Pese a que es inminente el desalojo judicial de la pensión de San Luis 1038, que podría producirse en principio el próximo viernes, aún hay personas viviendo en el lugar del centro rosarino pese a que tras las lluvias de ayer se repitieron desprendimientos de mampostería y problemas por filtraciones de agua debido al pésimo estado general del edificio.
Leonor, una de las habitantes del derruido edificio confirmó esta mañana en contacto con el móvil de "El primero de la mañana", programa que se emite por La Ocho, que cada vez que llueve se cae mampostería es impresionante como se filtra el agua. En mi pieza por ejemplo se llueve todo y no es la única, arriba hay muchas que también se llueven".
Sobre el futuro de las familias que aún viven en el lugar la referente de los pensionistas aclaró que el jueves vamos a una reunión, ya que nos propusieron reubicarnos a las familias con chicos y al resto de las familias una ayuda económica".
"El viernes llegaría la orden del juez, pero no sabemos para cuando...si nos darían un plazo", concluyó la pensionista.
En la pensión ubicada en el centro rosarino hace más de diez días se desprendió un balcón y en el lugar continúan viviendo en condiciones deplorables y con gravísimos riesgos de derrumbe siete familias, tres de ellas con chicos. "La decisión ya está tomada, por el propio peligro no hay marcha atrás", dijeron el pasado miércoles fuentes de Tribunales sobre la medida que el juez Civil y Comercial Nº 2, Eduardo Arichuluaga, adoptó formalmente esta mañana. Tras rechazar una propuesta de ayuda del municipio porque entienden que los perjudica, los habitantes de la pensión, la mayoría vendedores ambulantes, resolvieron cortar San Luis, con un efecto caótico para el tránsito en el microcentro ya que a la protesta se sumaron el nuevo sistema de carriles y un corralito de Aguas Santafesinas (Assa) en Rioja y Sarmiento.
La casa
Se trata de una vieja casa de dos plantas ubicada frente a la plaza Montenegro que funcionó de facto como pensión pese a no haber contado nunca con habilitación municipal y sufrir severos daños edilicios que increíblemente aún no causaron una tragedia.
Aunque el lugar fue reiteradamente inspeccionado y clausurado, de los cerca de 20 núcleos familiares que lo habitaban hace poco más de un año (hasta entonces, incluso, pagando un alquiler de entre 600 y 800 pesos), ahora quedaron siete. En total, unas 22 personas, nueve de ellas chicos.
Fuente: SM - La Capital| Imprimir | Tweetear | Compartir |
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