Los 4.500 artículos del museo de ginecología

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“¿Qué son esas cosas?”, le pregunto señalando un instrumento que parecía ser un tenedor y una cuchara unidos con una especie de cadena. “Son unas pinzas para ensaladas”, dice Mary Hide, mi guía del Museo del Colegio Americano de Ginecólogos (ACOG, por sus siglas en inglés). Lo miro con curiosidad. “Es una broma”, me contesta. “Eso es un levantador. Para un útero”, aclara.

El levantador, también llamado fórceps de elevación uterina, es uno de los instrumentos que se utilizan para extirpar tejidos, tumores o pólipos.

Ubicado en el sótano de la sede central de ACOG en Washington DC, donde Hyde es la directora principal del centro de recursos, el museo se inauguró en 2008. Su colección cuenta con aproximadamente 4.500 objetos y te lleva a recorrer la historia del tratamiento médico de las mujeres.

Hay píldoras y pociones, también un elixir de hierbas de la década de los cuarenta destinado a ayudar a “los nervios femeninos” y “el cambio de vida”. Hay un objeto tipo horquilla del siglo XIX, que es un precursor del dispositivo anticonceptivo intrauterino moderno. Se asemeja a un tornillo gigante con dos dientes en el extremo. Si bien fue eficaz para prevenir el embarazo, fue doloroso y causó infección. También hay una versión moderna de cobre que tiene una vigencia de 10 años, así como una gran cantidad de otras formas de control de la natalidad, como los diafragmas o las píldoras anticonceptivas.

El museo lleva el nombre de Ralph W. Hale, un ex vicepresidente ejecutivo de ACOG que tenía un cierto interés en la historia y una colección de artefactos relacionados con su profesión. Cuando le envié un correo electrónico preguntando sobre las innovaciones más importantes de esa especialidad, señaló algo que ni siquiera era específico de la ginecología. Los antibióticos, escribió, fueron fundamentales para detener la sepsis, una de las principales causas de muerte de las mujeres que estaban en período de posparto. Junto con otros avances médicos, los antibióticos ayudaron a disminuir dramáticamente las muertes maternas.

La colección del museo cuenta una historia que es tanto política como científica. Es fascinante, horrible y esperanzadora a la vez.

A continuación echamos un vistazo a algunos de los artículos que han sido fundamentales para la especialidad.

Pinzas. Los fórceps se usaron por primera vez durante los partos difíciles y sirvieron para salvar las vidas de la madre y del niño. Durante algunas décadas, a principios del siglo XX, a las madres se les daba un cóctel de medicamentos, que incluían opiáceos, que ayudaban a inducir el “sueño crepuscular”. Gracias a eso, el niño podía nacer. Los fórceps rara vez se usan hoy en día. “Menos médicos están siendo instruidos sobre el uso de fórceps, por lo que es más probable que se use el extractor de vacío en casos de trabajo de parto obstruido”, comenta Hyde a través de un correo electrónico. Sin embargo, “menos del cinco por ciento de los partos en los Estados Unidos involucran fórceps o extracción al vacío”.

Pastillas anticonceptivas. Estos medicamentos fueron aprobados por la Administración de Alimentos y Medicamentos en 1960. Pero algunos estados prohibieron su uso hasta que una decisión de la Corte Suprema de los Estados Unidos, en 1965, dictaminó que las parejas casadas podían decidir por sí mismas. Un caso de 1972 extendió ese derecho a personas solteras. La investigación sobre un anticonceptivo oral para mujeres comenzó en la década de 1950, con el trabajo inicial apoyado por Margaret Sanger, fundadora de Planned Parenthood. Según Hale, “fue investigada como una píldora para aumentar la fertilidad”, lo que permitió a los científicos recaudar dinero sin problemas.

Condones. Los preservativos de goma se produjeron por primera vez en la década de 1850, pero la evidencia del uso del condón ya se documentó en el siglo XVI, y algunos creen que las culturas antiguas, incluidos los egipcios y los romanos, usaron condones. Durante muchos años, debido a las leyes restrictivas sobre el control de la natalidad, los condones se anunciaban y distribuían solo para la prevención de enfermedades. Las versiones de látex aparecieron en la década de 1920 y han sido el pilar principal desde entonces. Se les dio a los soldados estadounidenses en la Segunda Guerra Mundial para la prevención de enfermedades. Además, se han mantenido como un método profiláctico y anticonceptivo.

Vibradores. “Este es el que comenzó nuestra colección”, dice Hyde. A.D. Gilbert, que presentó el set Erector en 1913 y fabricó el ventilador eléctrico Polar Cub, también vendió un vibrador Polar Cub al mismo tiempo. El primer vibrador electromecánico fue inventado por el médico J. Mortimer Granville en el siglo XIX.

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