que según muchos historiadores fue crucial para la defensa de Moscú, ya que elevó la moral del Ejército soviético.

 

Dejar atrás las divisiones

Hasta el momento, el presidente Vladimir Putin ha evitado participar en la mayor parte de los eventos organizados para celebrar el centenario, incluyendo un espectáculo luminoso en 3D proyectado este fin de semana sobre la fachada del Palacio de Invierno, de su ciudad natal, San Petersburgo.

Uno de los pocos eventos en los que participó fue la inauguración de una nueva iglesia en Moscú, que calificó como algo “profundamente simbólico”, en la medida que la llegada al poder de los revolucionarios en 1917 implicó la destrucción del clero y la persecución de los creyentes.

A finales de octubre, Putin inauguró un memorial en homenaje a las víctimas de la represión política, afirmando que desea “dejar atrás” las divisiones del pasado.

“La Revolución es una parte integral y compleja de nuestra historia, que tiene que ser tratada objetivamente y con respeto”, declaró en noviembre Putin, que desde su llegada al poder se ha esforzado en reconciliar a la sociedad y la memoria nacional. 

Para él no es conveniente decantarse entre la Rusia zarista, que destaca por su estabilidad y sus valores tradicionales, y la Rusia soviética, que lo gestó.

El comité creado para la conmemoración refleja la prudencia de Putin. Y aunque incluyó a personalidades independientes y críticas del poder, a ministros y a responsables de la Iglesia Ortodoxa, no hay ningún miembro del Partido Comunista y tampoco ningún activista a favor de la monarquía.

Para el Kremlin, las conmemoraciones de la Revolución deben servir para sacar “lecciones” del pasado.  Estas “lecciones”, para el Kremlin, son claras: se trata de prevenir cualquier atisbo de contestación al poder por parte de la calle, aún menos a pocos meses de la elección presidencial de marzo de 2018, en la que nadie duda que Putin se presentar  para un cuarto mandato.

Para una gran parte de los rusos, este centenario de la Revolución debería pasar desapercibido. Según un estudio encargado por el Partido Comunista, un 58% de la población ni siquiera est  al tanto de las conmemoraciones.  ‘El país que una vez contó su existencia a partir de Octubre ahora asiste al centenario con un silencio ensordecedor‘, resumió el historiador Ivan Kurilla en el diario Vedomosti.