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25.06.2017
        
Sin Mordaza
26-12-2016 | MARÍA HERMINIA GRANDE | OPINION

Ahora Macri

Todo indicaría que el presidente Macri decidió comenzar el 2017  estrenando su propio traje político.

Todo indicaría que el presidente Macri decidió comenzar el 2017  estrenando su propio traje político. Su ropaje inicial contenía algunas prendas producto de alianzas inaugurales. El 2016 concluye al menos a hoy, con alteraciones en su gabinete inicial. El equipo con el que arribó a la Casa Rosada el 10 de diciembre de 2015 sufrió dos alteraciones: primero la presidente de Aerolíneas Argentinas Isela Costantini y luego el ministro de Economía y Hacienda Alfonso Prat Gay. Con respecto a la primera baja, fuentes fidedignas recuerdan una carta que aún conserva el secretario general de uno de los gremios aeronáuticos. En ella la ex titular de AA mencionaba que no dudaría en alejarse de la responsabilidad asumida, el día que alguna política del gobierno fuese a contramano de los intereses de la empresa estatal aérea. Hoy, debía Costantini concurrir a la audiencia abierta en la cual ella debía aceptar la presencia de empresas extranjeras aéreas compitiendo por los tramos más importantes con la línea de bandera nacional. 

El ex  ministro Prat Gay era partidario de políticas activas promoviendo el consumo. Pero tenía a su cargo la conducción de un espacio con dos veedores con  respaldo político del Presidente: Quintana y Lopetegui,  dos ministros en la sombra. Esta injerencia se extiende a todas las áreas de gobierno, incluido a Aerolíneas Argentinas. 

Vale para Prat Gay la anécdota que protagonizaran el ex jefe de gabinete Alberto Fernandez y el ex ministro de economía Roberto Lavagna cuando este último se mostraba reticente en la continuidad en el cargo. El Dr. Lavagna exigió una sola condición para aceptar: concentrar en él la conducción económica,  lo justificó diciendo  “no es justo que uno junte la plata y seis o siete la gasten”

El alejamiento de Prat Gay es el reflejo del fracaso de la política económica del gobierno. Las metas anunciadas por el Presidente y el ex ministro no se cumplieron: lejos de reducir la inflación, se incrementó; lejos de reducir el déficit fiscal, aumentó; lo mismo vale para la pobreza, el desempleo. A su vez enero no se tomará vacaciones con un 8% de aumento en las naftas y un 6% en las prepagas.

Con respecto a la división del Ministerio de Economía si bien desde el punto de vista del gasto éste no debiera incrementase, lo cierto es que hoy el Presidente cuenta con 23 ministerios. Este engrosamiento de las áreas ministeriales como toda división sólo permite que uno solo  reine: Macri. Esto va a contramano de la necesidad real que tiene el gobierno desde su minoría legislativa de lograr consenso. 

Finalizando el primer año del gobierno nacional, podemos decir que hubo un triunfo obligado de la política sobre la economía. Esta obligación surge de la necesidad misma que ha tenido el Presidente de ceder para evitar grandes naufragios. Un ejemplo calor de ello es la sanción final del mal llamado Impuesto a las Ganancias, dado que lo que se gravan son los ingresos.  Macri antes de pensar en acordar, pensó en vetar. Luego su pragmatismo profesional lo llevó a negociar. Aquí dos observaciones: el gobierno le debe mucho en cuanto a tranquilidad social a la CGT.  Tal vez por ello el Presidente los convocó a brindar días atrás con motivo de las fiestas navideñas y fin de año  luego de sancionada la ley. Lo segundo es que queda pendiente, en realidad muy pendiente, el impuesto a las grandes ganancias. La paz social no tendrá bases de permanencia mientras que la concentración económica de los que todo acaparan, saquee a los que van quedando sin nada. Habrá que ver si este cambio  de manos en Hacienda profundiza una línea cuya base ideológica tiene como objetivo el achicamiento interno y el endeudamiento externo. El flamante ministro de Hacienda Nicolás Dujovne el 29 de noviembre en el diario La Nación señalaba cosas como: “el deterioro fiscal de los últimos meses es el resultado de pequeñas concesiones otorgadas a las provincias, algunos sectores productivos, a los sindicatos y a los movimientos sociales; pero aun así el gobierno no pudo aprobar en el Senado ni la reforma política ni la modificación de la ley de accidentes de trabajo”. Otro párrafo a tener en cuenta es cuando dice: “si la sequía de fondos externos se prolongase, si lo quisiera el gobierno podría recurrir al FMI. Un programa en el que el Fondo desembolsaría U$S 25 mil millones sería fácilmente obtenible y las condiciones que impondría el organismo internacional serían pasablemente laxas para el gobierno”

Debo recordar que el FMI en las conclusiones que dejó luego de la auditoria de las cuentas argentinas, sugirió una reforma jubilatoria elevando la edad de las mujeres a los 65 años. Hoy para mantener el actual empleo necesita el gobierno crear 200 mil puestos de trabajo. Si el nuevo ministro entiende que este punto entre otros es laxo, los 30 mil millones destinados la emergencia social resultarán muy escasos. 

Fuente: SM
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