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10-04-2013 | CULTURA | POR LA VUELTA

Alberto Cedrón en el Palais de Glace

El desexilio, en la exposición de un artista que ocupó un lugar destacado de la escena de los años 60 y 70, que dejó su impronta en las ciudades por las que circuló incansablemente, y que siempre pintó con el corazón mirando al sur.

Alberto Cedrón (1937-2007) es un artista porteño, aunque vivió y trabajó como un pintor viajero, desde su partida al exilio, cuando las contingencias históricas y personales lo llevaron por varios países, su obra se expresa en un lenguaje signado por la "Cruz del Sur".

Dejó su huella en Paraguay, Brasil, Estados Unidos, España, Venezuela, Francia, Italia y Portugal a través de murales, esculturas y pinturas en museos espacios públicos o colecciones particulares.

En Portugal, país en el que eligió vivir durante 15 años, y donde conoce a Neia su colaboradora y compañera, Alberto Cedrón hizo para la Fundación Berardo, entre otros encargos, tres grandes murales en cerámica que suman un total de 450 m², donde cuenta la historia de ese país.
A pesar de haber vivido casi toda su vida fuera de su patria, o tal vez por eso, su pintura tiene una fuerte identidad argentina.
La constante búsqueda de soluciones de Alberto Cedrón en el campo de las artes plásticas hizo que se desempeñara como dibujante, pintor, escultor, ceramista, grabador y muralista.

El dibujante vivía en Portugal cuando se topó con un libro ´Memorias póstumas de José María "Manco" Paz´, cuenta Oscar Smoje director de las Salas Nacionales y curador de la exhibición. "Se enganchó tanto con el personaje que empezó a trabajar una serie de pinturas y dibujos y decidió volver a Buenos Aires".

Como el mismo Alberto reconoció, la historia argentina, tal como la aprendió en la escuela primaria, le parecía un "jeroglífico", y al leer las memorias del General Paz se interesó por la vida del personaje y así pudo entender la historia de la Argentina".
Fue entonces en 2004 cuando regresó definitivamente al país, junto a su compañera de los últimos 18 años, donde terminó la serie que aquí se muestra.

Alberto pertenece al maravilloso "Clan de los hermanos Cedrón", criados en la Patagonia, trabajaron junto a su padre en una fábrica de cerámica, entre otras cosas y tal vez por ese clima inhóspito, resultaron una familia potente y creativa, que además de Alberto, estaba constituida por Rosita, poetisa, Billy, actor y pintor, El Tigre, cineasta, El Cholo, arquitecto, y El Tata, músico.

Cada uno de ellos dejó una impronta personal en su actividad artística, pero son también incontables los proyectos compartidos, donde experimentaron y cruzaron recursos de expresión creativa.

Alberto como sus hermanos formaron parte de la vanguardia artística de los años 60 y 70, que se caracterizó por su compromiso y participación en la escena política, y la inserción en el campo popular, donde el arte fue una herramienta de comunicación y de lucha.

Atravesados por la tragedia nacional partieron al exilio, y es allí en París donde a su hermano Jorge, realizador del film "Operación masacre", lo encuentra la muerte, en el baño de la Prefectura de Policía, en un confuso episodio, el 1° de junio de 1980.
Alberto Cedrón no es un pintor más, él es parte de nuestra historia, y su dibujo expresivo, de quien elige la tinta para retratar personajes vernáculos, para ilustrar el dramatismo de un pasado y una teatralidad que revisita la historia para comprenderla, como se revela en la serie del General Paz de 2005/6.

Algunos dibujos se presentan como bocetos, como estudios de una toma de posición, a la vez plástica y política, de un revisionismo de esa historia que no comprendía, un relato que reconstruye a fuerza de entreveros, hombres bravos, paisajes y pesadillas.

Pero siempre con esa mirada azorada, sutil y llena de humor, de quien observa y se pregunta, de quien busca la complicidad del otro, y reflexiona, como en "El circo se fue" de 2006, donde la pluma en tinta china sobre mdf, dibuja el terreno baldío abandonado, descubre así los rastros y cicatrices de la alegría que estuvo allí.

Un capítulo aparte merece la serie "Carteles", donde a todo color, el maestro recorre las calles porteñas y sus alrededores, mientras da cuenta, con ironía que quiere compartir, de las trampas del lenguaje. Recorre el sinsentido de imagen y texto publicitario, como en "Matadero el porvenir", "Parripoyo el ave feni", o con la pintura "Independencia se vende".

Con simpáticos dibujos, recupera el placer de la infancia, mientras juega y crea representaciones de batallas, reales o imaginarias.
Cabe señalar que en estos tiempos modernos donde el grafitti es "Street-Art", y ocupa galerías contemporáneas y subastas internacionales. Cedrón hace una operación inversa, pone el foco y registra los rastros que perduran de una identidad "sudaca", reivindica la cultura popular, el aire de barrio, el cartel hecho a mano.

Y lo enfrenta, con naturalidad y sin impostaciones, como un espejo risueño, a la mirada educada de los museos.

Poco conocemos de la extensa trayectoria de este artista que nos dejó en 2007, que fue parte de un movimiento revulsivo, y que tuvo que salir con los pinceles a otra parte.

De esa época, en Buenos Aires, sólo queda parte del revolucionario mural en la plaza Roberto Arlt, de la calle Esmeralda, -que necesita una restauración urgente- y las distintas series o murales que realizó por las ciudades que habitó, o donde lo llevaba el trabajo.

Su obra y su vida están marcadas por la "Cruz del sur", así como nosotros por la posibilidad de identificarnos con estas pinturas, que nos hablan en un lenguaje familiar y nos convocan a una dialéctica del regreso.

Su trabajo nos recuerda las palabras de Aníbal Troilo: "Alguien dijo una vez que yo me fuí de mi barrio, Cuándo? ...pero cuándo? Si siempre estoy llegando!.."

Julio Cortázar, su amigo y compañero de ruta en la historieta "La Raíz del Ombú", dijo de Alberto Cedrón: "Sus valores, que son grandes, contienen y recrean los valores del amor y la fidelidad a lo argentino, esos valores que un día nos devolverán a lo nuestro para siempre".

Para acercarse a la obra de Alberto Cedrón y como una forma de recuperar y reconocer nuestra identidad artística, es preciso recorrer el primer piso del Palais de Glace donde también se puede ver el documental "El azul del Cielo", que Lucía Cedrón - hija e Tigre -, pudo realizar antes del fallecimiento de su tío y maestro Alberto.
Hasta el 14 de mayo en el Palais de Glace de 12 a 20 en la semana y sábados y domingos desde las 10. Con entrada libre y gratuita en Posadas 1725.

 

Fuente: SM
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