Domingo
28.05.2017
        
Sin Mordaza
28-03-2017 | MARÍA HERMINIA GRANDE | OPINIÓN

Argentina líquida

Para la política en Argentina se cumple lo dicho por Bauman sobre los estados líquidos de las sociedades. 

La política no reacciona. Oficialismos y oposiciones cual ajedrecistas, dependen mutuamente de la estrategia del otro. Nadie se anima a mover primero.  En esta cambiante Argentina donde años atrás la agenda que no imponía el gobierno central, la imponía el poder mediático escrito, mutó; días atrás, la impuso Mirtha Legrand. La conductora marcó con sus preguntas, que siempre son afirmaciones, el camino que el gobierno del presidente Macri debiese abordar.

Marzo no tuvo su idus para el gobierno. La calle estuvo poblada como pocas veces se recuerda, y nada hace prever que ocurra lo contrario. ¿Existen brotes verdes? Sí, un ejemplo es la ciudad de Las Parejas, Santa Fe, que siempre es el primera en marcar el peligro, pero también el recupero. Es un polo agroindustrial y el gobierno priorizó inicialmente al sector. Esto puede servir para que el presidente Macri se convenza sobre la importancia de abrazar con políticas a los sectores productivos.

El 2016 cerró con una Argentina tripartita. Ya fue analizado pormenorizadamente en esta columna. Hoy, modelo 2017, vuelve la Argentina binaria.  Nada a hoy hace pensar que los resultados electorales de este año, sean sustancialmente distintos a los obtenidos cuando el ballotage del 2015.  Sucede que no se discute nada distinto. Una vez más es pasado sobre presente: nosotros o Cristina. Nadie aparece proponiendo en esta Argentina de las paralelas, el camino de la intersección.  Los grandes medios juegan a lo mismo, por eso hace tanto ruido cuando la dúctil conductora contrapone realismo contante y sonante contra realismo mágico.

Lo ocurrido el pasado 24, fecha trágica si la hay, merece algunas consideraciones. Del lado de Hebe de Bonafini, marca un final absolutamente contrapuesto con su historia inicial.  Parafraseando a Osvaldo Soriano triste, solitario y final. Con respecto al gobierno es increíble que no haya realizado un acto conmemorando el 24 de marzo. Si esto es increíble, lo inconcebible resulta que el radicalismo no lo haya exigido. El radicalismo que tuvo en el ex presidente Raúl Alfonsín el máximo exponente del compromiso político y personal con los DDHH. Y más aún que haya pasado sin el reclamo a viva voz de la diputada Elisa Carrió.  Al radicalismo diluido en el PRO le pasan cosas parecidas que al peronismo diluido en el kirchnerismo. Algún día la UCR deberá decir el por qué y el para qué de su silencio subordinado a un whatsapp presidencial donde el presidente Macri redujo el compromiso de su gobierno ante la memoria, verdad y justicia. 

En cuanto al peronismo, este necesita un candidato que le gane al kirchnerismo en cualquier expresión electoral porque de lo contrario seguirá explicando corrupción, pobreza, generadas por el menemismo y el kirchnerismo ambos casos de desviaciones ideológicas del justicialismo. Ni el radicalismo ni el peronismo parecen por estas horas estar dispuesto a ello. 

Los argentinos nos acostumbramos rápido a lo que no debiese ser. Naturalizamos el hambre. La pobreza. Gente que come de la basura y duerme a la intemperie. Violencias de todo tipo. El narcotráfico con todo lo que ello implica, sigue su ruta ascendente. Estamos en un estadío en el cual en las listas de las elecciones de octubre podríamos estar votando a narcos que buscan “blanquearse”. También estamos naturalizando el no ir a la escuela. Luego de esta larga pulseada nadie sale sin secuelas. Para lograr la revolución educativa que pretende el gobierno nacional debiese comenzar pagando sueldos tan extraordinarios a sus docentes como extraordinaria debe ser la enseñanza que debiese impartir durante muchos años para volver a discernir lo bueno de lo malo. Para volver a aprehender la moral y la ética. Para internalizar el valor del diálogo. Sin este aprendizaje Argentina nunca será República. 

Postdata: para los políticos apegados a las encuestas un trabajo de la UNR sobre Rosario presentado por el diputado Ruben Giustiniani da cuenta que de marzo de 2016 a marzo 2017 ha disminuido el índice de confianza del consumidor del 57 al 36%.  Esta encuesta marca también las expectativas personales y de país. En las personales mucha menos gente cree estar mejor que el año pasado y en cuanto a lo que respecta al país las expectativas positivas   prácticamente se han extinguido, especialmente en los jóvenes y mujeres.


Fuente: Sin Mordaza
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