Mascherano le dijo no a 50 millones de euros

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Javier Mascherano tuvo sus dudas en el tramo final de la temporada 2013-14, antes de irse al Mundial de Brasil, pero Luis Enrique le hizo saber que en su proyecto deportivo era capital. Dos años después, nadie en el Barça contempla un equipo sin el ‘jefecito”, que tampoco se ve lejos del Camp Nou ni por todo el oro del mundo. Si hace dos temporadas los mayores cantos de sirena venían de Nápoles, con Rafa Benítez, su entrenador en el Liverpool, apretando lo suyo, esta vez han llamado con muchísima más fuerza de China.

Un club de la emergente liga asiática le presentó recientemente una oferta mareante por un valor de 50 millones de euros para su bolsillo, de las que harían plantearse a más de uno una vida en una cultura totalmente diferente a la argentina o la española a cambio del futuro asegurado para varias generaciones. Mascherano se habría convertido en una estrella mediática en China con infinitas posibilidades para explotar su imagen y ganar más dinero. Pero el ‘jefecito” tiene aún mucho que hacer en el Barça. Ni él ni su esposa, Fernanda, se ven en tierras chinas.

A los factores familiares, fundamentales en la forma de entender la vida de ‘Masche” se sumaron las motivaciones deportivas. El argentino llegó del Liverpool en 2010 renunciando incluso a una parte del salario base de entrada a cambio de facilitar su aterrizaje en el Camp Nou. En 2014 amplió su contrato hasta 2018. Ya lo dijo el día de su renovación tras firmar y la foto de rigor con el presidente Josep Maria Bartomeu en su despacho: “La idea es tener compromiso con este club hasta el último día de contrato. Ojalá pueda estar a la altura de la institución”.

Pocos pueden presumir de haber cumplido mejor con su palabra aunque Mascherano no es de los que van recordando sus enormes méritos. El 8 de junio cumplirá 32 años pero él se ve bien para seguir compitiendo en la elite y el Barça también le ve cuerda para rato, desde Luis Enrique a Robert Fernández, los hombres con mayor voz en la planificación deportiva. El secretario técnico nunca ha temido por la posibilidad de que al ‘14” azulgrana le llegara un último contrato irrenunciable lejos del Barça. Sabe y le consta que Mascherano es leal al Barça.

Por si fuera poco, ese compromiso con el club, expresado desde el primer día con un comportamiento intachable en el vestuario que no necesitaba verse ratificado por la condición de cuarto capitán que estrenó a inicios de la presente temporada, se ha demostrado con la presión cero para conseguir una ampliación contractual y una mejora salarial.

El ofertón de China llegó pero Mascherano no ha ido al Barça a informar del mismo porque ni la contempla ni quiere utilizarla en su beneficio como azulgrana, lo que define una vez más al futbolista y, sobre todo, a la honestidad de la persona. Del mismo modo, del club solo salen palabras de admiración hacia un jugador tan valioso dentro del campo como fuera de él.
Además de ser una de las prolongaciones de Luis Enrique en el césped al encarnar valores que solía expresar el asturiano en su etapa de jugador, su ascendencia sobre la plantilla es enorme y tiene un precio incalculable. Especialmente en momentos de dificultad como los atravesados en las últimas semanas, en los que, como valor añadido, ha sido de nuevo uno de los que más ha conectado con Messi.