05-07-2013 | TURISMO Y EVENTOS | NORTE

Jujuy: un paseo por el Parque Nacional Calilegua

En el Noroeste argentino, un resguardo de flora y fauna de difícil acceso, donde una amplia variedad de aves sobrevuela selvas y pastizales.

Parque Nacional Calilegua.
Parque Nacional Calilegua.

Alrededor de las rejas que protegen la estatua dedicada a un poblador originario del Noroeste, por el pasto andan tres tucanes salvajes, con sus pecheras blancas y picos coloridos como frutas brillantes. Es la hora de la siesta. Al este de Jujuy, el pueblo de Calilegua está quieto. Alrededor late la selva de yungas del Parque Nacional Calilegua, húmeda y caliente, hecha de árboles gigantes que tienen colas de nubes enredadas en sus copas, bichos en su interior y animales abrazados a sus troncos.

Tucanes y lapachos proliferan en un equilibrio vulnerable y enmarañado. El Parque fue creado hace tres décadas a 114 km de San Salvador de Jujuy y a 8 km de Libertador General San Martín, para preservar uno de los ambientes de mayor biodiversidad del país. La ruta de acceso tiene un trayecto casi virgen, que bordea precipicios serpenteando por las laderas de las Serranías de Calilegua y trepa hasta 1.800 metros entre las nubes. La yunga parece tragar a los visitantes, como un gigante organismo de abigarrado verde posado en las montañas.

En el acceso de Aguas Negras -una de las dos secciones del Parque Nacional, junto a Mesada de las Colmenas-, el visitante es recibido por los guardaparques con la paciente y sincera hospitalidad de los jujeños. Se le dispensa el tiempo que necesita, se le ofrecen datos y se le aconseja que recorra equipado con agua mineral, gorro y repelente. De todos modos, en todos los casos la visita por los senderos más difíciles se realiza acompañados por un guía. El relieve del parque es quebrado, con profundos cañadones tallados por pequeños ríos de mucha pendiente, entre picos que llegan a superar los 3 mil metros de altura. El territorio integra tres ambientes: selva pedemontana -de naturaleza chaqueña-, selva montana -que trepa hasta 1.800 metros- y pastizales de altura.

A los que prefieren transitar sectores de dificultad baja o media les conviene buscar los senderos La Herradura -al pie del cerro-, el Mirador del Río San Lorenzo -con una vista gloriosa del valle del río San Lorenzo- y el Sendero a la Lagunita. El sendero Tataupá recorre la selva pedemontana desde unos 2,5 km del acceso al parque y regresando por el cauce del arroyo Negrito. Es un camino de grado de dificultad alta y lo ideal es recorrerlo con alguno de los guías, que saben explicar las características del escenario y señalar huellas que podrían pasar desapercibidas: "este es un yaguareté viejo", "aquellas pisadas en el barro son de un tapir adulto y uno recién nacido", "este alboroto de pasto y ramas lo hicieron los lobitos de río". Entre las lejanas hojas de unos árboles, el guía distingue unos animales colgados: son murciélagos que viven a base de néctar de flores.

Desde un mirador se aprecia la unión de los arroyos Aguas Negras, Toldos y El Negrito, que comienza cerca de la Seccional Mesada de las Colmenas y cruza el sitio histórico Las Pircas. Por todas partes se ven tucanes, pavas de monte, jotes reales, burgos, picaflores y carpinteros, una fiesta para los amantes del safari fotográfico. Según los guardaparques, aquí se encuentra la mitad de las especies de aves de todo el país. En el Sendero Intercultural Guaraní Nuestra Selva vive gente desde hace 10 mil a 15 mil años. Parques Nacionales homenajea esas culturas precolombinas disponiendo guías guaraníes, que apelan a conocimientos tradicionales, leyendas y la cosmovisión de sus padres para mostrar una selva animada, en la que las plantas son personajes, la selva es un hogar, los animales curan y bajo la tierra palpita el futuro.

Los aventureros pueden subir a los cerros Amarillo o Hermoso y llegar a Alto Calilegua, un caserío a 3 mil m de altura, fuera del parque, para encontrar restos de fortificaciones incaicas. Desde Valle Grande (al final de la ruta 83), es posible acceder a Valle Colorado, a través de un trekking de unas cuatro horas. Se puede continuar hasta Santa Ana y seguir viaje en camioneta hasta Humahuaca. La selva está del lado sudeste de las montañas. En la ladera opuesta comienza el gigantesco norte árido y seco, otro mundo.

 

Fuente: SM
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