Apelan la condena de un joven por el homicidio de su padre

''

El Defensor Regional de la 2da. Circunscripción (Rosario), Dr. Gustavo Franceschetti y la Defensora Pública, Dra. Maricel Palais, presentaron hoy un recurso de apelación ante la Oficina de Gestión Judicial de 2da. Instancia contra la sentencia dictada por mayoría el día 11 de abril pasado en la que Elías G. fue condenado a 16 años de prisión por el homicidio simple de su padre.

La presentación expone los cuestionamientos hacia los jueces penales del Tribunal de Juicio , Dres. Mónica Lamperti y Juan Carlos Curto, quienes resolvieron condenar a 16 años al acusado -el Dr. Gustavo Pérez de Urrechu había optado por absolver por el beneficio de la duda al adolescente-. Los Defensores manifiestaron en su requerimiento al Tribunal de Alzada, que los jueces que intervinieron en 1era. Instancia no valoraron la prueba y que además esta fue invertida, lo que fue perjudicial para su asistido ya que debería haberse aplicado el principio de la duda. Al mismo tiempo, señalaron que la pena impuesta es “arbitraria, se aparta de la ley y contienen valoraciones que lesionan garantías constitucionales”.

Más allá de hacer hincapié sobre otros puntos, Franceschetti y Palais manifiestaron que, la valoración de la prueba hecha por la Dra. Lamperti se apartó del dictamen pericial de los integrantes de las Juntas Médicas Especiales, quienes, en otras conclusiones determinantes, habían establecido que sobre Elías sobrevino una “amnesia lacunar” que “suele aparecer después de acontecimientos que se producen bajo un estado de emoción extrema”. En este sentido, los Defensores señalaron que la magistrada dejó de lado las conclusiones y consideraciones técnicas de los profesionales de la salud mental, fundando su sentencia en opiniones personales alejadas de la prueba producida en el debate ingresando en el terreno de la arbitrariedad judicial. 

En tanto, cuestionaron los argumentos del Juez Curto, al decir que el propio magistrado admitió que los peritos adjetivaron de “extrema” la emocionalidad y que la consciencia del imputado estaba “sumamente condicionada”, pero concluye que ello no borra la compresión y dirección de las acciones. De este modo, sostienen que Curto funda su razonamiento en argumentos técnicos, a pesar de que no tiene las herramientas que así se lo permitan. 

Los integrantes del Ministerio Público de la Defensa, solicitaron en su apelación que la pena impuesta a Elías G. sea revocada porque los 16 años de prisión han sido justificados de un modo arbitrario -fundamentación insuficiente y contradictoria-, ilegal -adopción de criterios que se apartan de la ley vigente y omisión de considerar otros que la ley exige- e inconstitucional -violación a los principios constitucionales-. Al mismo tiempo pidieron en subsidio que, como hipótesis de máxima se tipifiquen los hechos probados en juicio oral a un supuesto de culpabilidad disminuida que autoriza a imponer una pena de prisión por debajo del mínimo legal, en nombre del principio constitucional de culpabilidad por el acto.

Elías G. había sido inicialmente acusado por los Fiscales del Ministerio Público de la Acusación, Dres. Adrián Spelta y Miguel Moreno, por el homicidio agravado por el vínculo por haber sido su padre la víctima. Durante las jornadas de debate, los testigos, familiares y amigos relataron ante el Tribunal el contexto de violencia familiar al que estaba sometido Elías, dado el estado de profunda sumisión en el que vivía bajo mandato de su padre.

La Defensa también hizo hincapié en el dictamen final de los integrantes de la Junta Especial en Salud Mental conformada por un equipo interdisciplinario integrado por una Psiquiatra, la Dra. Alicia Travesani; una Psicóloga, la Dra. Paula Inés Aramburu; y un abogado, el Dr. Juan Pablo Folino. Los tres profesionales de la Salud Mental que evaluaron y trataron a Elías, coincidieron en señalar que este obró bajo un estado de emocionalidad extrema.  La Dra. Travesani habló de “un estado de intensa emocionalidad, donde no se si conducía realmente sus impulsos en ese momento”. En tanto, Gutiérrez estableció que “hubo una alteración profunda de la conciencia , los frenos inhibitorios han fallado aquí y se produce lo que se llama el pasaje al acto”. Por último, Aramburu  expresó que el joven “estaba en condiciones de comprender sus actos al momento de los hechos, hallado en condiciones de emocionalidad extrema, lo cual tiene que ver con su contexto familiar”.

El Defensor Regional de la 2da. Circunscripción, Dr. Gustavo Francheschetti, encuadró la conducta de Elías en un “trastorno mental transitorio”, causal de inimputabilidad establecido en el Código Penal argentino que puede producirse a partir de la fuerte emotivididad generada al realizar el acto.