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28-03-2017 | CURIOSIDADES | PARA VIAJEROS

¿Por qué no dura lo mismo el vuelo de ida que el de vuelta?

Algunos trayectos se benefician por la corriente de chorro, un flujo de aire que tiene lugar a unos diez mil metros de altura.

¿Te preguntaste alguna vez cuál es el motivo por el que no siempre se tarda lo mismo en el vuelo de ida que en el vuelo de vuelta? En viajes de corta distancia, la diferencia de tiempo resulta prácticamente imperceptible, sin embargo, en trayectos de largo recorrido, la duración de ambos viajes puede aumentar o disminuir considerablemente.

Basta con revisar los horarios de cualquier aerolínea o a los datos de una simple tarjeta de embarque, para observar que, por ejemplo, un vuelo de ida de Barcelona a Santiago de Compostela, en España, dura aproximadamente 1 hora y 50 minutos, mientras que el regreso se acorta unos diez minutos. Si hacemos lo propio en la ruta entre Madrid y Nueva York, la diferencia llega a ser de una hora.

La mayor diferencia se ve en trayectos largos.

En ambos casos, la coincidencia es la misma: la inversión temporal es menor en el viaje de oeste a este, "desajuste" que algunos achacan al movimiento de rotación de la tierra. Su argumento se fundamenta en el hecho que si el planeta gira en dirección contraria a las agujas del reloj, los trayectos hacia el este deben beneficiarse de ello.

Sin embargo, el "culpable" de acortar los vuelos no es otro que un fenómeno atmosférico conocido como corriente de chorro -técnicamente denominado Jet Stream-, un flujo de aire que tiene lugar a unos diez mil metros de altura, que da la vuelta a la tierra alcanzando altísimas velocidades. En total existen cuatro, dos en cada hemisferio.

Efectos de la corriente de chorro

"El Jet Stream se produce en la zona que separa la troposfera (la capa de la atmósfera que está en contacto con la superficie terrestre) de la estratosfera, siempre en dirección este, alcanzando velocidades superiores a los 300 kilómetros por hora, por lo que casi siempre los vuelos en dirección oeste van a ser más largos", explica Alfonso de Bertolano, piloto de Air Europa.

Sin embargo, esta corriente varía constantemente, por lo que "no siempre permite planificar los vuelos aprovechando su velocidad", añade. Si bien es cierto que, a priori, todas las aeronaves pueden utilizarla, hacerlo depende de la organización del espacio aéreo y de las capacidades del avión, que en determinadas ocasiones lo desaconsejan.

Según el piloto, usar una vía u otra, "puede suponer un ahorro en combustible o un costo adicional en mantenimiento para la aerolínea, que va relacionado al número de horas de vuelo". Esto explicaría además por qué la duración en general de los vuelos no responde en ningún caso a una ciencia exacta y lo ilustra diciendo "hace unos días hice el trayecto entre Madrid y Bogotá en 10 horas y 20 minutos, cuando la semana anterior lo había realizado en 9 horas y media".

Seguridad

El único inconveniente que conlleva subir a la corriente en chorro es la turbulencia en aire claro, que en ocasiones se produce debido a la fricción de dos masas de aire que tienen diferentes velocidades y temperaturas. "Esto hace que recortar el tiempo de vuelo pueda ser un poco incómodo, pero no peligroso", aclara el piloto que es también psicólogo especializado en fobias y responsable del programa Perdiendo el Miedo a Volar.

Cuando se producen turbulencias aparecen las señales luminosas que advierten sobre la conveniencia de abrocharse el cinturón y permanecer en el asiento como medida preventiva ante posibles movimientos bruscos, pero no por riesgo de colisión o inseguridad aérea.

En definitiva, para evitar sorpresas en relación a la duración de cada vuelo, lo más recomendable es, una vez a bordo, prestar atención a la comunicación del piloto que, con todos los datos en la mano, informará al pasaje del tiempo de viaje y de la hora de aterrizaje prevista.

Magda Bigas / La Vanguardia

CLARIN

 

Fuente: SM
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