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24.07.2017
        
Sin Mordaza
07-11-2016 | MARÍA HERMINIA GRANDE | OPINIóN

Argentina en emergencia

Miremos por donde miremos el principal problema que atraviesa a la Argentina es la educación. Como dijimos muchas veces, la columna vertebral de la República debe ser la justicia y su cuerpo la educación. 

Si una tambalea y la otra está herida en un ala, es entendible que las grandes necesidades lleven el nombre de emergencia. Argentina está en emergencia porque sus principales sostenes: justicia y educación necesitan recuperar protagonismo. Si se quita la paja del trigo (de los oportunismos políticos); la realidad como venimos insistiendo desde esta columna, lleva a la imperiosa necesidad de reconocer que nuestro país está en emergencia alimentaria, social, emergencia en seguridad, prevención y tratamiento de adicciones, emergencia laboral, habitacional, en salud, en lucha contra el narcotráfico, emergencia por la pobreza, por la economía. Su dirigencia y en especial la dirigencia política está en emergencia porque sus incapacidades por un lado y sus actitudes corruptas por otro a través de los años, dejaron este triste saldo: una Argentina en donde el 10% más rico de la población gana 14.7 veces más que el 10% más pobre. Esta inequidad distributiva, de responsabilidad política con consentimiento ciudadano, es el nudo principal del desmadre de una Argentina que fue posibilitadora de una gran clase media con mojones de pobreza (nunca miseria) y de riqueza. Como dice Abel Posse "Argentina nos está esperando y los argentinos somos aún indignos de traspasar el umbral. Todos los países tienen un destino, Argentina no tiene programada su vida".
Para que nuestro país pueda dar las grandes batallas que se debe, es imprescindible la toma de conciencia, principalmente de los sectores políticos e intelectuales. Para ser más clara: los niños nacidos en la pobreza (30% de la población) si resisten en sus ganas de vivir, sus posibilidades intelectuales se verán restringidas por la desnutrición. Estas mismas carencias llevan a nuestros niños y jóvenes a desertar de la escuela. Ahí aparece la única solución que se les ofrece: el delito que puede aparecer antes o después del estímulo de la droga. La complicidad de la dirigencia política entre otras cosas también se hizo presente en no alertar sobre las consecuencias de la droga. Sólo hubiera sido necesario machacar a través de todos los medios disponibles con 4 palabras: "la droga te mata". A esto último, consumo de droga, se le han sumado otros sectores: jóvenes que hubiesen podido prescindir de esta trampa. Hoy muchos de ellos pertenecen a sectores pudientes. Si la clase política junto a la sociedad no reacciona, estamos invirtiendo la pirámide poblacional, dado que se mueren los jóvenes y no los viejos. Argentina hoy no tiene nada para festejar. La magnitud del problema es tal, que la única forma de resolverlo es a través de una concertación social pública y transparente.
También es imperioso que el sistema político bien nacido proteja a la sociedad. Se debe impulsar una legislación que posibilite que, quienes deseen representar a la ciudadanía exhiban ante un departamento creado para tal fin, dentro del Poder Judicial, todos sus antecedentes morales y éticos , para que la sociedad decida si le otorga o no, su confianza.
Argentina debe abandonar la política del parche, la de correr detrás de las próximas elecciones. Su reconstitución, esa que rescatará a generaciones como está pidiendo el documento de los curas villeros, sólo se dará a través de una plataforma común de entendimiento o políticas de estado.
Hasta ahora por corrupción o por ignorancia, lo único que derrama es más corrupción y exclusión. Debemos reaccionar para que ese presente continuo, no sea nuestro destino.

 

 

Fuente: SM
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