Miércoles
26.04.2017
        
Sin Mordaza
15-03-2017 | TURISMO Y EVENTOS | NUEVOS CAMINOS

Ruta 226: una travesía, infinitos paisajes

Desde Mar del Plata hasta General Villegas, este camino traza una diagonal surcada por sierras, lagunas, ciudades, pueblos y la pampa húmeda.

Empieza algo descolorida, inmersa en la ruidosa maraña urbana estirada como tentáculos desde el centro de Mar del Plata hacia los barrios periféricos. Pero, de a poco, el panorama adopta otros matices -aportados por el entorno natural-, los ánimos se relajan y la ruta 226 empieza a desandar su trayecto de 623 kilómetros hasta General Villegas.

A lo largo de esa extensa diagonal orientada hacia el noroeste de la provincia de Buenos Aires, el tránsito vehicular reposa en la doble vía de 64 kilómetros hasta Balcarce -un respiro necesario que sólo se vuelve a experimentar en los 40 kilómetros que separan Azul de Olavarría- y demanda extremar los cuidados, especialmente al recorrer los tramos angostos del camino. En cualquier caso, el desafío no es un simple trámite: a los costados, el paisaje -magníficamente decorado por los infinitos pliegues de la serranía de Tandilia, bosques, lagunas, campos cultivados, ciudades y pueblos- llena los ojos, al punto de transformarse en una pieza inseparable del paseo que amplía el foco de atención.

Mejor, entonces, andar a paso lento y diseñar una hoja de ruta con varias escalas necesarias. De a poco, una vez reprimida la compulsión por llegar a destino cuanto antes, la 226, de la mano de su seductor entorno, proporciona una agradable sensación de libertad, un esbozo posible de ese viaje inolvidable sobre dos o cuatro ruedas que se coló alguna vez en la imaginación.

KM 0 Mar del Plata

Como para aclimatarse con las impactantes imágenes naturales que esperan a lo largo del itinerario por la ruta 226, en el punto de partida se puede improvisar un circuito al aire libre que incluya el barrio Los Troncos y Playa Grande (para admirar las elegantes mansiones de la belle epoque marplatense y descubrir las moles pétreas de la serranía que se vuelcan en el mar), los parques Camet y Peralta Ramos y las plazas Dardo Rocha y Eva Perón. En línea recta desde la rambla en dirección norte, una vez que se despeja el denso tránsito de Luro, la avenida cruza Champagnat y del otro lado de la rotonda nace la ancha cinta de la ruta 226. Al menos hasta el Paraje Santa Paula (km 10) conviene andar con el máximo cuidado, con el propósito de compartir la calzada sin contratiempos con autos, camiones, motos, bicicletas y peatones audaces que cruzan a las corridas.

El denso cuadro urbano da paso a un paisaje bucólico montado sobre las estribaciones de la serranía de Tandilia. El entorno ondulado y verde ya se empieza a vislumbrar, al tiempo que las añosas arboledas de la Reserva Natural Laguna de los Padres empastan de verdes intensos la panorámica del lado izquierdo. Desde la rotonda de acceso hasta que alcanza los primeros pajonales de la orilla, un camino de tierra sube y baja serpenteando en medio del bosque y bordea una escuela agropecuaria y un campo de doma. Cerca de las aguas quietas, la Reducción de Nuestra Señora del Pilar conserva los restos de un asentamiento creado por sacerdotes jesuitas en 1746, cuando la zona era frecuentada por originarios pobladores puelches y moluches.

KM 16 Sierra de los Padres

Sencillos puestos de artesaanías, frutas y verduras cosechadas en huertas de la villa turística Sierra de los Padres ocupan la banquina del camino de acceso y sugieren una nueva escala. Más adelante, en la zona de bares, heladerías, restaurantes, hoteles, cabañas y minimercados del centro comercial empieza a viborear la calle que trepa hasta el punto más alto de la Sierra de los Difuntos. Elegantes casas que balconean sobre el valle cortejan el paseo. Cerca de la cima, la atracción mayor para miles de visitantes es la Gruta de los Pañuelos, donde los fieles anudan sus deseos en largas guirnaldas, atadas alrededor de una imagen de la Virgen de Luján.

KM 35 El Dorado

Después de dejar atrás los parajes La Gloria de la Peregrina y Colinas Verdes, el puesto de peaje del kilómetro 32 presenta la primera parada imposible de soslayar si uno pretende seguir disfrutando de los encantos de la ruta 226. Tres kilómetros más adelante, el paraje El Dorado es apenas un mojón polvoriento para cargar combustible y sumergirse en la postal de la pampa gringa de principios del siglo XX cristalizada en medio de las estanterías de un antiguo boliche de campo, que resiste estoicamente el paso del tiempo a un costado de la banquina derecha. Allí son imperdibles los recuerdos de la propietaria, Dorita Valdez, que indefectiblemente rescatan la inesperada visita de Juan Perón, cuando El Dorado era una fiesta de partidas de truco y charlas de largo aliento encendidas entre trago y trago.

Desde este paraje, un camino de tierra conduce hasta el complejo Ruca Lauquen, al borde de la laguna Brava, el sitio indicado para pescar desde un muelle, embarcarse en bote o kayak o montar un caballo. Sea cual fuere la forma elegida para abordar este remanso, la vista ofrece una deslumbrante combinación de cerros estilizados, laguna, bosque, campos reverdecidos por el trigo y la soja y parcelas amarillas sembradas de girasol.

KM 39 Laguna Brava

Una inquebrantable calma pueblerina impera entre las cabañas y vistosos chalés de la Villa Residencial Laguna Brava. Los laberintos de los montes de robles, eucaliptos y espinosas zarzamoras ofrecen diferentes perspectivas de la laguna -fusionada con la sierra Brava-, que se agiganta cuanto más se asciende por la ladera de la sierra La Vigilancia. Sobre un recodo de la orilla, el ovillo vegetal deja una rendija para poder apreciar la soberbia fachada de una mansión de dos plantas, construida por el afamado arquitecto Alejandro Bustillo en 1916. Un parque de hortensias, agapantus, azucenas, rosales, muérdagos y coníferas termina de dar forma a la aristocrática escena.

KM 64 Balcarce

Restan 15 kilómetros para llegar a la ruta 55 y desviar unos 4 kilómetros hacia la izquierda rumbo a Balcarce y la silueta de la serranía posada en el horizonte adopta uno de los perfiles más llamativos. La ruta 226 gira levemente hacia la derecha y se cuela en el Paso del Abra, un portal natural servido para captar las mejores fotos del periplo. En Balcarce, el contacto con los cerros se torna aún más cercano. Los senderos de la sierra La Barrosa facilitan las posibilidades de hacer trekking o pedalear en mountain bike hasta el mirador de la cumbre, a 334 metros de altura. En Balcarce tampoco conviene pasar por alto el Museo del Automovilismo Juan Manuel Fangio ni la confitería Comoantes, donde se elabora con la receta original el tradicional postre Balcarce.

Km 164 Tandil

La serranía gana en colores y formas, dispara sonidos y perfumes naturales sobre la ruta 226 en los más de 20 kilómetros que recorre por la zona urbana de Tandil. La ciudad ofrece la más amplia variedad de paseos guiados y excursiones combinadas con actividades de aventura. A esa indiscutible supremacía hay que añadir la inigualable calidad de sus quesos y salames, la oferta de hoteles y cabañas de todas las categorías y vuelos de bautismo con instructor que despegan del Aeroclub.El circuito más conocido por la serranía incluye los cerros Centinela -cuya aerosilla conduce hasta la cima- y La Movediza -donde fue instalada una réplica de la enorme roca caída en 1912-, el Vía Crucis de Monte Calvario y el Castillo Morisco del cerro Parque Independencia.

A 10 km del casco urbano, el paraje histórico Cerro Leones revela el epicentro de la extracción artesanal de granito, iniciada en 1880. Cerca del Paseo de los Pioneros, un sendero atraviesa el hábitat de ciervos europeos, guanacos, llamas, burros, lagartos overos y zorros grises. De las rocas asoman líquenes, helechos, retamas y las huellas de los picapedreros. Desde Tandil hacia el sudeste por la ruta 74, en el partido de Benito Juárez, las sierras de Barker surgieron hace menos de una década como un escenario a la medida de los amantes de la escalada, el rappel, la tirolesa, el trekking y las excursiones a caballo, en vehículos todoterreno y en mountain bike.

En esta zona poco transitada por los turistas, el horizonte sin fin de la serranía de Tandilia dibuja abruptos desniveles, senderos, cavernas y depresiones. Cara a cara con el cerro Cuchilla de las Águilas, la silueta cónica de El Sombrerito eleva su cuerpo de rocas arcillosas. Sus senderos reúnen a visitantes excitados por el paisaje, geólogos, escaladores profesionales y biólogos a la espera de la aparición de águilas, chimangos, zorrinos y perdices.

KM 255 Azul

Después del cruce con la ruta 3, una curva pronunciada de la 226 hacia la izquierda exige máxima precaución. A partir de ese desafío para los conductores, el camino recupera su cómoda traza de dos carriles. La doble vía de 28 kilómetros hasta Olavarría induce a avanzar sin contratiempos en busca de los atractivos repartidos sobre la geografía irregular de las Sierras Bayas, pero hacia la derecha del camino, antes de ese golpe de escena, se levanta Azul y su orgullosa investidura de "Ciudad Cervantina de la Argentina". La escala en esta ciudad debería contemplar una visita a la Casa Ronco, donde se atesora una colección de textos del autor del Quijote. Los sitios históricos y culturales ejercen aquí un fuerte poder de seducción. Sin embargo, la serranía vuelve a copar la escena fuera de los recintos cerrados. Los ojos y las lentes de las cámaras de fotos quedan fijados en la magnífica postal amplificada hacia los cuatro costados de los miradores de la Reserva Natural Boca de las Sierras. Esa atmósfera agradable se respira mejor en las afueras de la ciudad y alcanza su apogeo a unos 40 kilómetros, donde la sierra armoniza con el cuidado parque y las estilizadas construcciones del Monasterio Trapense Nuestra Señora de los Ángeles.

KM 297 Olavarría

El horizonte ondulado -esta vez dibujado por las Sierras Bayas- mantiene sus matices cambiantes en el paisaje de Olavarría. Mientras tanto, en las inmediaciones de las canteras se multiplica el movimiento de vehículos de carga, que rugen y resoplan para avanzar con esfuerzo sobre el asfalto gastado de la ruta 226. La atmósfera reverdece notoriamente en las arboledas de la plaza central y los parques Guerrero, Norte, Mitre y Helios Eseverri. Dispensan un respiro necesario y aire fresco, un condimento ideal para empezar a detectar las huellas de las culturas originarias y las más visibles marcas de los colonos alemanes del Volga en los alrededores de la ciudad. En el centro de la ciudad, así como Balcarce recuerda con honores a Juan Manuel Fangio -su hijo pródigo-, los olavarrienses reviven las proezas deportivas de los "Gringos" Dante y Torcuato Emiliozzi en el taller que compartían. La visita al museo puede ser una buena despedida de Olavarría, aunque no es necesario emular a los afamados hermanos del Turismo Carretera y volver a la ruta con el acelerador a fondo.

KM 397 Bolívar

Amplios bulevares cortejan el ingreso a San Carlos de Bolívar. La profusión de palmeras remite al paisaje natural de Venezuela, el homenaje a la República de Venezuela -la cuna de Simón Bolívar- que plasmaron en la pampa húmeda el médico Rafael Herrera Vargas y el fundador de la ciudad en 1878, Rafael Hernández. De esa época fundacional queda en pie, en el cruce de la avenida Brown con la calle Sarmiento, la fachada colonial del hotel La Vizcaína, donde se hospedó el joven docente Julio Cortázar, antes de convertirse en el prestigioso escritor de "Casa tomada" y "Rayuela".

Una de las calles más coquetas de Bolívar desemboca en el Parque de las Acollaradas. A los pies del imponente pórtico del paseo más popular de Bolívar toma forma la fiesta dominguera de los vecinos y sus huéspedes: adolescentes prendidos en una carrera de bicicletas esquivan a una decena de jinetes que aprontan sus caballos rumbo al hipódromo, parrillas humeantes se ocultan entre las mesas largas de familias numerosas y, sobre un puente colgante que se sostiene sobre una laguna antes de apoyarse en una isla, parejas de adolescentes intercambian caricias entre mate y mate. El sol amaga con una huida precipitada, pero la gente, inmutable, prefiere alargar la tertulia.

KM 487 Pehuajó

Las rectas se tornan más y más largas en los 83 kilómetros que separan Bolívar de Pehuajó y la ruta 226 empieza a resultar el único contraste, algo monótono y tedioso, recortado entre las líneas rectas de las parcelas cubiertas de cultivos. Pero ningún paisaje es definitivo en este itinerario. Las primeras imágenes de Pehuajó vuelven a sorprender. La planicie verde de los campos luce salpicada de lagunas y humedales, parte de la cuenca del río Salado pródiga en pejerreyes, bagres y carpas. Entre palmeras, juegos infantiles y un lago artificial, los puentes y esculturas montados en el Parque General San Martín perfilan la secuencia de sólidas construcciones de esta ciudad, en la que se destacan el edificio municipal, la estación de tren, la parroquia San Anselmo y la entrada del cementerio.

Pero la fama de Pehuajó trascendió las fonteras bonaerenses y alcanzó lejanas latitudes por la canción infantil "Manuelita", a quien María Elena Walsh imaginó que vivía en Pehuajó antes de marcharse "a buscar a su tortugo". En el acceso a la ciudad y el Club de Golf por la ruta 5 se levanta una estatua que representa al personaje creado por la virtuosa poeta, escritora, cantautora y dramaturga. A 2 kilómetros de allí, frente al punto donde se encuentran las rutas 5 y 86, los automovilistas se topan con la figura inmóvil de Bartolito, el novio de Manuelita según Walsh.

KM 557 Carlos Tejedor

Un puñado de casas bajas asoma en la traza urbana, perfectamente simétrica, de Carlos Tejedor. En la zona rural, sembrada de cereales en toda su extensión, la llanura pampeana adopta gradualmente las tonalidades opacas de la estepa y la vegetación va perdiendo cuerpo y color. El verde frondoso, en cambio, invade las calles principales de la ciudad, decora la plaza céntrica y enmarca las floridas plantas de patios, jardines y el Parque Municipal Alberto Almirón. En las silenciosas graderías del Teatro Español -inaugurado en 1907 y puesto en valor hace tres años- todavía resuenan los ecos del primer Festival Internacional de Teatro de Carlos Tejedor, celebrado en noviembre pasado. Fue un acontecimiento popular que convocó a toda la comunidad local, tal como había sucedido en 2005 con los festejos por el centenario de la ciudad.

KM 623 General Villegas

Por un momento, los campos inundados en el trayecto de Carlos Tejedor a General Villegas insinúan un panorama sombrío irreversible. Sin embargo, el casco urbano de Villegas reluce con los brillos del Parque José de San Martín, modernos bares y confiterías entre casas centenarias y las piezas históricas que reflejan los usos y costumbres de los pobladores, cuidados con celo por la Asociación de Educadores Jubilados y Retirados de la Provincia de Buenos Aires en un galpón ferroviario, transformado en Museo Histórico Regional en julio de 2015. La intensa actividad cultural reconoce como uno de sus más distinguidos impulsores a Manuel Puig, considerado en su momento poco menos que "el hijo rebelde" del pueblo. "Coco", como lo conocía la mayoría de sus vecinos de Villegas, vivió aquí desde su nacimiento (en 1932) hasta 1948, antes de convertirse en un respetado escritor por sus novelas "La traición de Rita Hayworth", "El beso de la mujer araña", "Boquitas pintadas" y "Pubis angelical". Así, en un ámbito sencillo y silencioso, bien lejos de sus renombradas primeras escalas, la ruta 226 depara una última parada más que digna.

El paisaje cambiante que acompaña la traza de la ruta 226 en su extensión total de más de 600 kilómetros demanda cambios de velocidad y extremar las precauciones, tanto en los tramos sinuosos que se suceden en el corredor serrano -los 280 kilómetros que separan Sierra de los Padres de Olavarría- como en las extensas rectas de la llanura pampeana, donde se incrementa el tránsito de camiones y lo más atinado es atravesar a paso lento los cruces con las rutas 205, 5 y 188.

Un relevamiento realizado en 2015 por un equipo de expertos del Centro de Experimentación y Seguridad Vial (CESVI Argentina) detectó deficiencias de señalización en el primer tramo de la ruta (la zona urbana de Mar del Plata, muy cargada de vehículos, ciclistas y peatones), un cruce de riesgo en la rotonda de acceso a Sierra de los Padres (kilómetro 16), posibilidad de choques laterales por la salida de vehículos de las estaciones de servicio ubicadas en la rotonda de las rutas 226 y 55 (kilómetro 64, cerca de Balcarce) y deterioro del asfalto a la altura del cruce ferroviario del km 66. Además, desde el distribuidor de acceso a Balcarce hacia el norte, la banquina se transforma en una angosta franja de pasto o tierra. Por ahora, la repavimentación del tramo de 95 kilómetros entre Balcarce y Tandil es un proyecto de la Dirección Nacional de Vialidad.

También es importante andar con cuidado en las zonas urbanas atravesadas por la ruta, especialmente en Tandil, Olavarría y Bolívar. Gente de a pie y en bicicleta cruza constantemente la 226 en los más de 20 kilómetros que se extiende su paso por Tandil. Después de numerosos accidentes registrados en la zona, fueron construidos varios puentes peatonales y se diseñaron cinco rotondas de acceso a la ciudad. Desde Bolívar hasta General Villegas (en medio de una región muy afectada por las intensas lluvias del último verano) se realizan obras de mantenimiento de la calzada.

La lluvia impone condiciones especiales para los automovilistas que recorren la ruta 226, llena de curvas y pendientes. Frente a esa circunstancia adversa, la Dirección de Vialidad de la Provincia de Buenos Aires aconseja utilizar el limpiaparabrisas en todo momento, desempañar los vidrios, no frenar o cambiar de dirección en forma repentina -para que los neumáticos no pierdan adherencia- y no superar los 80 kilómetros por hora de velocidad.

En caso de niebla es imprescindible mantener encendidas las luces bajas reforzadas con luces antiniebla, accionar el limpiaparabrisas junto al desempañador, conservar siempre el carril, aumentar la distancia con otros vehículos, mantener la velocidad media de 40 kilómetros por hora, no frenar en forma brusca ni detenerse en la calzada ni sobre la banquina. Nunca está de más recordar que la velocidad máxima es de 130 kilómetros por hora en autopistas y de 110 kilómetros por hora en rutas de un sólo carril por mano. Pero estos topes descienden notoriamente allí donde la ruta 226 se cuela en el ejido urbano de distintas ciudades, localidades y pueblos rurales.

MINIGUIA

Cómo llegar

Desde Buenos Aires hasta Mar del Plata son 414 kilómetros por Autopista a La Plata y ruta 2; cuatro peajes, $ 160.

Bus semicama Chevallier, Plusmar, Empresa Argentina, Cóndor Estrella, Flechabus o Micromar desde Retiro (5 a 6 hs.), $ 554 ida; coche cama, $ 631; suite, $ 731.

Combi "puerta a puerta" desde la ciudad de Buenos Aires hasta Mar del Plata, $ 700 ida (www.combisalacosta.com.ar).

Aerolíneas tiene tres vuelos diarios sin escala (7.50, 15.05 y 17.45) de Aeroparque a Mar del Plata; ida y vuelta con impuestos, desde $ 2.994.

Desde Buenos Aires hasta General Villegas son 467 kilómetros por Acceso Oeste hasta Luján, ruta 7 hasta Junín y ruta 188; 4 peajes, $ 130.

Bus semicama Cóndor Estrella o Pullman General Belgrano desde Retiro (6 hs. 30' a 8 hs. 30'), $ 602 ida; coche cama, $ 686.

A lo largo de todo su recorrido, la ruta 226 tiene tres peajes: $ 25 en El Dorado (kilómetro 31), $ 30 en Vasconia (cerca de Tandil, kilómetro 153) y $ 30 en Colonia Hinojo (kilómetro 276).

Dónde alojarse

En Mar del Plata, hostería Killarney: habitación doble con desayuno, cochera, wi-fi y TV cable, $ 1.200; habitación triple, $ 1.500 (www.killarney.com.ar).

Ruta 226: una travesía, infinitos paisajes
Vista de Mar del Plata.

En Sierra de los Padres, cabañas Las Pléyades: para cuatro personas con piscina, wi-fi, DirecTV, parrilla, cocina, microondas y heladera con freezer, $ 2.200 (www.laspleyades.com.ar).

En Laguna Brava, complejo Ruca Lauquen: habitación doble con DirecTV, desayuno, wi-fi, parrilla y pileta, $ 1.210; triple, $ 1.430; cuádruple, $ 1.630; cabaña para 5, $ 2.270; para 6, $ 2.520; camping, $ 200 por persona; hasta 12 años, $ 150; motorhome o casa rodante, $ 100 (www.rucalauquen.com.ar).

En Tandil, hotel Libertador: habitación doble con desayuno, wi-fi, TV cable, frigobar, caja de seguridad, secador de pelo, guardaequipaje, traslados y pileta (en el Club Banco Nación, a 4 kilómetros), $ 1.980; triple, $ 2.280; estacionamiento, $ 90 (www.hotel-libertador.com.ar).

En Azul, cabañas Dulcinea: para dos personas, $ 1.100; para cuatro personas, $ 2.000. Incluye DirecTV, wi-fi, ropa blanca, desayuno, cochera, pileta, microondas, vajilla, heladera con freezer y parrilla (www.cabaniasdulcinea.com.ar).

En Olavarría, hotel Savoy: habitación doble con desayuno, TV cable, estacionamiento, wi-fi, pileta y gimnasio, $ 1.240; cuádruple, $ 2.517 (www.savoy-hotel.net).

En Pehuajó, hotel Del Solar: habitación doble, $ 895; triple, $ 1.150; incluyen desayuno, cochera, TV cable y wi-fi (www.ho teldelsolar.com.ar).

En Gral. Villegas, hotel Océano: habitación doble con desayuno, cochera, TV cable y wi-fi, $ 1.030; habitación cuádruple, $ 1.700 (www.hoteloceano.com.ar).

Cuánto cuesta

Entrada a Aquarium, en Mar del Plata, $ 429; incluye recorrido del parque temático y shows de lobos marinos, aves y delfines; chicos de 3 a 10 años, $ 329 (www.aquarium.com.ar).

Paseo en el barco Anamora desde el puerto de Mar del Plata hasta la zona de Playa Grande (1 h. 15'), $ 290; hasta 10 años, $ 150 (www.cruceroanamora.com).

Pinta (medio litro) en la cervecería artesanal Baum, en Mar del Plata, $ 72; media pinta (300 cc), $ 45.

Cabalgata guiada de una hora en Laguna de los Padres, $ 150 (0223- 156870410).

Entrada al zoológico El Paraiso, en Sierra de los Padres, $ 205; chicos de 5 a 12 años y jubilados, $ 110 (0223- 463-0347 / 0223- 155038353).

Entrada al Centro de Escalada y Trekking Sierra La Vigilancia, en Laguna Brava, $ 130; hasta 12 años, $ 70; pasar el día en el refugio, $ 50; hasta 12 años, $ 25; camping, $ 60 por persona; hasta 8 años, gratis; pernocte en domo, $ 100 (www.sierralavigilancia.com).

Alquiler de bote a remo en Laguna Brava, $ 250 la hora; kayak simple, $ 140 la hora; kayak doble, $ 200 la hora; mountain bike, $ 170 la hora (0223- 464-4400 / 02266- 15550104).

Tradicional postre Comoantes, en Balcarce, $ 250; brazo gigante, $ 200; docena de alfajores, $ 180 (02266- 42-2167).

Entrada al Museo del Automovilismo Juan Manuel Fangio, en Balcarce, $ 120; de 5 a 16 años, $ 80; jubilados, $ 90 (www.museofangio.com).

Entrada a la Reserva Natural Sierra del Tigre, en Tandil, $ 70; chicos de hasta 10 años, gratis.

Tren turístico desde Tandil hasta los pueblos rurales Gardey y Vela (sábados a las 9.45), $ 40 ida y vuelta; hasta 13 años y jubilados, gratis.

Picada Tandilera de quesos, fiambres, embutidos y galletas de campo para 3 personas en Época de Quesos, en Tandil, $ 420; picada Gran Época para 6 personas, $ 950 (www.epocadequesos.com).

Paseo guiado por Colonia Hinojo (cerca de Olavarría y Azul) desde el 24 hasta el 26 de marzo para disfrutar de la Kreppelfest, que celebran las Colonias Alemanas del Volga, $ 3.750; incluye traslado ida y vuelta desde Buenos Aires, hotel con desayuno, almuerzos y recorrido guiado (4631-6471 / info@lydiaysussalidas.com / www.lydiaysusalidas.com).

Entrada al Museo Histórico Regional de General Villegas (todos los días de 8 a 20), gratis (03388- 15679442).

Dónde informarse

www.turismomardelplata.gov.ar
www.sierradelospadres.com
www.balcarce.mun.gba.gov.ar
www.turismo.tandil.gov.ar
www.azul.gov.ar
www.olavarria.gov.ar
www.bolivar.gob.ar
www.prensapehuajo.blogspot.com.ar
www.carlostejedor.gob.ar
www.villegas.gov.ar
www.buenosaires.tur.ar


clarin

 

Fuente: SM
Imprimir


Sin Mordaza
TodoVende.com.ar
SIN MORDAZA © Copyright 2015 - sinmordaza.com
Todos los derechos reservados.