13-05-2013 | OPINION | ANALISIS

Maduro y la necesidad de legitimarse en el MERCOSUR

La gira de Maduro por Uruguay, Argentina y Brasil, demostraría una intención del mandatario de buscar en el exterior la legitimidad de la que carece en una parte importante de su ciudadanía.    

La teoría política clasifica la legitimidad del gobierno de un país de dos maneras: una legitimidad de derecho, que es la que caracteriza a una nación democrática en donde la población ciudadana le otorga su confianza al representante electo para que dirija los destinos de su patria; y una legitimidad de hecho, que es la propia de gobiernos no democráticos cuyo poder se sustenta en la fuerza, la coacción, y no en la voluntad popular reflejada en una elección. La primera de las dos acepciones es la que nos interesa, ya que nos referiremos a regímenes democráticos como los que actualmente rigen en América del Sur.

El nuevo presidente en funciones de la República Bolivariana de Venezuela Nicolás Maduro, ha ganado el 14 de abril una elección ajustada y reñida sobre el opositor Enrique Capriles, que hasta hoy en día es discutida, existiendo acusaciones de fraude y gestiones opositoras ante la justicia local para impugnar los comicios. Es decir, la oposición venezolana y un importante sector de la población, estaría cuestionando la legitimidad de derecho del gobierno asumido luego del mencionado proceso eleccionario.

Rápidamente, y en medio de la disputa por los polémicos resultados electorales, Maduro organizó y llevó a cabo una gira reciente por los otros tres países sudamericanos miembros del Mercado Común del Sur, a los que considera aliados estratégicos: en primer lugar, visitó el Uruguay de José "Pepe" Mujica, prosiguió con la Argentina de Cristina Fernández de Kirchner, y por último arribó al Brasil de Dilma Rousseff. Previamente al inicio de la travesía, el mandatario caribeño indicó que la misma tenía, entre otros objetivos, "garantizar fortalecer nuevamente la reserva alimentaria de productos básicos del país a tres meses".

Arribado a la República Oriental del Uruguay, manifestó que su presencia allí servía para "ratificar el camino de unión con Uruguay, con el MERCOSUR, de construcción de un mapa estratégico integral" con una "unión en lo comercial, en lo agrícola, en lo energético, en lo cultural, en lo humano", para luego firmar acuerdos en el sector petrolero, en materia alimentaria (exportación uruguaya de leche y carne a territorio bolivariano), de ciencia y tecnología, software, y defensa. Por otra parte, Mujica expresó la importancia de pertenencia de Venezuela al bloque, para palear las históricas asimetrías que existen entre sus socios. Adicionalmente, cabe destacar que el presidente venezolano recibirá de manos del oriental la presidencia mercosureña en la próxima cumbre de jefes de Estado.

Luego, llegado a la Argentina, fue cálidamente recibido por la presidente Cristina Fernández de Kirchner, con quién rubricó doce acuerdos en los sectores energético, alimentario, de pesca y de desarrollo tecnológico. Finalmente, Maduro presidió un acto de la agrupación kirchnerista "Unidos y Organizados", donde ratificó el actual rumbo latinoamericano, además de recordar los momentos vividos en tiempos de Hugo Chávez y el legado por éste establecido. También aprovechó para declararse "peronista y kirchnerista".

Por último, arribó al Brasil donde reafirmó la alianza estratégica que este último mantiene con el país caribeño, aprovechando la ocasión para elevarle a Dilma Rousseff una propuesta de agenda del MERCOSUR con vistas a la próxima presidencia del bloque por parte de Venezuela. Asimismo, los mandatarios firmaron acuerdos estratégicos que tienen que ver con el desarrollo industrial y el trabajo en conjunto de sus fuerzas armadas. Dirá el presidente venezolano que el propósito de la cooperación en seguridad tiene como objeto "acercar aún más la cooperación en el plano de la defensa, de la seguridad de nuestras fronteras y compartir la experiencia de la industria militar de ambas naciones". Reveló además que, bajo su próximo mandato en el Mercado Común del Sur, pretende promover un modelo económico productivo regional basado en la exitosa experiencia brasileña.

Esta gira de Maduro, parece denotar dos aspectos que estarían interrelacionados entre sí: por un lado, el político, que procuraría buscar un respaldo categórico por parte de los países socios del proceso de integración (dentro del cuál se encuentran las dos economías más importantes de Sudamérica), que terminen por dotarlo de la legitimidad necesaria para dar por tierra definitivamente con las suspicacias acerca de su triunfo electoral en abril. Esto teniendo en cuenta que su victoria no solamente ha sido cuestionada por parte de un importante sector de su nación, sino también por parte de ciudadanos uruguayos, argentinos y brasileños que se manifestaron en su contra cuando le tocó visitar cada uno de los Estados. No obstante, el obtener el espaldarazo de los líderes nacionales es un más que importante plus para fortalecerse frente a sus adversarios políticos y terminar por diluir la controversia sobre su victoria en las elecciones (en lo interno), además de consolidar su posición frente al futuro liderazgo regional que deberá encabezar cuando asuma la presidencia del bloque del Sur (en lo externo).

Además, en el caso de Argentina, Cristina Fernández de Kirchner atraviesa también un período de serio cuestionamiento por una parte de la ciudadanía, descontenta por acusaciones de corrupción y favoritismo sobre su gobierno, sumado al creciente índice de inflación que asola a la economía del país. Por otra parte, las denuncias de lavado de dinero por parte de la oposición argentina rozan de cerca al Uruguay de Mujica, señalado como paraíso fiscal, algo que el presidente oriental ha negado. Esta situación, podría evidenciar que los líderes se reforzarían mutuamente brindándose sendos apoyos, entablando una causa común en momentos de dificultad mediante una acérrima defensa de las políticas que llevan adelante.

En segundo lugar, está el aspecto económico de la gira que, en sintonía con lo expresado por el mandatario de Venezuela, pretendería reforzar los lazos económicos ya establecidos con sus tres socios sudamericanos, principalmente mediante acuerdos de abastecimiento energético imprescindible para todos ellos, a cambio de la obtención de alimentos, sobre todo en una época en la cual la inflación venezolana presenta un alto índice, precisando de bienes de consumo a bajo precio para no aumentar el descontento de la población.

En síntesis, ambos aspectos (político y económico) de la gira de Nicolás Maduro se vincularían íntimamente con un objetivo clave: consolidar su legitimidad como presidente del país, en momentos de una importante controversia interna por su triunfo electoral sumado a la situación inflacionaria, apoyándose en el respaldo de los principales líderes regionales algunos de los cuales también atraviesan dificultades domésticas en sus mandatos.

 

Alejandro Francisco Musacchio

 

Fuente: SM
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