Rosario tuvo su fiesta electrónica

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Las fiestas y los controles no siempre van de la mano, más bien al contrario. Pero en “Solomun”, la noche electrónica en el Salón Metropolitano de Rosario, tuvieron que ponerse de acuerdo. Es que después de la tragedia en Costa Salguero, Buenos Aires, este tipo de eventos quedó bajo la lupa y el primero en realizarse en la ciudad -este viernes- tuvo un intenso y cuidado despliegue de seguridad. 

Las cámaras de Telenoche (El Tres) ingresaron al predio dentro del shopping de Scalabrini Ortiz donde policías provinciales, federales, agentes municipales, médicos y miembros de la seguridad privada ajustaron todos los detalles para que la fiesta sea sólo eso.

Kike Estosan, organizador de la cita, aseguró que hubo controles previos con perros por el predio y cacheos en los ingresos que quedaron a cargo de la policía. Destacó que la capacidad habilitada -4800 personas- está 20 por ciento por debajo de la ocupación habilitada por el municipio y se garantizó el espacio, la refrigeración y el acceso a agua gratis.

“Vos querés agua, te damos agua”, dijo. De hecho, la periodista Almudena Munera mostró un sachet con agua dispuestos para el fácil acceso y los dispensers en la pista. También señaló los monitores que informaban el puesto de hidratación más cercano y las salidas de emergencia, entre otras medidas de seguridad y sanitarias dispuestas.

La detención de un joven que vendías pastillas de éxtasis y LSD en el centro enrareció el clima de la previa. Llamó la atención que se la haya encontrado -justo- una entrada de Time Warp, la fiesta de Capital donde murieron cinco personas. Pero desde la organización del evento aclararon que cualquier vínculo de ese hecho con el encuentro “es entrar en terreno de especulaciones”.

Estosan también negó que la música electrónica esté asociada a las drogas sintéticas. Pidió “no estigmatizar” al género, señaló que “hay consumo de estupefacientes como en cualquier otro ámbito” y resumió: “Los jóvenes se quieren divertir y nada más”.