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Sin Mordaza
27-02-2017 | OPINION | DAVID ROSMAN

La era Trump o como evaluar el primer mes

Una de las características salientes del periodismo es disputarse la exclusividad de la noticia...

Una de las características salientes del periodismo es disputarse la exclusividad de la noticia, la espectacularidad de los eventos, pretender ser objetivo aun cuando se base en hechos falsos y muchas veces ocultar la realidad cuando intereses económicos supremos justifiquen estafar a  los lectores –es decir a la sociedad-, lo que hemos visto sistemáticamente en Argentina en la ‘década robada’ y aun hoy existen intereses que distorsionan la gravedad del pasado y también del presente.

Esto es propio de países subdesarrollados, Venezuela, Ecuador, Bolivia, Argentina, etc.

Pero que ocurre en EEUU hoy luego de que Trump cumple solo un mes de gestión y gano legalmente la elección presidencial?  

Hay una proliferación de medios que evalúan este corto periodo de modo diverso pero lo que llamamos ‘la prensa de oposición’ ya considera que Trump miente en sus promesas de campaña y que no podrá poner en práctica casi ninguna de las medidas que prometió.   

Veamos la opinión de uno de los periódicos más prestigiosos de América y conocido en todo el mundo que es el New York Times.

 Nicolas Kristof se dirige a los que votaron a Trump en una carta abierta que dice “Votantes de Trump, vuestro salvador esta traicionándolos” (Trump voters, your savior is betraying you. Op-Ed Columnist. 25-2-17)

En esencia, el periodista invita a los votantes a analizar cuidadosamente los discursos para arribar a la conclusión que Trump promete resultados sin explicar cómo serán alcanzados.  Más aun, cuando llega al tópico impositivo, y repite la frase del presidente “bajaremos masivamente los impuestos para la clase media”, trae a colación la opinión del Centro de Política Tributaria que estima que el plan impositivo de Trump, para el caso de existir uno, incrementara la deuda federal (nacional) y dará a los contribuyentes de la clase media una reducción promedio de $1,010 (dólares), o el 1,8 % del ingreso después del tributo, mientras que el 1% de la clase más  poderosa ahorrara $214,690 o 13.5% de los ingresos después del impuesto.

El Washington Post ha evaluado sesenta  promesas de campaña y solo encuentra seis que siguen vigentes, también citado en el artículo de referencia.

Otros aspectos considerados en la carta a los votantes es la designación de un juez conservador en la Corte Suprema, y la prohibición del ingreso de refugiados de ciertos países musulmanes.

Capítulo aparte merece la Salud Publica, instrumentada en el gobierno de Obama en el Affordable Care Act, que dio cobertura médica a más de 14 millones de personas que hoy corren peligro de perderla sin 

 

conocer con que plan será reemplazada.  Acorde al Obamacare el Estado garantiza un crédito fiscal que reduce el costo de la prima del seguro médico a un valor razonable, mientras que la actual promesa de ‘acceder’ a otro sistema de salud no tiene una explicación muy específica.

El artículo se completa con críticas a posibles medidas hacia el Medicare, Medicaid, programa federal y estatal conjunto que ayuda con los costos médicos a algunas personas de ingresos y recursos limitados,  y el Seguro Social que regula los fondos de los retirados y planes médicos de la tercera edad.

En  Febrero Trump se reunió  con altos ejecutivos de las empresas más importantes de EEUU y los exhorto a elaborar un plan para la creación de empleos, destacando la importancia de traer al país los puestos de trabajo  que se perdieron en el pasado. A modo de recordatorio, cito que el país cerro 70,000 fábricas desde que China se unió a la Organización Mundial del Comercio.

El objetivo de su política es crear reglas de juego para las empresas en el escenario mundial, con un dólar más fuerte y superávit comercial con otros países. Los ejecutivos de empresas tales como Intel, General Motors, Walmart, Lockheed Martin, Amazon, Alibaba, Fiat Chrysler, Ford, Softbank, Carrier, dieron crédito a Trump por adoptar una postura proempresarial, que incluye una reforma tributaria, y la desregulación.  A modo de ejemplo, Intel –el gigante tecnológico- invertirá 7,000 millones de dólares en una nueva fábrica en Arizona, que creara 10,000 empleos relacionados; General Motors invertirá 1,000 millones de dólares en fábricas en EEUU comprometiéndose a crear o retener alrededor de 7,000 empleos en el país en los próximos anos.  Así podríamos seguir enumerando los volúmenes exponenciales de inversión y creación de puestos de trabajo anunciados por los manufactureros más importantes de EEUU.  

La creación de puestos de trabajo se acompañara en muchos casos con altas prestaciones, altos salarios y alta tecnología, según declaraciones de sus voceros autorizados.  Sin embargo no será un camino fácil ni mágicamente se producirá la creación de 25 millones de empleos como se manifestó en la campaña, dado que en los mismo ejecutivos existe la seria preocupación de que hay muchas vacantes en el sector industrial pero que hay muy pocos trabajadores calificados para desempeñarlos, de donde la capacitación en habilidades de alta tecnología aparece como un requerimiento insoslayable frente a la competencia extranjera. 

Si bien estas noticias auguran cambios en el plano económico y tal vez estructural, no olvidándonos que en un mes no existen magias que cambien las reglas de juego en ningún país, el discurso de Trump en la CPAC (Conferencia de Acción Política Conservadora) plantea el viejo dilema de la prensa libre en un país democrático. 

En esa oportunidad dijo  "Somos estadounidenses y el futuro nos pertenece (…) no importa el color, la geografía, ni el color de la sangre, toda la sangre de los grandes patriotas es igual de roja", para agregar "El Partido Republicano será a partir de ahora también el partido de la clase trabajadora estadounidense".

Mensaje de corte nacionalista, según los analistas liberales, y provocando un profundo giro en la vieja tradición del Partido Republicano o GOP.  Sin embargo estas declaraciones de contenido opinable, “populista” como estamos acostumbrados en países subdesarrollados, se vio complementada  por otras manifestaciones muy serias del presidente que en un tuit escribió “Las noticias falsas de los medios fallidos (refiriéndose a The New York Times, NBC, ABC, CBS, CNN) no son mi enemigo, son el enemigo del pueblo americano”, y en un segundo tuit califico a los medios de distribuir información falsa y deshonesta.

Esta posición, rayana a las manifestaciones de gobiernos dictatoriales que desprecian la libertad de prensa, colisiona con la primera Enmienda constitucional de los EEUU que prohíbe la creación de cualquier ley que impida o reduzca la libertad de expresión, y que vulnere la libertad de prensa. Para información de los lectores, esta Enmienda fue adoptada el 15 de Diciembre de 1791 y eso fue lo que sustento la democracia en el país del Norte.

Ante estas declaraciones de corte antidemocrático, John McCain expreso “Una parte fundamental del nuevo orden mundial es la libertad de prensa. Odio a la prensa, especialmente a ti (refiriéndose al periodista que lo entrevistaba), pero el hecho es que necesitamos una prensa libre, precisamos de ella. Eso es vital. Si quieres preservar la democracia debes mantener la prensa libre porque sin ella creo que perderíamos muchas de nuestras libertades individuales”, manifestó en una entrevista con el programa “Meet the press” de la cadena NBC.

Vale la pena recordar que el senador John Mccain pertenece al mismo partido que representa Trump y agrego que los dictadores empiezan suprimiendo la libertad de prensa, debiendo aprender las lecciones de la historia.

Este aluvión de situaciones que se produjeron en el primer mes de gestión de Trump deja muchas enseñanzas, a saber, un mes no alcanza para evaluar un gobierno.  

Pensemos el tiempo que lleva Macri por ejemplo en Argentina, los errores cometidos, la falta de preparación para gobernar, el gabinete de Jardín de Infantes, la falta de resolución de problemas de fondo y transcurrió mas de un año y no existe ninguna garantía que al cabo del segundo se resuelvan ninguno de los problemas existentes ni se logre la ilusión de campaña “pobreza 0”, las inversiones prometidas  o que la justicia juzgue de verdad  a los responsables de la mayor corrupción histórica, y no a sus cadetes y valijeros.

Pero la alusión a la libertad de prensa si tiene que ver con los países subdesarrollados o vulgarmente llamados ‘bananeros”, y es algo inconcebible que se suprima o se restrinja en un país desarrollado. De allí la reacción de Mccain.

En este punto hago especial hincapié pues durante la década del 70 el periodismo de investigación desempeño un papel decisivo en revelar lo que constituyo el mayor escándalo político de Estados Unidos del periodo posterior a la Segunda Guerra Mundial.  Fue el escándalo Watergate y al que me réferi en entregas anteriores. Los reportajes  periodísticos llevaron las investigaciones al Congreso y finalmente el presidente Richard Nixon renuncio.

Este desempeño de la prensa durante el caso Watergate fue un espejo que refleja lo mejor que el periodismo puede ofrecer a la democracia: hacer que el poder rinda cuentas. Y este es el eje de la cuestión del llamado Cuarto Poder.

El periodismo cuando es serio goza de credibilidad, informa, alerta, despierta a sociedades manipuladas por dictadores o proyectos de dictadores, corruptos en el poder que necesitan de un prensa sumisa como la que vimos en países traumatizados y manipulados por el ‘populismo’.   Argentina es un fiel ejemplo de esto.  Tal vez por eso dijo Trump que EEUU no debe nunca parecerse ni a Venezuela ni a Argentina, aun cuando sus últimas declaraciones arrojan un manto de duda de cómo será su gestión, y desnaturalizan una tradición democrática en el comportamiento de la libertad de prensa.

Tanto el partido Republicano como el Democrático están buscando una nueva identidad pues viven una profunda crisis de identidad. Los demócratas replantean su respeto a la globalización y a las grandes empresas, por eso el fenómeno Sanders, y los republicanos están cambiando su libreto de apoyo al librecomercio para dar lugar a un discurso proteccionista y de creación de empleos suprimiendo el outsourcing internacional.  Trump es el monstruo que los republicanos crearon, ahora deben bancarlo o controlarlo.

La prensa cumplirá su papel, su rol de control, sus denuncias y tarde o temprano Trump deberá rendir cuenta de su gestión.  Así los dispone la historia, y así se hará.

 

Fuente: Sin Mordaza
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