Aceptarán modificaciones parciales a la reforma impositiva

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El gobierno de Mauricio Macri considera que la reforma tributaria tiene que salir sancionada tal como fue anunciada. Pero los funcionarios presumen que las presiones de los gobernadores y de las cámaras empresariales los obligarán a admitir una negociación sobre impuestos internos al vino, a las gaseosas y los artículos de tecnología.

“La discusión estará en vino, gaseosas y celulares. Estamos abiertos al diálogo y no vamos a imponer nada”, dijo  un funcionario, en línea con lo que señalaron Macri; el jefe de Gabinete, Marcos Peña , y el ministro de Hacienda, Nicolás Dujovne .

Si bien no lo quieren admitir explícitamente, la Casa Rosada deja para esa negociación algunos posibles retoques en las alícuotas o la posibilidad de hacerlos más graduales. El proyecto de ley irá al Congreso en dos semanas.

En contraste con ello, el Presidente no considera que será necesario hacer concesiones en los impuestos a la renta financiera, la venta de inmuebles, las deducciones de ganancias para autónomos, la reducción de ganancias del 35% al 25% para las utilidades reinvertidas, la devolución del IVA de inversiones, el pago a cuenta del impuesto al cheque y la reducción de aportes patronales.

También Macri se pondrá firme en la negociación con los gobernadores. Les exigirá que reduzcan los impuestos a los ingresos brutos, a los sellos y aduanas internas, para bajar la presión tributaria en un 1,5 o 2% del PBI en 2023. Éstos son 150.000 a 200.000 millones de pesos.

Paralelamente, pedirá una fuerte baja del gasto mediante la ley de responsabilidad fiscal en cinco años para ajustar el rojo provincial. Macri también hará un gesto de austeridad con la reestructuración del Estado. En la Casa Rosada estiman además que la mayoría de las provincias deberá disciplinarse porque tienen alta dependencia financiera de la Nación.

Anteayer, los gobernadores Omar Gutiérrez (Neuquén), Ricardo Colombi (Corrientes) y Gerardo Morales (Jujuy) respaldaron la reducción de cargas provinciales.

La gran batalla se librará en los impuestos internos a los vinos y sidras de 0 a 10%; del whisky, coñac y otras blancas, de 20 a 29%; de cervezas, del 8 a 17%, y de champagne de 0 a 17% (en forma gradual).

“Nos sentaremos, lo charlaremos y, si nos demuestran que se dañan las economías regionales se pueden conversar las alícuotas o las gradualidades”, dijo a LA NACION una alta fuente en la Casa Rosada. “Pero más allá de detalles, la reforma va a salir como está”, agregó. También se prevé una negociación con Tierra del Fuego por la eliminación del impuesto de 17 a 0% para celulares, televisores y monitores. “Hay que bajar precios: los argentinos compran afuera. Pero eso puede ser más gradual”, dicen cerca de Macri.

Otra fuerte pulseada será por las gaseosas y bebidas sin alcohol, cuyas alícuotas irán de 4 (sin azúcar) y 8% (con azúcar) a 0 y 17% . Las subas y bajas de ese impuesto irán a los precios. El final está abierto.

Macri descuenta una discusión y un acuerdo con el peronismo. Dujovne se reunió con la mayoría de los bloques parlamentarios, entre ellos, los peronistas: los diputados Axel Kicillof (kirchnerismo), Marco Lavagna (massismo) y Diego Bossio (Bloque Justicialista), y el senador Juan Manuel Abal Medina (PJ).

En buen tono, Kicillof, Bossio y Lavagna observaron que la baja de aportes patronales podía desfinanciar la Anses, pero Dujovne replicó que ya está desfinanciada; el Tesoro cubre su rojo. Lavagna agregó que no sólo atiende a los jubilados, sino otros programas no previsionales.

También pidieron la letra fina de los demás impuestos y preguntaron por el revalúo de activos que se usará para el ajuste por inflación. Dujovne prometió enviar el proyecto en dos semanas al Congreso. No hubo rechazos, incluso tampoco en los cambios para autos y motos, aeronaves y embarcaciones ni para la venta de segunda vivienda.

Lavagna dijo  que “no cambia la matriz impositiva hacia un sistema más sencillo; son los mismos impuestos que suben y bajan”. Y agregó: “Cuando venga el proyecto habrá mucha discusión”.

La Casa Rosada tiene apoyo de los distritos de Cambiemos: Buenos Aires, CABA, Corrientes, Jujuy y Mendoza, Córdoba y Santa Fe.

También sumará a las que tienen alta dependencia financiera de la Nación: Santa Cruz, Chubut, Chaco, Tierra del Fuego, La Rioja, Entre Rios, Neuquén y Río Negro.

En tanto desconfía de las más enfrentadas con Macri y con independencia financiera: San Luis, La Pampa, Catamarca y Formosa.