10-10-2013 | SALUD Y BIENESTAR | A TENER EN CUENTA

Cirugía de mentón, sencilla pero con riesgos

Casi nadie está totalmente conforme con su aspecto. A algunos les desagrada su nariz, a otros el mentón. Los riesgos de someterse a una cirugía así.

Foto ilustrativa.
Foto ilustrativa.

"Existe un ideal estético en lo que respecta a las proporciones del rostro. Si el mentón es muy grande o muy pequeño, muchos creen que su perfil no es armónico", afirma Constance Neuhann-Lorenz, especialista en cirugía estética en Múnich.
A nivel médico, rara vez es necesaria una intervención en el mentón, únicamente cuando hay algún problema con la posición de la mandíbula. Pero independientemente de ello, muchas personas están tan disconformes con su aspecto que se operan.
"En general, una intervención en el mentón es una cirugía sencilla con buen resultado", indica Claudius Ulmann, de la Asociación Alemana de Cirugía Plástica. Así lo demuestra entre otros un estudio realizado en 2005, en el que de 24 operados, 22 estaban conformes con el resultado.
"Para conseguir un buen resultado hay que conocer bien la estructura facial y sus diferentes características, y saber cómo equilibrar los elementos no armónicos", explica Neuhann-Lorenz. Un médico especializado en este tipo de cirugía realiza un análisis del rostro para obtener las medidas adecuadas, y además es quien conoce cómo trabajar los huesos.
"Eso es importante, porque si no puede haber fallos", según el profesor Gerd Gehrke, de la Asociación Alemana de Cirugía de Boca, Mentón y Facial. "Ya sea que se lastime un nervio y se produzcan problemas de sensibilidad o que se separe un músculo y no se vuelva a unir correctamente y eso afecte a la gestualidad".
Este tipo de errores también pueden producirse con cirujanos especializados, pero son mucho más comunes entre cirujanos plásticos no experimentados en este área. El primer reconocimiento tiene que ser muy cuidadoso. "Incluye una medición exacta del rostro, palpar la zona del mentón y por lo general una radiografía", señala Neuhann-Lorenz.
El examen debe ir acompañado de un asesoramiento intenso y se debe hablar de las opciones de tratamiento y de las alternativas, con sus riesgos y el posible efecto psicológico. El tratamiento depende del problema: por ejemplo en el caso de la papada basta con una liposucción.
Pero si la falta de armonía se debe a la estructura ósea, la intervención es mayor. "Si el mentón sobresale demasiado se empuja más atrás la mandíbula y se la fija. También es posible hacer reducciones", indica Gehrke. Asimismo, rellenar un mentón inexistente, normalmente con un implante de silicona o material del propio cuerpo del paciente que se coloca en el extremo. Pero también es posible cortar el hueso, adelantarlo y añadir una placa de titanio para estabilizarlo.
Como cualquier otra operación, la corrección del mentón entraña riesgos. Entre las posibles complicaciones se encuentran hemorragias posteriores e infecciones. En casos aislados se producen daños en los nervios y sensación de sordera.
Las cicatrices no se notan porque la grasa se oculta con puntos detrás de las orejas y se aspira en la arruga del cuello. El resto de las intervenciones se hace en la zona de la boca. "Se hace un pequeño corte en el lugar donde se unen la boca y la mucosa labial y se opera a través de ese orificio", explica Gehrke.
* DPA

Fuente: SM
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