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28.06.2017
        
Sin Mordaza
07-03-2017 | OPINION | NOTA

La educación no cambia el mundo, cambia las personas que lo van a cambiar

Nota de opinión de Ricardo O. Ferreyra 

En los países del primer mundo ser un maestro es un honor, un cargo honorifico que se les da a aquellas personas que tienen la profunda responsabilidad de educar a nuestros hijos y que tienen la inmensa obligación de darles a ellos una formación destinada a desarrollar la capacidad intelectual, moral y afectiva, de acuerdo con la cultura y las normas de convivencia de la sociedad a la que pertenecen.

Es triste ver en estos últimos días, a los maestros y profesores que van a educar y formar a nuestros niños, estén pugnando por un salario digno, cuando en realidad debe ser el Estado, el primero, que tiene la obligación de dignificar a nuestros educadores a través mensualidad honorable.

Es inmoral y repulsivo saber que un Diputado o de un Senador cobra un sueldo equivalente a 30 o 40 veces el sueldo de un maestro, cuando nos han demostrado a la sociedad y al mundo el fracaso total y rotundo en sus gestiones, produciendo un daño moral e institucional al país, y sometiéndonos en una profundad crisis social.

Los políticos y funcionarios de turno han fracaso en todo, en seguridad, en educación, en salud, en infraestructura, en el bienestar social de las personas, en constituir la unión nacional, en afianzar la justicia, en consolidar la paz interior, en proveer la defensa común, en promover el bienestar general y en asegurar los beneficios de la libertad para nosotros, para nuestra posteridad, y para todos los hombres del mundo que quieran habitar el suelo argentino.

Sincerémonos como sociedad, cada uno de nosotros cuando buscamos curarnos buscamos los mejores médicos, cuando queremos hacer nuestra casa buscamos los mejores arquitectos e ingenieros, cuando pretendemos irnos de vacaciones buscamos los mejores lugares, sin importar cuanto tengamos que invertir, sin embargo, cuando se trata de la educación de nuestros hijos, no nos involucramos en la acción de exigirle a los funcionarios que renumeren justamente a los maestros, sin darnos cuenta que la educación es el arma más poderosa para cambiar la vida de ellos. Es importante atesorar la frase, "El precio de la educación se paga una sola vez, el precio de la ignorancia se paga toda la vida".  

Es indignante escuchar el comentario "cuanto quieren ganar los maestros si trabajan cuatro horas", es un concepto equivocado ya que la retribución salarial no tiene porque se directamente proporcional al tiempo trabajado, la paga de un trabajador es directamente proporcional a la responsabilidad y el riesgo de las tareas que lleva a cabo, o acaso justo que el gerente de una fábrica o de una empresa cobre lo mismo que un operario o que el dueño de una radio o de un canal de televisión cobre lo mismo que movilero, o acaso los dos no trabajan las mismas horas, y si estamos convencidos que la educación es cara entonces probemos con la ignorancia que es mucho más barata.

El Gobierno tensa la cuerda para demostrarle a la sociedad que los chicos son las víctimas de los maestros, y esperan a último momento para negociar los salarios apurando los tiempos. La única arma que tiene el maestro para luchar por un salario digno parecería que es el paro.

Son irrisorios y vergonzosos los porcentajes de aumento que está manejando el Gobierno ya que distan muy significativamente con el aumento de los bienes y servicios y con la realidad actual.

Apelo a la honestidad intelectual de los funcionarios de turno y a la dirigencia sindical docente para lograr un acuerdo que sea lo más equitativo docente para todos los trabajadores de la educación. 

Termino con una frase del escritor Ernesto Sábato "Privar a un niño de su derecho a la educación es amputarlo de esa primera comunidad donde los pueblos van madurando sus utopías" y con una frase del pensador Pitágoras "Educa a los niños y no será necesario castigar a los hombres".

Fuente: SM
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