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29.03.2017
        
Sin Mordaza
26-11-2016 | OPINION | POR DAVID ROSMAN

Es la economía, estúpido. Ganó Trump, entonces respeto.

"La prensa internacional analizó prematuramente su triunfo, incluido obviamente los medios argentinos, con argumentos provisorios pues nadie sabía ni se sabe qué hará Trump en la economía" reflexionó Rosman.

Los que vivimos en EEUU y analizamos las campañas electorales, no podemos dejar de recordar la frase memorable que uso James Carville, estratega de la campana electoral de Bill Clinton, cuando destacó que el futuro presidente debía ocuparse de las cuestiones íntimamente relacionadas con la vida cotidiana de los ciudadanos y sus necesidades impostergables.

Para focalizar la campaña en un mensaje impactante, Carville, puso en la oficina central del partido estos tres puntos:

1- Cambio vs más de lo mismo

2- La economía, estúpido

3- No olvidar el sistema de salud

La segunda frase se convirtió en el eslogan que resulto fundamental para modificar la relación de fuerzas y derrotar a George H W. Bush, algo impensable durante la campana, dado que Bush había alcanzado el 90% de aceptación por sus éxitos en la política exterior.

Como en política las sociedades civiles no registran todos los acontecimientos en forma científica, o al menos racional, se pensó que en la última elección del 8 de Noviembre, Hillary Clinton podía ganar la presidencia por su carisma más que por sus planes de gobierno, que a decir verdad, ofrecían muchos flancos desfavorables y criticas aun dentro del partido Demócrata.

Pese a que en la campana Hillary gasto 450 millones de dólares en avisos, denostando a Trump, y pese también a que obtuvo mayor cantidad de votos en ciertos Estados, el Colegio Electoral otorgo la victoria a Donald Trump, quien había gastado 150 millones en el mismo ítem.

Lo notable fue que Trump tuvo toda la prensa en contra: el New York Times, el Washington Post, el propio Wall Street Journal, con algunos periodistas, la cadena CNN, MSBC, y otros canales que lo calificaron de misógino, racista, violador de mujeres, evasor de impuestos, inepto, y diferentes calificativos que no llegaron a torcer la voluntad de casi la mitad de los votantes.  Un fenómeno sociológico de la Sociología Política que se mantendrá durante décadas para su análisis.

La prensa internacional analizo prematuramente su triunfo, incluido obviamente los medios argentinos, con argumentos provisorios pues nadie sabía ni se sabe qué hará Trump en la economía, en la política exterior,  con los inmigrantes ilegales, con la pared que dijo construiría y pagaría Méjico, con el Obamacare que es el plan de salud para los carenciados, con la desregulación financiera, con la educación, con la salud de la población, con la política energética, y con los miles de temas que involucraran su gestión.

Sin embargo, en su discurso hubo un tema recurrente que fue la economía, su estado de estancamiento, la infraestructura deteriorada de puentes, carreteras, puertos, aeropuertos,  el aumento de la delincuencia, de las drogas, citando como ejemplo emblemático a  Chicago, y el permanente deterioro de los salarios de los trabajadores, que en EEUU carecen de representación sindical.

Su gerente de campana, Kellyane Conway, ahora asesora especial de Trump, dijo luego del resultado electoral que “todo fue acerca de la seguridad”, seguridad frente al terrorismo, seguridad nacional, seguridad en los planes de salud y seguridad económica.

Pero hay algo muy interesante que dijo Conway sobre la creación de empleos, a la que ambos partidos siempre se referían con dudosas estrategias en cuanto a efectividad: el 7% del país es creador de empleos, o al menos se auto titula empresarios.   Hay otro 7% que son los que buscan trabajo,  los desempleados. 

Pero la gran mayoría de la gente no es ni creadores de empleo ni buscadores de trabajo, ellos son titulares de un puesto de trabajo, y es a esa gente a la que Trump le dio voz.   Son los que piensan que sus abuelos con un solo trabajo era suficiente para alimentar y soportar a toda la familia.  Hoy muchas personas tienen más de dos trabajos y aun así no alcanzan a llegar a fin de mes. 

Conway también señala en una entrevista exclusiva al Wall Street Journal que la gente hablaba de “legitimidad’, “imparcialidad”, mientras que Hillary hablaba de “igualdad”.

Sin entrar en la semántica de estos vocablos, lo que se pretendía significar con legitimidad era “igualdad de oportunidades”, no igualdad de resultados.

Trump puso sobre la mesa como ningún otro candidato temas como el Comercio Internacional y la Inmigración ilegal.  Entonces la pregunta se formuló en estos termino: que es justo para el trabajador americano?,  Que es justo para pedirle a los empleadores que hagan?

En esta elección quedo muy en claro el profundo descontento de la población estadounidense frente a la progresiva pauperización de la clase media y la disparidad socioeconómica en el país, más propia de regímenes populistas o autoritarios. Ya en 2012, el 10% con salarios más altos se llevó el 50% de los ingresos del país. Un empleado con  sueldo mínimo ($ 8.05 en Florida) debe trabajar tres meses para ganar lo mismo que un jefe ejecutivo en una hora. 

La mayoría de los negocios que contratan personal a sueldo mínimo tiene una plantilla de más de 100 trabajadores y obtiene ganancias sustanciosas, y algunos son cadenas con beneficios anuales multimillonarios, como Wal-Mart, que se opone rotundamente a un cambio en la legislación y cuyo lema es "Ahorra dinero y vive mejor".

Entonces hoy el pueblo de EEUU, el mundo occidental, Latinoamérica, con sus gobiernos populistas y corruptos, Venezuela, Argentina durante el Kirchnerismo con altísimo nivel de corrupción entre otros, deberán aceptar esta nueva realidad. 

Trump es el nuevo presidente republicano, con la Cámara de Representantes y el Senado con mayoría republicana, y gobernadores republicanos, 69 de 99 cámaras legislativas estatales.

La discusión de campaña quedo atrás, EEUU tiene un índice oficial de pobreza del 13.5%, con 43.1 millones de pobres, según denunciaba Bernie Sanders en la interna del Partido Demócrata, y pese a sus críticas a Hillary, luego termino apoyando a la candidata oficial. 

Trump prometió hacer muchas cosas en sus 100 primeros días, anunció su intención de retirar a su país del Acuerdo de Asociación Transpacífico (TPP), que calificó como un "desastre potencial" para Estados Unidos, y  negociar "tratados comerciales bilaterales justos" que generen empleos para el país.

También prometió dejar sin efecto medidas regulatorias, como la Ley Dodd-Frank, que tiene consecuencias  destructivas, según él,  para la recuperación económica.  Esta ley del 2010 fue dictada con la intención de regular la actividad de Wall Street, pues se basaba en la idea que, la insuficiente regulación promovió los subprime mortage, o préstamos inmobiliarios acordados a personas sin historial crediticio o bajo patrimonio, la burbuja en la industria inmobiliaria y finalmente la gran crisis del 2008, sin precedentes desde 1930.

Las medidas macroeconómicas que probablemente adoptara Trump, no fueron las que determinaron su triunfo.  Si fue la economía, diría el eslogan “estúpido”, pero la micro, las de los bolsillos, el minimun wage (salario mínimo), los seguros de salud, de los  que carece un gran porcentaje de la población o cuyas primas crecieron de modo exponencial y no pueden mantenerlo, la desocupación, la discriminación salarial para los de raza negra o mujeres, el crecimiento del delito en las ciudades pobres, (inner cities) la droga, la inmigración ilegal que desplaza de los puestos de trabajo a los trabajadores americanos, y tantas otras cuestiones conectadas con la vida cotidiana de los ciudadanos, como decíamos al comienzo.

Trump gano, y el presidente Obama, con su característica diplomacia y hombría de bien, lo recibió en la Casa Blanca ofreciéndole la gran colaboración que se estila en un país democrático.  Recuerdan la payasada  de la ex presidenta, involucrada en numerosas causas de corrupción, ella y su banda de filibusteros, cuando rehusaba entregar el bastón al nuevo presidente?

En un país civilizado Obama felicito a Trump por su triunfo electoral, y Trump paradójicamente dijo refiriéndose a Obama  que ‘quisiera recibir sus consejos durante mi presidencia’.

Las democracias funcionan por encima de sus hombres, y las instituciones también, cuando funcionan.

El New York Times, prestigioso periódico que tomo durante la campaña partido por Hillary, expreso a través de Nicholas Kristof, “apretando los dientes, démosle al Presidente Trump una oportunidad”(“Gritting our teeth and givind President Trump a chance. Nov.9, 2016)

Trump es el nuevo presidente, y en EEUU no existe el golpe de estado, como en los países bananeros.

Se denomina en francés “Coup d’etat”, porque en EEUU no se tienen antecedentes de este procedimiento usado en Latinoamérica con frecuencia.

Argentina no cambiara su situación porque Trump gano la elección.  Cambiará si depura los jueces corruptos, lleva adelante los juicios de corrupción, adopta medidas económicas racionales para proteger la industria y el salario real, emprende el camino del desarrollo y erradica de la administración pública los miles de ñoquis al estilo D’elia, o la esposa de Maximo y su banda, entre los miles de acomodados que generan un ineficiente desbalance en el Presupuesto.

Trump dijo que  EEUU debe diferenciarse de Venezuela y de Argentina.  Tal vez tenía información precisa de que son países para tener en cuenta en que no hay que parecerse.


Fuente: SM
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