Piden informes sobre la intimidación a médicos del hospital Eva Perón

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La diputada provincial Silvia Simoncini (FJPV) junto a su compañera de bloque Patricia Chialvo presentó un pedido de informes en la Cámara baja para que el Gobierno santafesino explique detalles sobre la situación vivida por profesionales médicos residentes que desarrollan sus actividades en el Servicio de Clínica Médica del Hospital Escuela Eva Perón de Granadero Baigorria.

Las legisladoras solicitaron específicamente que la Provincia brinde información detallada sobre lo ocurrido con una médica residente de primer año de Clínica Médica, quien sufrió un “accidente punzante” con el mandril de un abbocath, con sangre, que se encontraba entre sus pertenencias y sobre la aparición de otro abbocath, también con restos de sangre, sobre una de las camas en la habitación de descanso de los médicos residentes. 

Además, indagaron si las autoridades del Hospital iniciaron el sumario correspondiente para la investigación y esclarecimiento de ambos sucesos, y si acompañaron a los profesionales afectados en su denuncia ante el Ministerio Público de la Acusación.

También preguntaron cuál es el protocolo aplicado para el procedimiento de descarte de los residuos patológicos y quienes son los responsables de hacer que se cumpla; así como cuáles fueron las propuestas realizadas a la Dirección por los profesionales médicos, quienes manifestaron que “en ciertas áreas no médicas crearon una especie de disconformidad”, al referirse específicamente a las medidas de seguridad que deberían implementarse.

 

Los hechos

Simoncini dijo que la situación que atraviesa el grupo de médicos del hospital Eva Perón, a raíz de estos dos hechos graves, es “preocupante”, y tomó las palabras de los profesionales de la salud para calificarlos como “intimidatorios”. 

“El primer episodio sucedió el pasado jueves 19 de octubre, cuando una médica residente de primer año de clínica médica sufrió un “accidente punzante” con el mandril de un abbocath, con restos de sangre en su interior, cuando introdujo la mano en su cartuchera de uso personal, la que a su vez se encontraba dentro de la sala de médicos”, relató la diputada. 

“Este acontecimiento ocasionó que la profesional debiera iniciar un tratamiento profiláctico para VIH, el cual deberá realizar durante 28 días, con las consecuencias emocionales, psicológicas y de los efectos adversos producidos por los antiretrovirales indicados, así como continuar con los controles de sangre periódicos hasta un año después del episodio”, especificó.

“Un segundo hecho, gravísimo también por el riesgo que involucra, sumó gran preocupación entre los mismos profesionales cuando ese mismo día, apareció otro abbocath, también con visibles restos de sangre, sobre una de las camas en su habitación de descanso, sitio al que sólo deberían tener acceso los mencionados profesionales y el personal de limpieza”, agregó.

“La manipulación irresponsable de elementos contaminados con sangre, considerados residuos patológicos, pone en peligro la integridad de los trabajadores de la salud, profesionales y no profesionales y a los pacientes que son atendidos en las salas de internación, algunos de los cuales padecen enfermedades transmisibles, por ello los protocolos de seguridad en tal sentido deben ser cumplidos y controlados con rigurosidad para evitar accidentes”, sostuvo la ex ministra de Salud.

“Pero si la idoneidad y la responsabilidad son fundamentales para las prácticas que den garantías en la atención de la salud, la conciencia de quienes las realizan es condición imprescindible y en el marco de la organización de la institución hospitalaria, las autoridades del efector tienen la responsabilidad de esclarecer urgentemente esta situación para devolver tranquilidad a los trabajadores y pacientes”, cerró la médica.