Estrategias de parejas para mantenerse unidas

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¿Qué es lo que hace que una pareja mantenga viva la llama? Diferentes investigadores de distintas disciplinas académicas han estudiado esta cuestión a lo largo de los años desde enfoques diversos. Sin embargo ahora, un entusiasta de la temática analizó en profundidad más de mil estudios publicados del tema para intentar unir conclusiones. Se trata de Brian Ogolsky, profesor asociado de desarrollo humano y estudios familiares en la Universidad de Illinois Urbana-Champaign, Estados Unidos. Él examinó todo lo publicado en el ámbito académico sobre “mantenimiento de relaciones” desde 1950, y luego identificó las estrategias más utilizadas (aunque no necesariamente correctas) para mantener unida una pareja.

Después de dos años de clasificar los datos, él y su equipo notaron que es posible dividir las técnicas que las personas usan para mantener sus relaciones en función del motivo -las que evitan que se desmorone y las que realmente la nutren- y en función de si las acciones las toman los participantes como individuos o como pareja.

Ogolsky ve a su recopilación analítica como una herramienta de investigación en lugar de un “plan para el éxito” de la pareja
Ogolsky enfatizó sin embargo que sus hallazgos son descriptivos, no obligatorios o exclusivos. Él ve a su recopilación analítica como una herramienta de investigación en lugar de un “plan para el éxito” de la pareja. Eso se debe, al menos en parte, a que muchos de estos estudios se realizaron estudiando a poblaciones jóvenes y eso puede condicionar los resultados, sobre todo para relaciones funcionales que se mantienen en el tiempo. Estas son las 17 estrategias más comunes que identificó:

Qué hacen las personas para evitar separarse:

Ignorar las alternativas: cuando las personas están en una relación, a menudo evitan pensar en otras posibles parejas para no debilitar la que ya tienen. Sin embargo, evitar la posibilidad de considerar atractiva a otra persona puede ir en detrimento de un vínculo saludable.

Idealizar la pareja y la relación: el análisis descubrió que los integrantes de la pareja muy a menudo eligen (sobre todo en tiempos de crisis) imaginar que la otra persona es más interesante o atractiva de lo que realmente es, o especulan que su relación es especial de alguna manera para mantenerla viva. A la mayoría de las parejas les gusta mantener la ilusión de que su conexión es superior a la media. Según Ogolsky esto tiene que ver con que creerlo especial provee una motivación extra.

Interpretar el comportamiento del otro de manera positiva: es común que los integrantes de la pareja se otorguen mutuamente el beneficio de la duda y se atribuyan excusas para las cosas pequeñas que molestan en la cotidianeidad. Esa reinterpretación puede servir para no exagerar los problemas pero puede tornarse poco saludable y riesgosa si es constante.

Controlar el conflicto: las parejas que desean permanecer juntas generalmente intentan aproximarse a la manera de resolver sus diferencias, ya sea comprometiéndose, adaptándose, abriéndose al punto de vista de su pareja, aceptando estar en desacuerdo o disculpándose. Aquellos que se oponen o se niegan a participar tienen menos posibilidades de permanecer juntos.

Perdonar: hay muchos estudios, libros y comedias románticas que ensalzan la importancia del perdón para una relación. Pero, de acuerdo con Ogolsky, esa estrategia está sujeta a un rendimiento decreciente. “Si sos un perdonador constante, llega un momento en que no es bueno para tu relación porque alguien se aprovecha de vos”, explicó. “Eso realmente puede erosionar la salud mental”.

Hacer sacrificios: la voluntad de “renunciar al interés propio por el bien de una pareja o relación es un aspecto importante del mantenimiento de las relaciones”, según el estudio. Pero, señala Ogolsky, tiene que ser de ambos lados. Porque, si no, uno se estaría aprovechando del otro y no se estarían permitiendo tomar decisiones de su propia vida.

Ayudarse: los académicos lo llaman “facilitación”. Puede incluir ayudar a la pareja a hacer planes, completar tareas, alcanzar metas o administrar su tiempo. Pero esto a menudo conduce a la interdependencia, a medida que ambas personas comienzan a coordinar su comportamiento para tratar de llevar a buen término sus metas a largo plazo.

Calmar al otro: los problemas en el trabajo, las crisis financieras o los problemas familiares pueden apartar a una pareja. Las parejas que pueden responder el estrés del otro de una manera desestresante en lugar de exacerbarlo, tienden a resistir los tiempos más difíciles.

Qué hacen los individuos para nutrir la pareja:

Pensar en términos de “equipo”: las parejas que piensan qué es lo que va a ser mejor para la pareja cuando toman decisiones duran más. Según Ogolsky “construir para la relación”, es una señal de que va a durar más tiempo.

Ser generosos: Ogolsky lo define como “cualquier acto de bondad al azar hacia la pareja”. Regalos sorpresivos o gestos de cariño en la cotidianeidad refuerzan la unión y el cariño de la relación, fortaleciéndola.

Estar agradecido y demostrarlo: la gratitud ha demostrado una y otra vez en numerosos estudios ser una de las columnas de una relación. Siempre y cuando una de las partes se sienta realmente agradecido por la compañía de la otra persona, su apoyo o su cariño, es fundamental manifestarlo.

Rezar: Aunque esto sorprendió al equipo de Ogolsky, varios estudios sugieren que, para quienes profesan una religión, orar por la pareja hace que las relaciones duren. “Los que están haciendo este análisis son conocidos en el ámbito del estudio de las relaciones y no pertenecen a instituciones religiosas”, señaló Ogolsky. “Si me hubieras preguntado qué pensaba sobre esto hace cinco años, hubiera dicho un no rotundo. Esta no es una de las cosas que jamás hubiera pensado que fuera tan sólida como lo es”. Más allá de la fe, los expertos creen que la oración puede funcionar como el mindfulness y predisponer a la pareja a pensar compasivamente en el otro.

Qué hacen las parejas para nutrir la relación:

Comunicación abierta: en el día a día, las parejas se aseguran de que no haya barreras entre ellas. Esto generalmente significa que están siendo “positivos, abiertos, proporcionándose cierta seguridad de que están cerca, dividiendo el trabajo en el hogar y haciéndolo juntos”, indicó Ogolsky. En el caso de las parejas que conviven, este ultimo punto es determinante.

Hablar sobre la relación: las parejas en el largo plazo reflexionan periódicamente sobre cómo va su unión. Discuten dónde creen que están, a dónde van y cuáles son sus problemas.

Responder al otro: además de una comunicación abierta, en una relación fuerte y duradera ambos se relacionan entre ellos cuando llega el momento. Cuando alguien quiere hablar sobre su día, por ejemplo, el otro debería poder responder a esa propuesta para luego recibir lo mismo.

Usar el humor: las personas divertidas en general no suelen tener problemas para mantener su relación. “Aquellos que demuestran humor tienen una forma de desactivar problemas y hacerlos más fáciles de manejar”, indicó el experto. Sin embargo, el humor negativo, el sarcasmo y la burla pueden ser perjudiciales para la relación si los integrantes de la pareja no comparten los mismos códigos.

Divertirse juntos: “Participar en actividades de ocio con una pareja está fuertemente relacionado con un aumento en la comunicación, la definición de roles y la satisfacción conyugal cuando la satisfacción en el tiempo libre es alta o cuando ambos son positivos y tienen fuertes habilidades sociales”, señala la investigación. Compartir buenos momentos con la pareja a menudo conduce a una mayor unión.

 

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