Ciento treinta años de lucha trabajadora

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El primer día de mayo de 1886 un enorme grupo de trabajadores salió a la calle a defender sus derechos. Hoy, a 130 años de aquella fecha, continúa la lucha desde otros contextos sociales, tecnológicos, económicos y productivos. “El primero de mayo no deja de ser una fecha emblemática”, dice Luciano Alonso, Doctor en Historia y profesor de la Universidad Nacional del Litoral (UNL). A partir de este momento, se condensa una larga lucha por parte de los trabajadores, especialmente por la jornada laboral.

Pensar la historia

Rememorar esta fecha implica conocer y reflexionar la historia, que se remonta a 1886 en Chicago, Estados Unidos, donde las grandes centrales sindicales proponen el 1° de mayo como fecha límite para aplicar una ley con veinte años de antigüedad, que establecía la reducción de las jornadas de trabajo a ocho horas diarias. Sin embargo, esta huelga se extiende y el 4 de mayo se lleva a cabo una manifestación de grandes dimensiones donde mueren policías y obreros: la represión se generaliza y muchos trabajadores son asesinados, detenidos y torturados. La cifra de muertos sigue sin conocerse al día de hoy. Esto llevó a considerar al 1° de mayo “como un día emblemático, un día de lucha por una jornada laboral reducida; se fue conformando poco a poco la idea de que esta fecha había significado un momento de quiebre, un momento simbólico muy fuerte”, sostiene Luciano Alonso.

Alonso continúa relatando que “en 1904 la Internacional Socialista recomienda que este día sea no laborable, siempre y cuando no ponga en riesgo el trabajo de los obreros que participan de la celebración. Se considera así al 1° de mayo como un día de lucha por los derechos de los trabajadores, que están muy desigualmente reconocidos a lo largo del mundo. Así comienza el reconocimiento de los derechos laborales”.

Ayer y hoy

El 1° de mayo va mutando en su acepción a lo largo del tiempo: “de la mano de la integración del movimiento obrero a la cultura política y a las formas políticas occidentales se da una desactivación del sentido de la lucha, y el cambio por el sentido de la fiesta”, comenta Alonso.

La fecha recuerda la lucha obrera, uno de los grandes conflictos de la sociedad del siglo XIX. Sin embargo, Alonso plantea que “el 1° de mayo ya no puede tener el sentido absolutamente obrero que tenía antes”. El mundo laboral no deja de tener conflictos y, por eso, la fecha sigue convirtiéndose en un lugar simbólico desde donde llevar a cabo la defensa del trabajo. Si bien hoy en día existe una conflictividad clásica en países periféricos por las jornadas laborales superiores a 15 horas, también existen formas de trabajo esclavo, obligado, ilegal, no reconocido, y, tal como indica Alonso, “las formas de trabajo en negro, sin llegar tan lejos, son formas donde el derecho del trabajador están muy disminuidos”.

Además, en este contexto aparecen los desarrollos tecnológicos, que permiten una optimización del tiempo de trabajo, permitiendo realizar más tareas en menos tiempo. “Cuando uno habla de horas de trabajo, habla de parte de la vida de una persona, de tiempo vital humano que se está dedicando a tareas que no necesariamente a esas personas les gustaría hacer; y así, es inevitable que haya conflictos de intereses y que los trabajadores estén interesados en retraer sus dedicaciones laborales, y que los empresarios, por el contrario, estén interesados en que los trabajadores estén la mayor parte del tiempo posible disponibles y que sean altamente productivos. Hoy, en la sociedad contemporánea, este conflicto de intereses es característico. Los problemas de los trabajadores no pueden ser pensados como en el siglo XIX: tienen que ser pensados en términos de diferencia cultural, de diversidad”, reflexiona el docente historiador.

Siguiendo la misma línea, Gabriel Obradovich, Licenciado en Sociología, actualmente docente e investigador de Facultad de Humanidades y Ciencias (FHUC) y coordinador de la carrera de Sociología, explica que “la fecha guarda una importancia histórica fundamental, en términos de memoria histórica, la conciencia de procesos de lucha social y reivindicaciones de movimientos sociales en torno sus derechos, particularmente en torno a los Mártires de Chicago. Pero también, sin duda, activa la consciencia sobre el pasado y sobre la lucha por derechos sociales”. En este sentido, cree además que es una fecha actual porque la lucha por el reconocimiento de derechos y protecciones para los trabajadores nunca dejó de producirse. “Podemos acordar que el conflicto social en torno al mundo del trabajo es constitutivo, es parte de la sociedad actual”, remarca Obradovich.

El festejo en Argentina

En Argentina, el 1° de mayo también fue cambiando de la mano de la integración del Movimiento Obrero a la cultura y formas políticas. Ese cambio del sentido de la lucha, al sentido de la fiesta fue propugnado por el peronismo, que ofreció a los trabajadores una festividad, contraponiéndola a la idea anterior de conflicto. Según comenta  Alonso, a los trabajadores “se les ofrece una ilusión que pasa por conquistas importantes sobre la regulación del trabajo, de los salarios, y por otro lado, también por cuestiones compensatorias, que si bien no cambian el trasfondo de la relación que sigue siendo capitalista, hacen culturalmente más aceptable la participación en una cultura compartida”.

La UNL y las luchas

Entre los promotores de la creación de la UNL, comenta Alonso, “hay personas ”de ideas avanzadas”, como se decía en aquél momento, que bregaban por la promoción de los trabajadores e incluso por un orden social no-capitalista. Y la UNL es fruto de un proceso de luchas que entronca con los efectos mundiales de la Revolución Rusa”.

La historia de la Universidad está atravesada por la historia del país. Durante la década del 50 se crea en la UNL, el Instituto de Ciencias del Trabajo, dependiente del rectorado, con el fin de vincular y coordinar las acciones de las diferentes cátedras e institutos relacionados a las ciencias del trabajo, con organismos del estado y con entidades de la sociedad civil como la Confederación General del Trabajo (CGT), la Confederación General Económica (CGE) y la Confederación General de Productores (CGP) para la solución de los problemas propios del mundo del trabajo.

En esta década, además, la UNL se nutre de acciones que apuntan a consolidar el aparato simbólico del peronismo, del que formaba parte el calendario de celebraciones y es así como el 1° de mayo, que anteriormente tenía un carácter de lucha asociado a las tradiciones de izquierda, se convierte en un día de fiesta y es conmemorado en la UNL a través de actos alusivos en todos los institutos.

Hoy, a 130 años de aquel 1° de mayo fatídico, las luchas por conquistar los derechos de los trabajadores siguen vigentes, y la Universidad no deja de tener un rol importante en la formación de profesionales y trabajadores comprometidos con el contexto social en el cual se desempeñan.