“Los primeros 10 minutos de este gobierno fueron malos”

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– ¿Cómo estás viendo el periodismo?

– Los momentos de recambio político traen inevitablemente un recambio en el periodismo. Ha sido una época muy intensa la que se vivió con los gobiernos kirchneristas donde aparece un nuevo concepto: el periodismo militante. En la tele está muy caliente el debate en vivo con programas como Intratables.

– ¿El periodismo militante muere con el kirchnerismo o quedó instalado?

– Era una impronta muy del kirchnerismo. Hay un cambio de época política, la sociedad y el periodismo se van adaptando a ese cambio. Hay un debate muy fuerte detrás del periodismo militante. Yo creo que está bueno que se ponga todo arriba de la mesa y que la gente también pueda elegir.

– ¿Cómo viste estos primeros meses de Mauricio Macri?

– Fueron cuatro meses movidos. Difícil calificarlo, el gobierno tenía en mente que iban a venir las inversiones solamente con el cambio de época y todavía no hay certezas respecto a si esas inversiones van a venir. Tanto Scioli como Macri habían planteado que iban a entrar cerca de 40 mil millones de dólares. No están y no se sabe cuándo van a entrar.

– Macri promete un segundo semestre un poco más relajado.

– El gobierno dividió el año en dos, pero hablar de un segundo semestre es todavía muy lejos en el tiempo. Se tomaron medidas muy antipáticas, medidas que obviamente complican y afectan a los que menos tienen y es difícil establecer una calificación hoy habiendo pasado tan poco tiempo de este gobierno. Para los que pensaban que la intensidad de debate se iba con el kirchnerismo, vivimos esta semana el escrache a (Carlos) Zannini; es una modalidad que hay que repudiar en todo sentido, hay que hacer como una suerte de escrache a los escraches. Había pasado con Gabriela Michetti, ha pasado con el presidente Macri en Córdoba y no está bueno. No está mal que alguien se acerque a una figura pública como es Zannini y le exprese lo que siente en el marco del respeto. Si empezamos con los escraches públicos es jodido.

– No lo sentiste provocador a Zannini en ese viaje.

– Yo si hubiese sido Zannini no hubiese viajado… Sé que no iba a Miami y que no viajaba en primera. Va a Washington, aparentemente a ver a su hija que vive allí, que fue abuelo y que no pudo ir durante la campaña. Yo creo que hay momentos y momentos para cierta exposición pública, sobre todo en este tiempo de mucha efervescencia. Uno llegó hasta diciembre diciendo bueno, va a terminar en algún momento esta intensidad social…

– La grieta.

– Sí. Yo la llamo la confusión. Yo creo que hay una gran confusión y no se terminó. Está utilizada, por unos y por otros. Está buenísimo hablar de la grieta entonces nos pasamos toda esta nota hablando de la grieta y no hablamos de lo que le pasa verdaderamente a la gente. Es cierto que hay una discusión que se asemeja como a una grieta ideológica pero la gente tiene otros quilombos, habla de otras cosas. La gente tiene el quilombo de los precios, el quilombo del desempleo, no llega a fin de mes, las cosas le aumentan.

– Por qué creés que rechazan el cepo a los despidos, la doble indemnización, ¿tiene que ver realmente con preservar la generación de empleo o es un guiño a los empresarios?

– Lamentablemente creo que en la discusión de los empleos se vuelve a cruzar, como en muchos temas en la Argentina, como inseguridad o narcotráfico, una cuestión ideológica. Es difícil pensar un país si todo va a ser discutido desde ese lugar. Es factible que el gobierno haya hecho un guiño a los empresarios. También es cierto que el gobierno logró que se aglutine toda la oposición detrás de un proyecto; ahora parece que el Frente Renovador no tanto, pero sí logró que las cinco centrales de trabajadores estén juntas. El tema del desempleo es un tema que angustia mucho; Marco Lavagna, el diputado del Frente Renovador, ya habla de un 11 por ciento de desocupación, una cifra que verdaderamente preocupa. Debe ser durísimo volver a casa y tener que decirles a tus pibes que perdiste el laburo; es algo que a mí me conmueve particularmente, inclusive más que la inflación. El tema del empleo hay que pararlo ya. El gobierno saca un programa “Primer empleo”, pero parece ser una cosa muy de franja, muy de 18 a 24 años, cuando se están perdiendo empleos también en otras franjas que por ahí son igualmente complicadas.

– Pensando en los despidos y en la inflación, ¿los sectores más humildes están hoy en peores condiciones que en noviembre/diciembre?

– Sí, poniéndolo en contexto, sí. Lógicamente porque creció o no se detuvo la inflación, que se estaba desacelerando, que no es un problema unicamente de este gobierno. Es un problema de este gobierno y de todos los anteriores gobiernos kirchneristas. Obviamente que la gente en ese sentido va a encontrar un deterioro, y es un poco lo que se le reclama al gobierno.

– ¿Creés que Macri sabía que iba a ser así de difícil? ¿O se imaginó que que con su llegada iban a llegar las inversiones e iba a ver un poco de viento a favor?

– Previo a las inversiones había que cerrar con los buitres y eso generó también que se retrase. Utilizando un poco todo el marketing político del actual gobierno, “Va a cambiar”, bueno, la situación se modificó, pero el cambio todavía cuesta. Por eso se habla de un año dividido en dos. Los analistas hacen referencia a que iba a ser un 2016 complicado pero el comienzo fue… es como un partido de fútbol, los primeros 10 minutos fueron malos.

-¿ Hasta quién va a llegar la ruta del dinero K?

– No sé, pero la corrupción es inadmisible y los que tengan que ver con la corrupción tienen que ir presos. Llegue hasta donde llegue.

– ¿Va a ir preso alguien en la Argentina?

– Yo sé que cuesta, hay una idea de que no hay justicia en la Argentina. Es cierto que hay jueces corruptos y que hay un sector muy politizado de la justicia y un sector de la justicia federal que se maneja como un joystick del ritmo político y eso es un desastre. Pero yo confío en el Poder Judicial, confío en que exista un Poder Judicial que de alguna manera se haga cargo de lo que se tiene que hacer cargo, sin miramientos políticos. Uno se pregunta quién es rehén de quién: si la justicia es rehén de los sectores políticos o la política queda a veces rehén de la justicia, sobre todo la justicia federal.

– ¿En qué momento rompe Lázaro con Cristina?

– ¿Rompió? Por ahora la causa tiene un arrepentido que es Leonardo Fariña. Antes de hablar de Fariña nosotros especulábamos con que era Lázaro el que podía convertirse en un arrepentido. Después apareció Fariña, entonces Lázaro Báez no habló. Por eso me pregunto: ¿Lázaro Báez ya rompió con Cristina? ¿Rompió cuando murió Néstor? ¿O todavía puede romper aún más si la justicia avanza contra Martín Báez que es su hijo, y será entonces Lázaro Báez el segundo arrepentido?

– ¿Creés que es cierta esa versión?

– Yo creo que la Justicia tiene que ir contra los que tenga que ir y que la corrupción es inadmisible en cualquier estamento. Las versiones indican que Lázaro Báez está orejeando las cartas para ver hasta dónde va todo esto.

– ¿Podía Cristina “no saber”?

– No lo tengo claro. No sé dónde termina la ruta del dinero K pero está claro que hay una parte de la película que todavía estamos viendo. Algunos señalan a Lázaro Báez como socio de los Kirchner. La muerte de Kirchner también se utilizó mucho para esto. “Si Néstor no se hubiera muerto”, “Néstor no hubiera permitido esto”. Es contra fáctico, es difícil pensar qué hubiera permitido Néstor Kirchner.

– ¿Puede haber crecido el narcotráfico como creció en la Argentina sin un nivel de connivencia político importante?

– La Argentina necesita un diagnóstico real en materia de narcotráfico, y esto es algo que vengo planteando hace un montón. Alguna vez dije en un programa que no creía que la Argentina tuviera los niveles de narcotráfico de Colombia y de México y se enojaron. Sigo creyendo que los escenarios son completamente distintos y que la Argentina necesita establecer un diagnóstico real en materia de crimen organizado dedicado a la venta de droga. No creo que haya niveles de cooptación de la política como hay en otros Estados. No creo que la Argentina sea un Estado narco. Sí creo que la Argentina es un país muy propenso para lavar dinero y siempre que hay lavado de dinero, y lo estamos viendo en la causa de la ruta del dinero K, es porque existe un delito precedente. Hemos visto a muchas personas vinculadas a causas grandes del crimen organizado viniendo a la Argentina a buscar un refugio, intentando lavar guita y eso sí es algo que tenemos que mirar, que no se convierta en una suerte de lugar ideal para lavar plata del narcotráfico o de otros delitos. Se discute si hay derribar vuelos y la Argentina es un país de exportación, gran parte de la droga va a España, a África y todavía no estamos discutiendo poner la tecnología adecuada en los puertos para saber si un conteiner tiene o no droga adentro. Hay una actitud muy para la tribuna de parte de los funcionarios. Yo me puedo sentar acá y decir “La Argentina es un país cooptado por el narcotráfico” y suena bien, suena comprometido, y quizás no es el diagnóstico real que la Argentina está viviendo. Que creció el narcotráfico, creció, y creció el consumo.

– ¿Somos un país productor?

– No creo que se produzca droga a niveles de los países productores, por una cuestión hasta geográfica. Sí me parece que estamos viendo con las drogas de diseño que aparecen un montón de cuestionamientos respecto a cómo llegan esas pastillas a manos de los consumidores.

– Volvió a surgir la discusión de legalización del consumo versus prohibición absoluta de las fiestas, ¿dónde te encontrás entre esos dos extremos?

– Yo creo que no se tiene que morir nadie más. Y habría que verdaderamente repensarlo y estudiar proyectos adecuados. Tenemos un país vecino como Uruguay que fue hacia un camino de regular o controlar la venta de cannabis. En Rosario plantearon realizar una suerte de tarea de investigación para saber qué contienen las pastillas…

– Sí, una especie de control de daños.

– Me parece interesante escuchar políticas de reducción de daños, porque la realidad es que si tomamos como punto de partida los 70 para empezar a pensar que ahí empezó la guerra contra las drogas de los principales Estados del mundo, fracasó. Hay un enfoque prohibicionista que no sale de esa mirada y a veces yo me pregunto si no es funcional al negocio.

– ¿Cómo la viste a Cristina en su regreso?

– Me sorprendió que se haya quedado, pensé que venía y se iba. Evidentemente quiere fijar una posición y convertirse en la líder de la oposición. Hay que ver cómo se acomodan las fichas de cara a lo que veníamos planteando, en muy pocos meses empieza un año electoral. Hay que ver, ¿será candidata?

– ¿La imaginás candidata?

– Es difícil hoy. ¿Será candidata de qué, de quién, de lo que queda del kirchnerismo? Es medio difícil todavía plantear eso.