La semana culmina con un escenario muy confuso. Desde el exterior llegaron buenas noticias de la economía americana, pero algunos datos de la economía real no llegan a conformar a los mercados. Los balances ingresados muestran resultados mixtos y no logran inclinar le fiel de la balanza hacia lo positivo o negativo. A 100 días de las elecciones americanas, Estados Unidos no logra superávit fiscal, está incrementando la deuda pública, y se instala nuevamente el debate sobre el techo de la deuda y los aumentos tributarios para el año 2013. Entre martes 31 julio y miércoles 1 de agosto se reúne al Reserva Federal de Estados Unidos, y se prepara, una vez más, para no decir nada.
Mientras Estados Unidos no corrija el déficit fiscal y no detenga la suba de la deuda, los inversores se seguirán refugiando en los bonos americanos, a tasas estrafalariamente bajas. Los inversores no invierten en la economía real, ya que no saben en cuanto deberán financiar al Estado, si sigue incrementando la deuda pública.
A pesar de este contexto negativo, muchas empresas ligadas a la industria muestran una fuerte recuperación como es el caso de Caterpillar, mientras que otras empresas ligadas a la tecnología no paran de perder dinero, como es el caso de Facebook.
En Europa, el Banco Central Europeo anunció por enésima vez que ayudará a los países con problemas. Frase remanida en tiempos de crisis, pero lo que escriben con la mano, lo borran con el codo en cualquier momento. Europa necesita financiar a los países con problemas, para que salgan de la crisis, no para que le generen mejores perspectivas a los países que no están en crisis.
Por ejemplo, España paga una tasa de retorno de los bonos a 10 años del 7% anual. Mientras Alemania predica el apocalipsis y no termina de redondear un plan financiero a España, los bonos alemanes a 2 años cotizan a tasas 0%, lo que le permite financiar a tasas ridículas a sus empresas y al Estado alemán, marcando más diferencias entre la economía alemana y las del resto de Europa.
Esta sucesión de desaciertos económicos a escala mundial, hicieron que la economía mundial se desacelere, y por ende el comercio internacional disminuye complicando al resto de las regiones.
Argentina no está exenta del escenario global. En América Latina la mayoría de las monedas se devaluaron en un 20%, mientras que en nuestro país el peso pasó de 4,30 a 4,60 por dólar. Nuestro país necesita una devaluación del signo monetario por dos razones, el resto de la región devaluó antes que nosotros, los precios internos ya están a un dólar de 5,20. Una devaluación a estos niveles no molestaría a nadie.
El gobierno sigue financiando al sector público vía emisión monetaria y no retira los pesos del mercado. Esto da lugar a que no suba la tasa de interés para contener al dólar blue, que se ubica entre 6,25 y 6,55.
Sería necesario absorber más pesos de la plaza y colocar un escalón más arriba la tasa de interés. Para grandes colocaciones la tasa de plazo fijo se ubica en torno del 13% para plazos de 30 días, y se estira al 15% para plazos de 90 días. Deberíamos ver tasas del 15% a 30 días, y del 17% para plazos más elevados.
Mientras no veamos un cambio en la política de emisión monetaria y suba de tasas, el dólar blue seguirá dando la nota en la plaza.
Argentina pagará el 3 de agosto la totalidad del Boden 2012, es un hecho auspicioso y abre las puertas para que los inversores compren Boden 2015 o Bonar 2017, con tasas de retorno del 15% en dólares.
La bolsa, sigue con un comportamiento anodino, en el piso del mercado, Tenaris se constituyó en la acción estrella, mientras que los bancos y su nueva regulación son las acciones estrelladas.
Conclusión:El mundo sigue enredado en una confusión general. Argentina complicada a corto plazo, y buenas perspectivas para el año 2013, con precios de la soja y maíz en máximos históricos. Si el gobierno logrará abrir una negociación con el Club de París, permitir la remesa de utilidades al exterior para las empresas que invierten en el país, y comienza a levantar el cepo cambiario, el segundo semestre en curso mejoraría sustancialmente. Se necesita muy poco, para crecer mucho. Lástima, que con muy poco se complica demasiado.
Fuente: SM
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