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Sin Mordaza
06-10-2016 | OPINION | DAVID ROSMAN

Hablemos claro sobre la pobreza en EEUU

¿Los americanos están preocupados por el tema?  ¿Saben a ciencia cierta cuales son las estadísticas recientes  que produjo  por ejemplo la Oficina del Censo?

Los candidatos en la carrera presidencial, Hillary Clinton y Donald Trump,  tienen planes concretos para abordar el tema de la pobreza en el país?

El americano tipo, el hombre y la mujer común, leen los diarios, se informan realmente de la problemática económica de su país?, o pasa como en otros países, entre otros Argentina, donde la gente consume más programas basura de la TV que información profesional de medios con cierto nivel de seriedad?

Tengo mis dudas.  

De acuerdo con un estudio llevado a cabo a finales de abril por el Departamento de Educación de EE.UU. y el Instituto Nacional de Alfabetización, 32 millones de adultos en los EE.UU. no pueden leer. Eso es 14 por ciento de la población. 21 por ciento de los adultos en los EE.UU. leen debajo de un nivel de 5 º grado, y el 19 por ciento de los graduados de secundaria no puede leer.

La tasa de alfabetización actual no es mejor de lo que era hace 10 años. Si bien el informe es del año 2014, la situación en 2016 no puede haber cambiado sustancialmente.

El 14 de Septiembre de 2016 el editorial del New York Times, prestigioso periódico de New York, se titula “El fracaso para hablar francamente sobre la pobreza”  (The failure to talk frankly about poverty)

Si bien el informe admite que hubo sustanciales mejoras en lo que refiere al aumento del ingreso, el descenso de pobreza y en la cobertura de los seguros médicos, la tasa oficial de pobreza se redujo de 14,8 por ciento en 2014, o 46,7 millones de personas, al 13,5 por ciento en 2015, o 43,1 millones de personas, la mayor caída de un punto porcentual anual desde 1999.

El editorial expresa que si bien Clinton ha hablado más sobre las familias americanas, las mujeres, y los niños en general que sobre los trabajadores pobres, hay mucho dentro de su programa económico que ayudaría a los que están en o cerca de la pobreza. Ella apoya el aumento del salario mínimo federal a $ 12 la hora ($ 15 es un objetivo mejor) y aumentaría la inversión en subsidios para el Desarrollo Educativo  y el  cuidado de niños.

También consigna la investigación que Clinton tendría propuestas para programas de vivienda, como también aumentaría los  incentivos fiscales a la nueva promoción de viviendas de alquiler asequibles.

Por su parte, Trump ha dicho que más trabajo ayudara a curar la pobreza, algo muy simplista y obvio, pues  la evidencia histórica y el análisis económico indica que su agenda - menos comercio, menos inmigración y los enormes recortes de impuestos para los ricos - dañaría el crecimiento del empleo. 

Sin embargo el uso de las estadísticas es un tanto relativo pues según el editorial,  utilizando la medida "suplementaria" de la pobreza que es más matizada que la medida oficial, la tasa de pobreza en 2015 fue del 14,3 por ciento. Sin el Seguro Social, habría sido del 22,6 por ciento, con casi 27 millones de personas más en la pobreza. 

Sin las provisiones del crédito de impuestos por ingreso del trabajo y de bajos ingresos en el crédito tributario por hijos, la tasa habría sido del 17,2 por ciento, adicionando 9,2 millones de personas. Sin cupones de alimentos, la tasa habría sido del 15,7 por ciento, agregando 4,6 millones de personas.

Como vemos, las cifras son preocupantes y más allá de las diatribas, ataques personales, acusaciones cruzadas de los candidatos, los planes de Estado  de cómo combatir la pobreza, resolver el tema inmigratorio, el control y tenencia de armamentos, la seguridad nacional, el problema racial, las guerras en que esta EEUU comprometido, brillan por su ausencia.

Como simple referencia ya histórica,  en el 2015 se publicaron cifras sobre el gasto militar de este país, que reflejaban que el gasto diario era de 9 millones de dólares solo en la guerra contra el Estado Islámico.  Según informe de la BBC de ese año, la Cámara de Representantes de EEUU aprobó un proyecto de ley por el cual los gastos en Defensa se situaban en los 579.000 millones de dólares.

Ya en el 2014, se citaba en Ambito.com  que Los Estados Unidos no perdieron la guerra contra la pobreza: abandonaron el campo de batalla", según el profesor Gene Nichol, del Centro sobre Pobreza, Trabajo y Oportunidades de la Universidad de Carolina del Norte, uno de los diez estados que superan el índice nacional con un 17 por ciento de pobres. 

"A mediados de la década de 1970, el país había reducido en dos tercios la pobreza de los ancianos y en el 60 por ciento la de los niños. Todavía estamos bien en el segmento de los mayores de 65 años, gracias al seguro social, Medicare y Medicaid. Pero hemos perdido la voluntad de combatir contra la pobreza en la infancia, y se nota. Casi la cuarta parte de nuestros niños vive en la pobreza, una gran vergüenza para la nación más rica del planeta".

Otra publicación rescata la opinión de académicos como Matthew Desmond, profesor de sociología de Harvard .

No tenemos una voz fuerte que condene el nivel o grado de pobreza en Estados Unidos hoy en día”, dijo. “No vamos a tener en nuestro debate presidencial de estos momentos una seria conversación sobre el hecho de que somos la democracia más rica del mundo, con la mayor parte de la pobreza. Y debería estar al tope de la agenda”. (…)

Las encuestas realizadas por el New York Times en julio del 2016 nos dicen que la economía y el terrorismo son los dos temas más importantes para los votantes en estas elecciones. En general, el 84% de los votantes registrados dicen que el tema de la economía va a ser muy importante para ellos en su toma de decisiones sobre a quién votar en las elecciones presidenciales; un poco menos (80%) dicen que el tema del terrorismo va a ser muy decisivo para su voto. En el 2008, la economía era mucho más trascendente para su voto (87%) que la cuestión del terrorismo (68%).

Sin embargo,  si las expresiones de Sanders, Senador por Vermont y ex competidor de Clinton en las primarias por la nominación, son reales, los pobres no votan. “Quiero decir, eso es un hecho. Esa es una triste realidad de la sociedad estadounidense", manifestó en un reportaje con NBC.

Tras recordar que "en las últimas elecciones (en EE.UU.), en 2014, el 80 % de las personas pobres no votaron", Sanders aseguró que si se lograra  que vote el 75 por ciento de los trabajadores pobres y jóvenes, Estados Unidos registraría una transformación radical.

Sanders perdió la nominación, y finalmente apoyara con sus seguidores a Hillary Clinton, estas son  las raras paradojas de la política.

Más de cuatro de cada diez niños estadounidenses viven cerca de la línea de pobreza. En el 2014, el 44 por ciento de los niños menores de 18 años (31,4 millones) de edad vivían en hogares de bajos ingresos y el 21 por ciento vivía en familias pobres (15,4 millones). Esto sigue siendo mucho más alto que en el inicio de la gran recesión en 2008, cuando el 39 por ciento de los niños fueron considerados de bajos ingresos y el 18 por ciento vivía en hogares pobres. (Datos de edición de 2016 de ABC de niños de bajos ingresos)

La pobreza existe en EEUU y no es fácil erradicarla, pues lejos de disminuir se profundiza.

Asuncion Martinez Roman, de la Universidad de Alicante, escribió un trabajo cuyo título es muy elocuente “Pobreza y Exclusión social como formas de violencia estructural”.

Por supuesto, el estudio se basa en la teoría de Galtung experto en temas de investigación para la paz, partiendo de una definición generalista de la paz como ausencia de violencia, sostiene una concepción amplia de la violencia, más allá de la mera violencia física, en la que se relacionan directamente paz y desarrollo. 

La pobreza (miseria), según Galtung, es una forma de sufrimiento, es la privación de las necesidades básicas implantada en la estructura y justificada por la cultura. Según la tipología del autor, la pobreza puede considerarse una forma de violencia estructural o indirecta, situación en la que la violencia se genera y está implantada dentro de la estructura y se manifiesta como un poder desigual y, consiguientemente, como oportunidades de vida distintas.

En este contexto,  dos candidatos,  con serias deficiencias en sus respectivas personalidades,  (manejo irresponsable de emails con secretos de Estado, enfermedad oculta, o alardes de fortunas personales y expresiones xenófobas, entre otros dislates) se sigue desarrollando la campaña electoral, hasta que el pueblo (the people) decida cuál de los dos es menos malo para la resolución de los graves problemas que aquejan al primer país del mundo.

No hay estadistas en esta elección; hay pobreza de ideas, o planteos inviables, que lejos de resolver la pobreza estructural profundizaran la brecha que existe entre los ricos y los pobres, triste paradoja en el país más desarrollado de la tierra.

 

 

 

 

Fuente: Sin Mordaza
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