La ONG pensada para los pueblos originarios

''

Por amor al aborigen es una ONG dedicada a ayudar a los pueblos originarios de Tartagal, Salta. La agrupación, que nació en Mar del Plata en 1998, lleva, una o dos veces al año, ropa, comida, juguetes y útiles escolares a las poblaciones más necesitados de la zona.

Cuando no reúnen la cantidad de donaciones necesarias, juntan dinero de diferentes formas para luego comprar mercadería en la ciudad salteña. Dejan bidones en locales marplatenses para que la gente haga sus aportes o incluso revenden cañerías o canillas viejas de bronce y plomo. Además, se financian sus pasajes hasta Salta ya que no cuentan con ningún tipo de financiamiento público ni privado. Todo está hecho a pulmón.

“Vivimos para la solidaridad”, afirmó Roberto, que tiene 73 años y es el presidente de la ONG. Su esposa, Teresa (83), también forma parte de este emprendimiento solidario. Los dos aseguran que es una tarea que los mantiene activos y felices. La pareja se sumó a la iniciativa en el 2000. “Comencé de curioso y hoy estoy al frente de la institución”, concluyó Roberto.

Pero el origen de esta agrupación data de 1998. En ese entonces, Juan Moreno, que era enfermero de Balcarce, se quedó sin trabajo y decidió mudarse a Tartagal para trabajar de camionero. Estando allí se involucró con los pueblos originarios. Al tiempo contrajo tifus y si bien estuvo grave afortunadamente se salvó. Esta ONG nació por un grupo de amigos que se contagió de su solidaridad y, desde entonces, comenzaron a visitar la zona para ayudar no sólo con donaciones materiales sino también aportando su afecto.

Donar es lo máximo

Máximo tiene nueve años y desde hace ocho que lucha por encontrar un trasplante de médula que le permita vivir sin tratamientos, antibióticos diarios y vacunas cada 48 horas. Sucede que nació con el síndrome de híper IgM, antes conocido como síndrome del niño burbuja y que solo afecta a los varones.

“Al no generar anticuerpos ha tenido enfermedades graves como tuberculosis y las enfermedades normales le afectan de otra manera. Por ejemplo, por una gripe puede caer internado porque lo ataca de una manera más severa”, explicó Juliana.

Lo que necesita Máximo es una médula compatible con la de él pero no necesariamente debe ser de un familiar. Está en la lista de espera en Incucai. A través de la página de Facebook “Donar es lo máximo”, la familia se comunican con todos aquellos interesados en donar o conocer cómo ser donante.

“La diferencia entre donar médula y órganos es que la donación de médula se da en vida. Todas las personas de entre 18 y 55 años sanas, que pesen más de 50 kilos, son posibles donantes de médula, por eso hablamos de ”dar vida en vida, doná médula””, detalló juliana.

 

IB