Miércoles
24.05.2017
        
Sin Mordaza
16-01-2017 | MARÍA HERMINIA GRANDE | OPINIóN

El pionero siglo 19

Entre Domingo Faustino Sarmiento y Julio Argentino Roca, presidió Argentina Nicolás Avellaneda (1874-1880). Si se trata de discutir la historia del siglo 19 están los partidarios de Sarmiento o Roca. Otros creen que la discusión pasa por los gobiernos de Rosas o Avellaneda. 

Un batallador de esta idea es el doctor Marcelo Lascano quien sostiene: "En Argentina hubo dos proyectos políticos. Uno fue el de la generación liberal del ´80 aunque en realidad empezó en el 1870 con Avellaneda; y el proyecto de la Confederación de Rosas. Guste o no guste"
Por estos días las distintas malas realidades argentinas nos retrotraen al gobierno del tucumano Avellaneda quien seguramente nunca imaginó que dos siglos después la Argentina del 2017 lo referenciase. Sucede que el suyo fue un gobierno en el cual los presupuestos no se subejecutaban porque se concretaba lo planificado. Es bueno a esta altura aclarar que cuando un presupuesto se subejecuta, sencillamente es porque no hay planificación. Resulta increíble que en nuestro país hoy tan concurrido por grandes problemas, los ministerios en los cuales se supone las partidas siempre resultan escasas, hayan cerrado el año sin gastar lo adjudicado por el presupuesto nacional 2016. Argentina atraviesa un notorio aumento de pobres e indigentes. Su salud pública está claramente deteriorada. Padece de un analfabetismo real (si una adolescente no comprende lo que lee, es analfabeto) . Las inseguridades aumentan exponencialmente. ¡Y los presupuestos sin gastar!. Cabe aclarar que nada tiene que ver la subejecución con el déficit. Los ministerios han subejectudo partidas aprobadas por el Congreso de la Nación sobre una base de ingresos reales, mientras que el déficit como en la economía doméstica se genera cuando se gasta más de lo que ingresa. Resulta increíble que en una Argentina ahogada por el agua o asfixiada por el fuego, haya dinero sin utilizar.
Si no hay idoneidad explícita debe haber honradez explicita. La honradez no es sólo no robar, también es decir no sé. La Argentina de estos días destiñe desorden. Tanto como el de las últimas décadas. El Estado lejos de ser el aliado de los ciudadanos, parece ser su enemigo. Los gobiernos cual caranchos sobre animal herido, sobrevuelan los bolsillos cada vez más anémicos de la población. La justificación, dicen, es que deben recuperarse de los desastres inflacionarios que ellos mismos provocan. En estos temas esta semana apareció Nicolás Avellaneda. Si hablamos de desastre climático como el que atraviesa Santa Fe, Córdoba, Entre Ríos, Buenos Aires con abundantes lluvias; o con fuego en La Pampa nos decía el recordado profesor Osvaldo Canziani que el gobierno de Avellaneda previó con un sistema de canalizaciones las inundaciones del rio Matanza. En esa oportunidad, año 2005, cuando la provincia de Santa Fe pasaba por una situación similar a la actual, Canziani nos advertía: "Es importante que los técnicos de los gobiernos comprendan que estas lluvias intensas y prolongadas dejaron de ser excepcionales y van a ocurrir con frecuencia, porque están relacionadas con el calentamiento global. Antes, este régimen de lluvias podía darse una vez cada 200 años, pero ahora las vamos a tener cada cuatro o cinco años, o menos. Santa Fe no es la única provincia, hay inundaciones desde Salta hasta Tierra del Fuego." Remataba diciendo que la solución pasaba por "educar, planificar y medir*.
Esta semana conversando con Agustín Amicone a propósito de la crisis en el sector del calzado que cerró el año 2016 con 4 mil trabajadores menos, me recordaba que en 1876 en el Congreso los legisladores Vicente Fidel Lopez, Carlos Pellegrini, Miguel Cané y Dardo Rocha votaron una ley prohibiendo la exportación del cuero para fomentar su industrialización. Si hoy se tuviese la misma actitud, en cambio de exportar cuero por U$S 1000 millones exportaríamos los productos de su cadena de valor por U$S 5 mil millones, no se expulsarían trabajadores y se generarían más de 40 mil puestos de trabajo en el sector.
El colega Adrian Gerber detalla ayer en su análisis que "en enero de 2016, Macri aumentó 186% la coparticipación al gobierno porteño y a mediados del año pasado emitió un decreto reasignando $100 mil millones para obras, más del 70% de las cuales corresponden a la Capital y el conurbano". Esta inequidad manifestada a través de la historia entre el Puerto de Buenos Aires y el interior cuya profundización en su concepción trae como consecuencia un país desequilibrado y desordenado en sus oportunidades, fue advertido por un hombre clave del siglo 19, Leandro N Alem cuando afirmó "Para el principio democrático y el régimen federal, la capital instalada en este centro poderoso como Buenos Aires entraña gravísimos peligros y puede comprometer seriamente el porvenir de la República"
Hasta hoy y dado lo expuesto en éste y otros análisis, la política pierde por varios cuerpos frente a las realidades. Intentar apagar un incendio cuando está prendido y extendido y sin los elementos necesarios es casi imposible y es mala praxis. Realizar campañas solidarias para ayudar a los inundados o que éstos mendiguen créditos para volver a empezar, habla de mala praxis política. Que aparezca la discusión absolutamente acotada sobre qué hacer con un menor cuando ya se ha convertido en un asesino, habla de la mala praxis política. Dotar a las fiestas donde se sabe se expende droga de más médicos, ambulancias, no es sólo mala praxis política es connivencia delictual política. La Justicia tardía no es justicia, la política tardía ni siquiera es reparadora. Tal vez el camino del inicio deba pasar por la propuesta ya añeja del psiquiatra argentino Reynaldo Perrone quien impulsa el proyecto "Paz en las escuelas", que consiste nada más y nada menos que en enseñarle al niño el valor de la ley y que este aprendizaje le permitirá vivir en paz.

 

 

Fuente: SM
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